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ZONACIÓN VEGETAL
Entre los cultivos y las Albuferas se observan comunidades de malvas y hortigas, que alcanzan su máximo desarrollo en las proximidades de los lugares con estiércol y con restos de vegetales en descomposición, ya que estas plantas necesitan gran cantidad de nitrógeno para su desarrollo. Junto a esta comunidad se encuentra además la de Quenopodios, al igual que la anterior con fuertes necesidades de nitrógeno y fósforo, siendo los géneros Atriplex, Chenopodium y Kochia, los representantes de la citada comunidad; están acompañadas además por crucíferas como: Capsela, Sisymbrium, etc. y la boraginácea Echium, la cariofiliácea Spergularia, y predominando entre las gramíneas la cebadilla (Hordeum murinum). Se encuentra también el género Cinanchus acutus (matacán), trepadora que utiliza cualquier soporte para sujetarse. A veces estas comunidades llegan a alcanzar el borde mismo del agua.
En zonas inundadas temporalmente y más próximas a las Albuferas, predominan los juncos (género Juncus). de los que podemos destacar el Juncus acutus por su porte y por los pinchazos que infringe por medio de sus brácteas florales que terminan en agudas espinas. Acompañan a esta comunidad algunas compuestas de las cuales destacamos por su abundancia la del género Sonchus maritimus e Inula crithmoides de llamativas flores amarillas; lináceas (género Linum) y papilionáceas del género Lotus.
En el borde de las Albuferas podemos distinguir: a) Cañas (Arundo doñax), no se encuentran enraizadas en el agua, aunque en su época de máxima altura lo pueden estar parcialmente. b) Carrizos (Phragmites australis), en largos estolones paralelos a la superficie del suelo, que a veces se adentran una cierta distancia en el agua. c) Eneas (Tipha angustifolia) que la encontramos enraizada en zonas inundadas o húmedas. En otra época se explotaba para hacer setos con el fin de proteger los tomates del viento y para enredar sillas.
Además se encuentra en estos lugares el Scirpus maritimus (ciperáceas). En el interior del agua y enraizadas en el fondo, se encuentra la espiga de agua (Potamogeton pectinatus), aquí llamada tobas, que forman grandes masas con sus tallos y hojas finas y alargadas.
A mayor profundidad se encuentran las Charas, algas que en sus tallos contienen carbonatos y que al cogerlas y apretarlas en las manos se nota una gran aspereza. Flotando y entrelazadas entre las espigas de agua, se encuentran las algas filamentosas del género caldófora, que a veces forman grandes masas de color verde amarillento y que son más abundantes en la Albufera de nueva formación. De las algas microscópicas sólo se citan las clorofíceas que tapizan las piedras y el suelo y las Diatomeas, que se encuentran bien adheridas a las otras plantas y algas o libres formando parte del fitoplancton (para mayor información se remite a la obra de Pedro Maria Sánchez Castillo (Estudio linnológico de dos ecosistemas hídricos de la provincia de Almería", en prensa). Hay que hacer constar que en la Albufera nueva no existe esta orla de vegetación citada anteriormente, y el potamogeton es menos abundante siendo sustituido por otro género de la misma familia Potamogetonáceas: el género Ruppia y las algas cladóforas son más abundantes formando masas de gran espesor.
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