LA PARRA

Ficha Técnica

Época recomendable de visita: Primavera-verano.

Kilómetros de recorrido: 20.

Duración del recorrido: 6 horas.

Medio(s) de locomoción: Con vehículo (bicicleta, motocicleta o automóvil) y a pie.

Calzado y ropa recomendables: Calzado resistente a suelo pedregoso.

 

Catena de vegetación natural y cultivos bajo plástico en el tramo altitudinal Adra-La Parra Catena de vegetación natural y cultivos bajo plástico en el tramo altitudinal Adra-La Parra

El Entorno Natural

Panorámica del valle formado por la Rambla de Guainos. José Javier MatamalaLa mayor parte del municipio abderitano lo integran las últimas formaciones montañosas sudorientales de la Sierra de la Contraviesa. Sus laderas, desde el punto de vista ecológico, estaban ocupadas originalmente en sus extremos más altos por el bosque mediterráneo correspondiente al encinar. Sin embargo, desde tiempos históricos, este clímax se ha visto degradado progresivamente por la acción antrópica en la zona, dando como consecuencia otras comunidades vegetales distintas a la ancestral.

Sapo común -Bufo bufo-. Mariano ParacuellosHoy en día, el encinar, aunque prácticamente desaparecido, presenta ciertos puntos relícticos dispersos por el entorno, en los que aún podemos observar formaciones arbóreas dominadas por la Encina, y representadas también por arbustos como el Lentisco, el Enebro y el Torvisco. Su vegetación, adaptada a la sequía ambiental, está poblada por una rica comunidad animal compuesta, por ejemplo, por el Sapo común, el Abejaruco, la Curruca mirlona o la Gineta.

Gineta. F. Joaquín AguilarLa degradación de este ecosistema conlleva la pérdida de suelo y la aparición posterior de formaciones vegetales como los retamales y los matorrales seriales, ampliamente distribuidos por el municipio. En ellos se encuentran, entre otras, la Retama, la Aulaga, la Bolina y el Romero, formando tupidas masas. Entre estos arbustos se alimentan la Culebra bastarda, la Perdiz común, el Águila perdicera, el Conejo y la Cabra montés.

Lentisco. José Javier MatamalaEn las zonas más degradadas, la pérdida de tierra por erosión hace que en ellas solo se encuentren espartales, tomillares y pastizales, donde el Esparto, los tomillos y diversas especies nitrófilas conforman la cobertura vegetal. En estas áreas podemos detectar animales adaptados a espacios abiertos como la Lagartija colilarga y la Cogujada montesina.

Pese a existir áreas bien conservadas, la tala abusiva, la quema incontrolada, el excesivo pastoreo y el uso de leña para las fundiciones de plomo, han sido, entre otros, los principales motivos que han ocasionado la pérdida y el empobrecimiento de los valores originales del entorno en algunas zonas, originando en ellas un proceso de degradación muy avanzado..

La Ruta

En el itinerario que vamos a realizar se pretenden mostrar los restos supervivientes del encinar, así como las distintas comunidades eco lógicas resultantes de su degradación.

En el punto kilométrico 386 de la N-340 próxima a Adra, a la altura del camping las Gaviotas, iniciamos la ruta en el desvío de la comarcal que lleva a La Parra.

Cortijada de La Parra. José Javier MatamalaEl inicio del ascenso está dominado por la agricultura bajo plástico hasta las proximidades del Cortijo del Manco. A partir de aquí, la presencia humana disminuye, dando paso a formaciones vegetales de origen natural. En los aledaños del citado cortijo podemos observar sobre suelos degradados, tomillares y pastizales nitrófilos que van a seguir apareciendo pasado el Barranco de Periano. Desde aquí, y en terrenos de mayor sustrato, comienzan a asentarse los primeros espartales.

Tras recorrer unos 3 Km. y el vertedero municipal, seguimos subiendo hasta las laderas orientadas hacia la Rambla de Guainos, donde se observa una panorámica general del entorno, con vistas del promontorio del «Diente de la Vieja» en el Calar y de varias cortijadas. Este es el momento en el que, de forma esporádica, comienzan a aparecer matorrales seriales en suelos mejor conservados, dando lugar en alturas superiores a formaciones más tupidas.

Los enciares mediterráneos aún conservan rodales dentro de esta serranía. José Javier Matamala.Siguiendo por la carretera comarcal y en las proximidades de la cortijada de La Parra, se hacen más patentes los cultivos de almendros, alternados con la vegetación espontánea de romerales, aulagares y retamales. Situados en la cortijada, dejamos el vehículo y tomamos la vereda descendente que comienza tras las últimas casas. Al inicio de este trayecto a pie nos encontramos con una de las pocas encinas centenarias relícticas que quedan en el lugar, símbolo de lo que fue nuestro antiguo bosque. Si seguimos caminando por el sendero que nos conduce a la Fuente de La Parra, retornaremos de nuevo a la carretera comarcal. En las laderas que quedan a esta altura se pueden apreciar varias manchas de chaparral (encinar joven) sobre suelos profundos bien conservados.

Ermita de San Isidro en el barranco de Almerín. José Javier MatamalaTras volver a la cortijada y observar la arquitectura popular alpujarreña, seguiremos el trayecto en vehículo hasta la Ermita de San Isidro (S. XVIII) en el Barranco Almerín, de este modo pasaremos al oeste de la Rambla de Guainos. En las inmediaciones de la ermita se celebra, el 15 de mayo, la fiesta popular que le da su nombre.

Descendiendo por las vertientes opuestas de la rambla y al pasar por varias cortijadas, como los Pérez y el Caparrillo, observamos, dominando el paisaje sobre balates y paratas, cultivos de almendro con manchas dispersas de vegetación autóctona (chaparrales, matorrales, etc.).

Conforme seguimos el descenso, paulatinamente volvemos a encontrarnos con suelos cada vez más degradados, asociados a poblaciones vegetales y animales progresivamente más empobrecidas. En alturas menores, los tomillares y los pastizales reaparecen dominando el paisaje. Es aquí, y sobre un promontorio, donde se observa un antiguo torreón vigía conocido como la Torre de Guainos, construida desde el S. XIII para la prevención de incursiones y ataques de navíos hostiles. A partir de este lugar, la influencia marina se vuelve a hacer patente en el medio, reapareciendo de nuevo los cultivos bajo plástico.

El trayecto finaliza en el enlace de la comarcal con la N-340 contiguo a Guainos Bajos.