CAMILO
COREA: SU CARRERA ARTÍSTICA
El
comienzo de la carrera artística de Camilo Corea se remonta a sus años
juveniles con su participación en los grupos
musicales “Fénix U”, “Brass” y “Corea’s Singers”, época en la
que logró editar un disco LP de homenaje a la
ciudad capital de Tegucigalpa que fue grabado en los estudios INDICA de San
José de Costa Rica. En dicho disco se exponían canciones de autores
capitalinos, entre ellos Ramón Velásquez García, Leoncio López Fiallos,
Gilberto Zelaya y el mismo Camilo Corea.
Con
el tiempo su etapa de crecimiento musical fue adquiriendo madurez y su
tendencia al jazz se fue haciendo más evidente.
Su primera incursión en el jazz se produjo a través de los grupos “Armonía” y “Opus
Nova”, el primero un cuarteto de jazz y el segundo un pequeño grupo de cámara
que mezclaba instrumentos clásicos como el violoncello, con instrumentos de
la nueva generación (sintetizadores). En esa época Corea incursionó con arreglos tendientes al jazz de
obras clásicas, como “Himno a la Alegría” de Beethoven, “La
Primavera” de Vivaldi, “Aria para la cuerda Sol” de Bach; aunque también
trabajó con temas de compositores hondureños, entre ellos “Salida del
Sol” de Gilberto Zelaya, “Mestiza” (concierto para guitarra) de Leoncio
López Fiallos y otros más.
Camilo
Corea realizó estudios universitarios, graduándose como Ingeniero Civil en
la UNAH. A su regreso de sus estudios
de postgrado en Hidrología en España, y después de tan interesante estancia
en el viejo continente, fundó la Orquesta Semisinfónica “Cuerdas
& Bronce”, con la cual realizó varios conciertos en los que expuso sus
obras junto a las de otros compositores hondureños.
Una de las obras más interesantes que presentó con “Cuerdas &
Bronce” fue la composición “La Creación”,
en la que expone la creación de la humanidad vista desde el entorno musical
garífuna con aplicación sinfónica. Con
esta orquesta incursionó en diferentes áreas de la música contemporánea y
trató de realzar varias muestras de la composición hondureña contemporánea.
Dificultades de orden económico impidieron que este proyecto siguiera
más adelante y esta etapa culminó pocos años después.
La
nueva generación de instrumentos electrónicos influyó en el ánimo de
Corea, quien incursionó en el área de trabajos secuenciados. Sin embargo, a los pocos años sintió nostalgia por la
participación de instrumentos “en vivo” y regresó a la composición
convencional. En esa misma época y durante varios años, participó como
director y arreglista en el Festival de la Canción OTI Honduras,
contribuyendo a la madurez de esa época en la que la canción hondureña tuvo
mucho auge. Tuvo ocasión de
acompañar a los intérpretes y compositores de las canciones que
representaron a Honduras en el festival OTI Internacional, cuando se
realizaron en la ciudad de San José de Costa Rica y también en Acapulco, México.
Sus arreglos orquestales para las canciones que representaron a
Honduras en varios festivales OTI Internacionales, fueron ejecutados en
diversos escenarios, como Lisboa (Portugal), Buenos Aires (Argentina), Caracas
(Venezuela), Madrid (España), etc.
Desde
hacía algunos años, Camilo venía estudiando la posibilidad de desarrollar
nuevas ideas en relación a lo que hemos aprendido desde niños como nuestro
folklore, así como a tratar de entender un poco más la música de la cultura
garífuna. Mientras tanto, su campo de
acción continuaba extendiéndose en la rama de respaldo a artistas hondureños
del canto, como Gloria Janet, Oneyda Olivares, Moisés Canela, Nacyda
Marinakys; también en la etapa hoy muy generalizada de música aplicada al
mercadeo y publicidad; en la faceta de shows musicales, de intercambio con
artistas internacionales que nos visitaron, como María Marta Serra Lima,
Nelson Ned, Elizabeth y hhhhh de Guatemala; y en el campo del jazz con músicos
de amplio cartel como Víctor Mendoza (vibrófono) y Jim Odgren (sax alto).
En
sus viajes por Honduras, tierra adentro o en el litoral atlántico, Camilo iba
percibiendo el alma de tan distintos lugares y pueblos, llevándose un poco de
ellos para plasmarlos algún día en
sus composiciones. En una
de esas ocasiones vivió una experiencia inigualable que dio origen a su
composición “Danza Nocturna”, en la que narra una celebración de un
grupo de personas garífunas, que al caer la tarde llevaban un ritual de dolor
con la partida de un ser querido, quienes levantaron una fogata y al ritmo de
los tambores, danzaron durante horas recordando a su deudo.
Así fueron naciendo una a una las composiciones que Corea ha plasmado,
con la ayuda de importantes artistas nacionales, en el CD “Aires de mi
tierra”, que ha sido grabado en el estudio GM de
Tegucigalpa.
Actualmente
Camilo Corea está presentando su propuesta de homenaje a nuestro pueblo
hondureño, con su agrupación musical Altamar, y ha emprendido el sueño de
llevar su arte musical por todo el país.
Tiene dentro de sus planes seguir incursionando en la composición que
hable de nuestra cultura y de nuestro sentir.
EXPLICACIÓN
SOBRE LAS
COMPOSICIONES DEL
CD “AIRES
DE MI
TIERRA” DEL
COMPOSITOR CAMILO
COREA
La
propuesta musical que se expone en el CD “Aires de mi tierra” cubre un
amplio periodo de producción del compositor Camilo Corea, presentando una
fusión de los conceptos del latin jazz con la rítmica garífuna, y por otra
parte, también se muestran algunas formas de un xique evolucionado con
amplitud de expresión en su línea melódica. A continuación un resumen de dicha propuesta:
Quizá
sea prudente comentar algunos aspectos conceptuales antes de explicar los
temas.
Sobre
el xique no es mucho lo que se puede decir, aparte del trabajo de recopilación
del Sr. Rafael Manzanares y del origen
de la palabra xique. Sin el
deseo de profundizar sobre la consistencia de la existencia y antigüedad de
dicho baile, es notoria la ausencia de dicha expresión folklórica en
nuestros pueblos, si dejamos de lado los obligados actos cívicos de las
escuelas primarias y colegios de segunda enseñanza.
A diferencia de otros países cercanos, la expresión folklórica como
parte del sentir de nuestro pueblo parece ser bastante débil. Fuera de unos pocos cantautores vinculados a los grupos vocales que han
grabado en esa línea, como las recordadas Voces Universitarias, no
encontramos alguna presencia de interés por enriquecer el repertorio de
xiques hasta hoy conocido. Aunque
el tema pudiera ser controversial, existe un amplio consenso de que las formas
musicales folklóricas son muy semejantes en todos los países
latinoamericanos y ello nos hace pensar
que el xique debiera llevar como compás el 6/8, aunque se le dio a conocer
con el ¾ que nos recuerda el valse.
El
compositor Corea decidió respetar esta característica, por lo que su
propuesta conserva dicha personalidad aunque incluye también formas y
esquemas para conformar un tipo de xique evolucionado, que se distingue del
hasta ahora conocido, porque cuenta con líneas melódicas más amplias así
como con mayor libertad armónica. Aunado a lo anterior, es justo mencionar el esfuerzo por introducir
elementos rítmicos ausentes hasta ahora en las grabaciones existentes, como
el papel de la batería (labor muy bien desarrollada por Herbert Ríos) y la
introducción de los bongós y claves, junto a maracas garífunas (labor
gestada por Guayo Cedeño).
Por otra parte, es preciso señalar
que uno de los aspectos que más han interesado al compositor Camilo Corea, es
el de presentar la rítmica garífuna integrada a la parte rítmica
convencional aunque actual dentro de la temática del latin jazz, es decir,
lograr una fusión adecuada que armonice con el sentir de la humanidad actual,
en el que todos recordemos que somos una gran familia.
Para ello fue crucial la participación de Guayo Cedeño, y se
distingue su trabajo con el tambor garífuna y varios de los elementos de
percusión típicos dentro de dicha rítmica. En cada tema logrado es así posible percibir claramente la conversación
entre la batería convencional y el tambor garífuna, teniendo como recurso de
apoyo consistente las maracas y las claves.
Expresado
lo anterior, podemos pasar a la explicación sucinta de cada tema:
1.-
A
NUESTRA SEÑORA.
Durante muchos años, allá por su adolescencia, el compositor tocaba
al piano algunas de las canciones de la celebración de la Inmaculada Concepción,
que a su madre tanto gustaban; con el tiempo fue surgiendo al piano una versión
de uno de esos temas, que culminó con esta pieza de homenaje a la patrona de
Comayagüela y Comayagua. La
pieza comienza con el tema tocado al piano solo, y al culminar empieza con la
propuesta rítmica que da paso a la mezcla de batería (con escobillas) y al
tambor garífuna, para que entre la guitarra
repitiendo el tema y como es típico en el jazz, ofreciendo la
improvisación respectiva.
2.-
EN LA LEJANÍA. Esta pieza está
dividida en dos partes, la primera con el aire de varias muestras del xique
que podría darse, en las que el piano expresa varios estados de ánimo.
El tema central: la pérdida de un amor que nunca volverá, con las
expresiones de recuerdo de ese alguien, de tristeza y nostalgia, de
desesperación por el adiós definitivo y de resignación, todo expresado en
pocos compases de distinto carácter de xique. La segunda parte representa el mismo sentimiento, pero escuchado desde
la expresión garífuna, cuyo pueblo representa su dolor de distinta manera a
la nuestra. El compositor
hace uso de escalas no convencionales, de conceptos armónicos más amplios.
El tambor garífuna inicia el tema con una descarga emotiva al ritmo de
Parranda. La guitarra eléctrica
lleva el canto (que originalmente fue concebido para soprano) y la
interpretación de Cedeño le imprime fuerza al mensaje musical.
Nuevamente y como es típico en el latin jazz, el piano y la guitarra
ofrecen sus improvisaciones del tema. La
composición se despide regresando a la parte de xique inicial.
3.-
VARIACIONES DEL XIQUE. Esta
composición presenta algunas formas del xique y se inicia con una ubicación del entorno de nuestro país, con el canto de la
guitarra acústica y el alma romántica que le envuelve.
Cambia de tonalidad y se ubica en una plaza en un ambiente de fiesta de
un pueblo del interior, con el canto típico llevado por el piano y la
guitarra, y con un ejemplo de lenguaje costumbrista.
Seguidamente pasa a otro ambiente, en el que la melodía recuerda las
fiestas de los españoles de la época de la colonización, atisbada por
nuestros tatarabuelos junto a las ventanas de sus residencias. Después de ello se interpreta todo desde el principio
y al final, la despedida en un aire de “fusion jazz” como devolviéndonos
a la realidad del hoy de competencia y de globalización.
4.-
AIRES
DE MI TIERRA.
Siempre se ha hablado del encanto de las diferencias regionales; por
alguna razón quizás mágica, en los valles hay mayor disposición para la
algarabía que en las montañas. En
esta ocasión el piano realiza un viaje imaginario, que parte de la región
alta de las montañas de La Tigra en donde se siente un aire melancólico
aunque sereno, y va bajando poco a poco, pasando por mesetas y cerros, hasta
llegar a la euforia de la costa hondureña.
Al inicio el piano solo canta un tema que incita a pensamientos de
recuerdos; de pronto cambia de tonalidad y junto al tambor garífuna pinta un
aire algo más movido, que con sucesivas cadencias se va extendiendo poco a
poco en la magia de un seis octavos lleno de vitalidad y, luego de un cierre entre ambos
instrumentos, permite el paso de los demás instrumentos, en particular de la
guitarra que retoma el canto inicial, y que junto al piano y al tambor garífuna
avanza en improvisaciones y movimientos festivos.
5.-
MORO
LATINO. Esta
composición narra una imaginaria historia, sobre lo que pudo haber sido el
encuentro de dos pueblos tan distintos, del resultado de la llegada de los
españoles y de la actitud del pueblo indígena. En los primeros compases, la música pinta el ambiente de la
naturaleza, su espíritu, su pálpito. De pronto, como si mirásemos hacia el mar, aparece a lo lejos la vela
de un barco español, que musicalmente representa el estilo flamenco de la
guitarra. Se detiene la música,
y a un aire poco más lento, el piano inicia una frase de respuesta a la
aparición de la nave española, formulando la idea en un leve crescendo. Se repite esta escena, y más adelante, tras un efecto
rítmico típico en 6/8, el piano y la guitarra cantan en unísono una frase
musical que viene a representar la unión de los dos pueblos.
El tema presenta las correspondientes improvisaciones y vuelve al
principio, retomando la historia completa.
6.-
DANZA
NOCTURNA.
El
compositor narra en esta composición
su experiencia de una tarde en la que observó un ritual muy interesante. La historia se remonta al paseo por la playa de Trujillo, en las
inmediaciones de la salida de la laguna de Guaimoreto, en donde una tarde muy
avanzada, observó como un grupo de garífunas acampaba muy cerca de la playa,
llevando muchos objetos, haciendo preparativos, y ya cuando el sol se ocultó,
ellos encendieron una gran fogata y al compás de los tambores bailaron y
bailaron con frenesí, sin parar durante horas y horas, alrededor de dicha
fogata. En Danza Nocturna,
el piano inicia el tema dentro de conceptos armónicos y de línea melódica
no convencionales, pintando un sentido mágico y lleno de contrastes de luz. Después de una cadencia ascendente que culmina en un acorde
disminuido, el piano narra el recuerdo de la persona querida, viajando poco a
poco en frases cortas pero intensas, hasta que de pronto las figuras musicales
se vuelven contrastantes, indicando la no aceptación de la partida del ser,
entrando en sentimientos encontrados y sin salida.
Al final, el piano presenta una serie de figuras reiterativas en
accelerato intenso, que culminan en dos acordes llenos de angustia. De pronto y de manera agitada el piano plantea la propuesta rítmica, y
se da inicio a la parte final en ritmo Parranda, que representa la danza
alrededor de la fogata, cantando en un momento dado y en lenguaje garífuna:
“Numa lalí noaé / lulagudú nigarigú / tida nuvá”, que traducido al
español significa: “Que mi llanto y mi dolor sean quemados en la
hoguera”.
7.-
SAX
RECORDANDO.
Es
un ritmo claramente latino en el que se conjugan una línea melódica sensible
y el espíritu caribeño, con el típico “tumbao” del piano y las armonías
del trópico. El tema
entremezcla un aire danzante rápido, para pasar a un tipo de bolero antiguo
y después contrastar con algo de “fusion jazz”. Al final se da libertad a la guitarra y al teclado para las
improvisaciones dentro de ese esquema rítmico.
8.-
ATARDECER. La composición dibuja la nostalgia que nos invade
cuando observamos un atardecer especialmente colorido. Los recuerdos de algo que nos significa mucho y que nos
transporta a través del tiempo. En
su primera parte el tema es tratado como un xique lleno de mayores libertades
melódicas y armónicas, con influencias si se quiere del entorno
latinoamericano. La segunda
parte representa el mismo sentir desde la rítmica garífuna, con influencias
caribeñas y con el tema interpretado
por la guitarra, con una improvisación emotiva y un final muy percutido.
9.-
DESCARGANDO. Este tema plantea el ingreso de varios elementos
percutivos dentro de una muestra rica en elementos dentro de distintos
ambientes latinoamericanos, la influencia de la música de tantos países en
el nuestro, una muestra de la respuesta nuestra a las expresiones de otras
latitudes.
10.-
PA’VARIAR.
Esta pieza musical,
expresa el feliz encuentro entre el latin jazz y la rítmica garífuna, con
melodías no convencionales, con armonías típicas del latin jazz y con la
fuerza de la percusión garífuna.
