Los
políticos charlatanes hondureños formados en el
crisol de la prepotencia, de la escogencia de
dedo, de la manipulación económica, de la
lengüeta fácil y vulgar, de la multiplicación de
las panaceas, del poder económico, de la
superficial metáfora del bipartidismo, de la
pueril estructura estatal, de la vociferación
prehistórica del mas fuerte y de tantos otros
ingredientes artesanales del subdesarrollo,
aseguran con condecoraciones de autoestimulo que
la “democracia” hondureña avanza.
Que mentira mas efectiva, que vergonzosa actitud
cínica del bloque de poder fáctico hondureño.
No hay
democracia en Honduras. No puede existir si ella
no esta dirigida por los lideres nacidos de la
cuna popular. Tampoco se puede hablar de la
construcción de un hogar nacional cuando los
individuos que se apoderan del Estado son
cuidadosamente reciclados de una élite corrupta
y clasista que tiene todas las ventajas y todos
los utensilios del poder secuestrado, que un
pequeño grupo de aprovechados manejan a su
propio beneficio como si Honduras les
perteneciera y ellos fueran el único amo
absoluto para hacer lo que se les antoja con las
riquezas nacionales.
Honduras
urge de una reforma profunda, de una nueva
orientación, de nuevos derroteros en donde el
acceso al poder sea más accesible para los
dirigentes de las comunidades mayoritarias. El
divorcio entre el poder y la clase mayoritaria
jamás estuvo mas visible que en estos tiempos de
“democracias”; un cuarto de siglo perdido entre
ignorantes criminales y delincuentes que
convirtieron a Honduras en un profundo
desperdicio tanto humano como ecológico.
El mismo
embajador yanqui no guarda la compostura para
denunciar a las clases privilegiadas; de cómo
estas son las dueñas absolutas de las
estructuras que deben estar al alcance de todos
los individuos que conforman la republica.
El
ministro mas inteligente del actual gobierno
explica de manera clara como el hondureño común
no tiene arte ni parte en la estructura estatal
ya que no se le reconocen sus derechos ni su
identidad ciudadana.
Desde el punto de pertenencia hemos podido
distinguir en estos 25 años el deterioro de
todos los entes que una vez formaron la
esperanza fructífera de nuestra economía social.
Aguas,
energía, comunicaciones, transportes, playas,
islas, tierras agrícolas, tierras forestales,
minas; en fin, hasta el aire ya dejo de
pertenecer al pueblo hondureño pues el pequeño
grupo privilegiado no se conforma con su
abundancia: periódicos, lácteos, cementos,
alimentos, etc. Todo queda en manos del grupo
que conforma, dirige, impone, compone,
descompone y corrompe todo lo que cobija bajo
sus alas.
Jamás
Honduras mostró un rostro feudal y arcaico como
el actual en donde no existen condiciones
normales democráticas para lanzar un referéndum
y consultar al pueblo sobre acciones estatales
que tienen que ver con la vida cotidiana de cada
individuo (me abstengo de llamar ciudadano al
hondureño porque no lo es).
El
bipartidismo durante su periplo de poder creó un
monstruo ingobernable en donde la Justicia, el
Congreso y la Presidencia están lejos del
objetivo principal que es gobernar para el
pueblo y por el pueblo.
Las
famosas grabaciones telefónicas nos dejan con la
sangre congelada de enojo y de increíble
decepción.
Manipulación, autoritarismo, descaro, abuso de
autoridad, descontrol, falta de liderazgo,
descoordinación; en fin, no hay manera de
describir el completo fenómeno de caos en que el
Estado hondureño ha caído.
Esto no
es nuevo, los dirigentes hondureños son
especialistas en la improvisación. Todo ello
forma parte del manchabravismo sectario fácil de
utilizar sin darle paso a la inteligencia. Dijo
el viejo ingles Winston Churchill: un político
piensa en las próximas elecciones, un estadista
en las próximas generaciones.
El descaro, el nepotismo, la aristocracia
burocrática, el continuismo y los viejos rostros
perversos de la Patria solo construyeron
activistas y hoy por hoy nos encontramos frente
a frente a un destino incierto por falta de
objetivos, por falta de auténticos lideres ya
que en el escenario nacional pululan personajes
de la peor calidad para dirigir.
Si el
liberal Roberto Micheletti en combinación con el
cachurequismo logra hacerse con la posibilidad
de ser candidato podrá verse el abuso mas
absurdo de esa llamada “democracia”. Hombre del
sistema, empleado del sistema, amigo del sistema
y empujado por el sistema, el anciano venerable
con instintos de dirigente se proclama ya como
el próximo Presidente de Honduras.
Por el
partido nacional aparece un desconocido
productor de calzones femeninos con un poderoso
capital y apoyo periodístico por pertenecer a
una dinastía de tres cuartos de siglo que bajo
concesiones, manipulaciones y exoneraciones
consiguió amasar una enorme fortuna.
Nos dice
Mario Canahuati que gobernará para los pobres.
Cuanta demagogia vulgar y sin sentido
dialéctico. ¿Desde cuándo en Honduras alguien ha
gobernado para los ricos si los ricos de rara
procedencia en Honduras siempre fueron
ingobernables, siempre se salieron con la suya,
nunca pagaron impuestos, se fabricaron
documentos de posesión estilo Honduras o se
fueron donde el Presidente de turno a sacar bajo
presión el poder de desalojar, expropiar,
humillar, matar, destruir y robar de manera
legal (”legal” con todas las de la ley pues para
eso los magistrados y las cortes están allí con
la mano empapada de la dádiva del poderoso para
servir al rico y no para gobernar).
Al pobre siempre lo gobernaron si no es por
medio de la prisión sin juicio, es por medio de
la muerte impune o por la falsa condenación. Y
si el pobre mas inteligente trata de hacer valer
sus derechos y logra construir en su comunidad
una organización para hacerse respetar, entonces
el recurso mas efectivo es servirse de las
fuerzas armadas para exterminar a los impuros
subversivos.
La
pregunta del millón al pueblo hondureño: ¿Quiere
UD. continuar en esa llamada democracia?.
La respuesta debe ser tajante: NO.
Para los
pobres sólo la resistencia cívica, la
resistencia inteligente, la resistencia popular
en donde cada individuo se incorpore a una
sociedad civil que comience un medio de presión,
que se agrupe, que fomente el debate, que
estudie y comprenda cuales son y deben ser sus
derechos, que analice su pasado y su futuro, que
no tenga miedo, que discuta, que solicite, que
pregunte, que se forme con una nueva conciencia
social ciudadana, que exija los cambios
urgentes, que ponga la mira en sus lideres
regionales de barrio, colonia, aldea, ciudad y
que luche porque esos lideres sean incorporados
en el trasfondo electoral por medio de los
distritos electorales. Que exija la creación del
plebiscito y referéndum para con estos
instrumentos poder decir si o no a asuntos que
le conciernen, que se forme como un todo a nivel
nacional y cuando ese todo se unifique, entonces
la mafia directiva del poder hondureño tendrá
perdida la mandrakada manipulación.
Y
entonces ese día Honduras nacerá como nación y a
partir de ese momento nada será igual y cada
hondureños sentirá el poder de pertenencia y
cada hondureño iniciara la tardía caminata hacia
la construcción de una republica que hoy por hoy
es sólo un remedo de feudalismo.
No
permitamos mas la existencia del statu quo.
Lancemos la resistencia cívica y quitémonos de
una vez por todas las miserias que el
tradicionalismo nos heredó.
Viva
Honduras. Viva la Patria secuestrada. Es a
nosotros los hondureños a quienes nos
corresponde rescatarla de las manos perversas
que la prostituyen.