LA RAMBLA DE GUAINOS

Ficha Técnica

1 - Época recomendable de. Visita: Todo el año.

2 - Kilómetros de recorrido: 8.

3 - Duración del recorrido: 5 horas.

4 - Medio(s) de locomoción: A pie.

5 - Calzado y ropa recomendables: Calzado adaptado a suero pedregoso.

6 - Otras recomendaciones: Hay diversas gargantas difíciles de atravesar. por lo que es necesario un mínimo de precaución principalmente con los menores de edad.

Catena de vegetación natural en el tramo abierto de la Rambla de Guainos

Catena de vegetación natural en el tramo abierto de la Rambla de Guainos

EL ENTORNO NATURALRambla de Guainos. José Javier Matamala

La rambla que nace en el municipio de Turón y desemboca en la playa de Guainos Bajos, es una de las de mayor extensión de Adra,

Esta, como otras ramblas, presenta unas características ecológicas particulares, marcadas principalmente por la inestabilidad e irregularidad en su caudal de agua.

 

Adelfa. José Javier MatamalaEllo conlleva una alternancia de fases con mayor o menor humedad, siendo la predominante la de sequía y quedando la húmeda reducida a cortos intervalos invernales donde las lluvias originan, a veces, avenidas más o menos torrenciales.

Este carácter estacional presenta asociada una composición florística particular, dominada por la Adelfa y el Taray, apareciendo en las zonas de mayor suelo y/o humedad también la Zarzamora, el Álamo blanco, el Falso junco y los Sauces.

LA RUTA

Búho real -Bubo bubo-. José Javier MatamalaLigada a la gran variedad botánica existente, la fauna es igualmente rica, ya que la rambla actúa a modo de «foco arterial» originario de la biodiversidad del entorno semiárido, por la presencia de agua, Las especies que destacan son el Sapo corredor, el Lagarto ocelado, el Búho real, el Avión roquero y el Jabalí.

Los recursos naturales asociados a la rambla, también han atraído desde antaño al hombre, que la ha utilizado como fuente de riqueza, cultivando sus márgenes, aprovechando sus aguas para usos múltiples y utilizándola, además, como vía de comunicación.

Lagarto ocelado -Lacerta lepida-. José Javier Matamala A lo largo de este itinerario, vamos a conocer las características naturales de una rambla mediterránea.

Comenzamos el camino en la carretera comarcal que enlaza La Parra con el Barranco Almerín, a la altura de la intersección de ésta con el cauce de la rambla. Se accede al punto tomando la comarcal en el kilómetro 386 de la N-340, próximo al camping Las Gaviotas. 

Granado. José Javier Matamala Proseguimos la ruta descendiendo el barranco en un intervalo de cauce ensanchado, que da lugar a su aprovechamiento para cultivos de regadío junto a Sauces, Granados y algunos ejemplares aislados de Álamos.

Paulatinamente vemos como se va estrechando la rambla, hasta llegar a momentos donde se originan angostas gargantas que incluso dificultan el paso de transeúntes.

Tras recorrer las cerradas, el visitante vuelve a contemplar como el paisaje se abre, dando lugar nuevamente a un tramo con frescas alamedas, acequias y huertos tradicionales. Entre los cultivos descubrimos unas canalizaciones que nos conducen a un antiguo molino de agua, hoy en desuso.

Al pasar unas curvas del barranco, nos adentramos en otro estrechamiento en el que existen puntos dispersos donde aflora alegremente el agua, dando lugar a una explosión de vida caracterizada por vegetación de ribera (Falso junco, Menta, Culantrillo y otros helechos, etc.) y fauna acuática asociada (Zapateros, Chinches acuáticos, Ranas comunes, etc.).

Sapo corredor - Bufo calamita -Tras recorrer unos metros llegamos a la hoy desaparecida Huerta, donde podemos admirar la espectacular falla de La Pedriza, en la vertiente oeste de la rambla.

En el descenso, y a lo largo de todo el camino, discurre nuevamente un sistema de acequias excavado en la piedra, que recoge y canaliza el agua dirigiéndola hacia varias huertas y molinos harineros, que aunque abandonados, aún se resisten a desaparecer.

Continuando el trayecto barranco abajo, nos adentramos nuevamente en un cerrado pasillo conocido popularmente como las Estrechuras de Guainos. Esta galería, excavada por el agua en la roca madre con el paso de los siglos, provoca el asombro de los transeúntes por su singularidad y belleza.

La angostura acaba abriéndose nuevamente en su punto más bajo, dando lugar al último tramo abierto. A partir de este momento, el hombre vuelve a hacer acto de presencia, con casas habitadas y cultivos, esta vez bajo plástico. Manifestación que se hace más patente en el núcleo de Guainos Altos, donde aún perduran construcciones de arquitectura popular de la Baja Alpujarra.

El final del itinerario se completa con un trayecto entre invernaderos, hasta desembocar al mar en el pequeño delta originado por la rambla.