El Entorno Natural

«En Asdra se encuentra la desembocadura de un gran río
que viene de las montañas de Solair (Sierra Nevada), recibiendo las
aguas de Berja y otras comarcas, y se arroja al mar» (Mohamed-al-Edrisi,
geógrafo árabe del S. I).
Este
cauce fluvial, próximo a la localidad abderitana, presenta un curso
permanente de agua durante todo el año, dándole un carácter excepcional
en el árido sudeste ibérico. En el tramo bajo, la constancia de su
caudal y la formación de un amplio y fértil delta, fueron determinantes
para que en él se dispusieran asentamientos fenicios, romanos,
musulmanes, etc., en un período que abarca desde el S. VIII a. C. hasta
nuestros días.
El característico ambiente del hábitat, donde la
presencia de agua destaca como factor regulador, trae asociada una
vegetación propia de medios riparios (galería de río). Esta actúa como
un «oasis» de vida dentro del ambiente seco reinante en la región. La
comunidad botánica original, en este caso, estaba representada por
plantas de ribera como el Álamo blanco, que daba lugar a extensas
formaciones, el Chopo, el Taray y los Sauces. Dicha composición, no
obstante, hoy en día ha sido desplazada por la Cañavera. La gramínea,
de origen oriental e introducida por el hombre en siglos anteriores, en la
actualidad ocupa la mayor extensión del lecho. La gran diversidad
vegetal que ofrece el medio se completa con otras especies como la
Juncia, la Madreselva, la Zarzamora o la Enea.
Con
respecto a su fauna, cabe señalar que ligadas a la óptima calidad del
agua se presentan especies características como el Escarabajo acuático,
el Fartet (pez endémico en peligro de extinción), la Culebra de agua y
la Rata de agua. Además, entre la vegetación riparia se puede observar
una gran diversidad zoológica.
Los caballitos del diablo, la Ranita
meridional,
la Oropéndola, el Ruiseñor común y el Lirón careta, son algunas de.
las especies más características del biotopo.
Para completar la descripción del medio es necesario
mencionar que la gran riqueza y fertilidad de su ecosistema, ha dado lugar
al uso del mismo por parte del hombre desde tiempos pasados, incluso
llevando a cabo desvíos artificiales del lecho. La red de acequias y
balsas para riego, los molinos harineros, los cultivos de regadío
abancalados y la arquitectura tradicional alpujarreña, son ejemplos de
una presencia antrópica desde siempre en equilibrio con el entorno
natural. No obstante, hoy en día, el uso masivo de agua y tierras de
labranza, han empobrecido enormemente el medio, dando lugar incluso a la
desecación completa del lecho.
La Ruta
Vamos a descubrir los valores naturales del ambiente
ripario, realizando el recorrido por un intervalo de su curso.
Para
acceder a la ruta que se pretende realizar, comenzamos tomando la
carretera comarcal de acceso a La Alquería desde la N-340 en el margen
este de Adra (entre los puntos kilométricos 389 y 390). Una vez llegado
al punto donde se coge el desvío de bajada a la antigua barriada de
Majaroba, habiendo pasado La Alquería y ya en el término municipal de
Berja, iniciamos nuestra andadura.
A
partir de aquí ya pie, bajamos por el camino de acceso al lecho hasta
llegar al margen del río, donde podemos observar un viejo puente colgante
abandonado. Siguiendo el sendero nos acercamos a visitar Majaroba, con
edificaciones de arquitectura popular y cultivos tradicionales de regadío.
Desde su situación panorámica obtenemos una visión abierta del valle.
Volviendo sobre nuestros pasos hasta llegar
nuevamente
a orillas del cauce, lo acompañamos en su descenso por el margen
izquierdo. Metros más abajo, cruzamos el caudal hasta la orilla opuesta.
A continuación, el trayecto estará dominado, siempre siguiendo el
camino, por los sucesivos cambios de margen de río.
Bajando entre la tupida vegetación de Cañas y Álamos
alternando con huertas de labranza, nos acercamos hasta una zona donde
el curso se dirige hacia el Este, en las inmediaciones del cortijo de
Potriles. En el mencionado tramo se impone la vegetación natural, siendo
la presencia humana en él, actualmente mínima. Este es el intervalo
donde tenemos la ocasión de poder observar la mayor diversidad ecológica
de la ruta.
Tras
recorrer el trayecto mejor conservado, paulatinamente vemos como el río
va perdiendo parte de su caudal por canalización del agua para riego.
Ello coincide con un empobrecimiento ambiental del medio. A partir de la
confluencia de Río Chico con el lecho principal, la degradación se hace
más patente y vuelven a aparecer los cultivos, en este caso
mayoritariamente bajo plástico. El agua en el cauce desaparece, ya por
completo, metros más abajo. Discurriendo en bajada por su lecho seco
nos acercamos a La Alquería, antigua Adra La Vieja que en época
musulmana acogía a la principal población de nuestra villa. En esta
barriada se conserva una iglesia del S. XVI (reedificada en el S. XVIII) y
entre sus callejuelas otra muestra de arquitectura popular alpujarreña.
En el lugar, aunque dominan los cultivos de invernadero, aún podemos
ver el laboreo realizado por bestias de tiro.
Siguiendo
la bajada hasta el final del itinerario en la Cuesta del Borrego, se
observan, en el margen derecho del cauce, los últimos supervivientes de
la amplia alameda que constituía la galería de río original.
