Nuevamente el COHEP (para
ser más exactos y justos habría que decir “la
cúpula del COHEP”, pues es evidente que no todos
los empresarios son malos en Honduras, aunque
como bien dice el refrán … “LA EXCEPCIÓN
CONFIRMA LA REGLA”), su dirigencia, esa que
siempre es la misma y que el único movimiento
que hace es el de rotarse en los cargos, vuelve
a ponerse en evidencia al objeto de proteger los
intereses espúreos de esa élite de pulperos (es
un disparate llamarlos empresarios pues no
tienen ni idea de lo que es eso), de esos
usureros, de esos contrabandistas (pues no pagan
o subvalúan las mercancías que importan), de
esos insolidarios defraudadores del fisco; en
fin, de esos vampiros que llevan años y años
chupando la sangre de los hondureños y
burlándose de ellos.
Ahora,
van a impugnar (
leer aquí) ante la
Corte Suprema de Justicia el decreto de
monitoreo y control de precios de 19 productos
básicos por considerarlo “lesivo a la economía
de mercado”. ¿Y desde cuando saben esos
“asnalfabetos” lo que es la economía de
mercado?.
¿Acaso
se cumplen las leyes de la economía en
Honduras?. ¿Acaso los precios suben en base a
las anteriores, como la conocida ley de la
oferta y la demanda, o mas bien suben porque
esos avorazados los elevan al objeto de aumentar
su cuenta de cheques?. Ya sabemos quien defiende
a los usureros, ¿pero quien defiende a los
consumidores en Honduras?. ¿Dónde está el
Estado?.
Si el
pobre de
Adam Smith ( escribo
su nombre con un enlace a la Wikipedia para que
esos “analfabestias” puedan saber de quién estoy
hablando) pudiera resucitar, seguramente querría
volverse a la tumba ante la prostitución de sus
teorías.
Lo más
curioso de este asunto, en estos momentos, es la
posición del Sr. Mario Canahuati que, a resultas
de su lanzamiento político, se ve obligado a
hacer malabarismos con sus dos sombreros
(Presidente del COHEP y Precandidato a la
Presidencia de la República) y de ahí que por
una parte tenga que impugnar el decreto
mencionado más arriba y por la otra salga
diciendo que: “…no
vamos a gobernar para los ricos, porque la gente
del pueblo es mi gente“. Sí, ha
leído bien, amable lector, no hace falta que se
restriegue los ojos para aclararlos por si su
vista le ha jugado una mala pasada (es
importante
ver aquí para
cerciorarse).
Pues
bien, en el Foro Hibueras, que lleva bastantes
años debatiendo la situación de Honduras e
investigando sobre la misma y que ha producido
una excelente colección de documentos, uno de
sus miembro, en base al trabajo de
investigación, ha encontrado que en Suiza, país
al que los ínclitos miembros de la ya mencionada
cúpula del COHEP no creo se atrevan a tachar de
comunista, contrario a la economía de mercado o
de cualquier otro estereotipo al que están tan
acostumbrados para descalificar a los que
piensan diferente a ellos, que, cómo no, son los
únicos poseedores de las verdades eternas …
¡resulta que tiene un Mr. Precios!.
La
función de Mr. Precios es el fruto de la
voluntad popular. En 1982, para impedir los
abusos en la definición de los precios, el
pueblo suizo decidió instituir este cargo.
Un encargado de vigilar los precios.
Mr.
Precios es necesario para luchar contra los
costes “inflados”. Las armas de Mr. Precios
son los acuerdos sobre los precios, vigilar
contra el aumento injustificado de los
precios. Leyes contra los carteles para
evitar que suban sin medida los precios.
Precios tope, caso de los libros y medicinas
para dar dos ejemplos.
Es
importante reaccionar contra los costos
“inflados por especulación” y corregirlos
hasta que adquieran su justa dimensión. El
garante tiene que actuar una política para
favorecer a los suizos cuando se encuentran
delante de una política de precios injusta y
cara.
La
derecha radical quisiera barrer la funión de
Mr. Precios. El Consejo Federal decidió
mantener la función de Mr. Precios. El Mr.
Precios actual es el sr. Rudolf Strahm.
En este
punto, hay que añadir una consideración
adicional y tengo que referirme a la prensa y
los periodistas hondureños.
Los
medios de comunicación, como todo el mundo sabe,
están en manos precisamente de esa cúpula de
“empresarios” y por lo tanto su manipulación es
absoluta.
Por otra
parte, la mayoría de los ¿periodistas? que
trabajan en esos medios son unas pobres almas de
Dios que se venden sin recato al mejor postor,
cuando no se convierten en auténticos
chantajistas y los que son honestos, los menos,
tienen que enfrentar trabas, sinsabores y hasta
amenazas a su propia vida lo que impide que
puedan desarrollar un buen trabajo.
En estas
condiciones, el que sale perdiendo es siempre el
ciudadano de a pie, Juan Pueblo, que no sólo
debe asistir impotente a la labor depredadora de
los vampiros que le chupan la sangre, sino que
sufre el lavado de cerebro y con él el
alienamiento al que le someten los mentados
¿medios de comunicación?; que están concebidos,
precisamente, para mantenerlo desinformado. Los
medios de comunicación hondureños nunca van a
hablar de Mr. Precios, como nunca van a hablar
de cualquier cosa que pueda dejar al descubierto
las mentiras y los abusos de sus amos.