INTRODUCCIÓN

Vista general de las Alburas Grande a la izquierda y Honda a la derecha, junto a la carretera. © Los autores

"LAS ALBUFERAS". Se habla en plural, pues, en realidad están constituidas por tres pequeñas depresiones o cuencas endorréicas, localizadas geográficamente y geológicamente en el delta del río Adra.

Sus dimensiones oscilan entre la de nueva formación, del tamaño de una charca mas o menos grande, y la A. Grande de mayores dimensiones.

La de reciente formación tiene un origen que no es, típico, pues no se debe al cierre de una bahía por una barra arenosa, como la albufera "Grande", que se describirá después en la historia geológica, sino que ocupa una depresión en la transplaya que aumenta de tamaño y profundidad (subsidencia) aunque la acción humana limite este aumento. Comunica esporádicamente con el mar, en los días de oleaje fuerte, con entrada de agua salada. También recibe agua dulce en su parte oriental procedente de aguas subterráneas (subalveas) de la Rambla de Las Aldeas.

La elevada salinidad de esta albufera le confiere unas características diferentes a las otras dos; pues su fauna y flora es diferente, ya que la salinidad es un factor limitante para muchos organismos presentes en las otras dos.

El conjunto de las Albuferas constituye un ecosistema muy particular ya que el agua es "salobre", lo que las hace diferentes de las de agua dulce y de las aguas saladas de mares y océanos.

Detalle de la Albufera Honda. Vegetación de Cladium mariscum "Juncia basta". © Los autores.

Van a poseer una flora y una fauna en las que van a participar elementos de los dos ecosistemas antes citados; existiendo además en la flora un especimen, que las va a diferenciar de las comunidades de agua dulce existentes en la comarca, denominado por los lugareños JUNCIA BASTA (Cladium mariscus), relativamente presente en las albuferas Grande y Honda, siendo en esta última menos abundante.

Zona litoral donde se aprecia en primer plano, Juncus acutus y zona de cañas y eneas. (Albufera Grande). © Los autores.En épocas anteriores a la introducción de cultivos intensivos, las Albuferas estaban rodeadas de extensos arenales, restos de dunas originadas al principio del Cuaternario, de las que aún quedan depósitos al norte de la carretera general. En estos arenales, fijados por la vegetación, existen zonas deprimidas que se inundaban en invierno y primavera, instalándose una comunidad hidrófila de gran extensión superficial, que era hábitat idóneo para muchas especies de animales, sobre todo aves, que obtenían refugio y un lugar apropiado para su reproducción.

Actualmente todo es distinto. La orla de vegetación está reducida al mínimo o ha desaparecido por los cultivos enarenados e invernaderos. La intensa acción humana ha provocado una drástica reducción en la flora y fauna y la degradación progresiva del ambiente, así como una reducción de la superficie ocupada por las aguas (se ha intentado incluso su desecación).

Hoy día, la Junta de Andalucía tiene planes de protección de las zonas húmedas almerienses, en las que se incluyen las Albuferas, por su extraordinaria importancia ecológica y cultural, ya que sus características son únicas en toda la región y se considera que no deben ser patrimonio de varios, sino de todos.