“Carta
Para Mi Madre
Ausente”
Por:
Elena Arévalo

Escribí una carta ha Dios Celestial para mi
madre ausente,
Pedía en ella un día su amor encontrar lo
encontré a través del hijo para llegar al padre,
Me convertí en un personaje ambulante
imaginando su rostro en un espejo.
Querida mamá, quiero decirte lo mucho que te
amo,
Un día partiste de mi lado a un lugar
desconocido,
Estaba tan pequeña que solo lloraba y sentía
mucho frió,
Pedía mirando al cielo que algún día te
encontrara,
El tiempo transcurrió y fui creciendo con
aquel sueño imaginario,
Sintiendo aquella necesidad de tu amor y
quería tener tus cuidados,
Darte todo de mí pero fue inútil solo soñaba
y en las noches lloraba.
Te he extrañado al querer sentir tus manos en
mis cabellos,
Al querer vivir tus cuidados y mimos
inconfundibles,
Pedía viendo al cielo; soñarte y poder ver
aquella imaginación,
En una realidad y escribía y convertía, “Mi
poesía para ti en una canción”
Logre verte una noche tendiendo tus manos
hacia mí,
Sonriendo feliz de ver a tu hija que te
estaba clamando,
Pude verte a través del sueño vestida de
blanco con una sonrisa hermosa en tus labios,
Que me llamaban tendiendo tus manos como
diciéndome acá estoy hija mía,
Jamás me aparté de ti y estoy contigo hoy
aquí.
¡Que linda fuiste mi chiquita madrecita!
Madre mía lo escrito esta cumplido; he sido
la hija que tú querías,
Me enseñaste a través del recuerdo que podía
sentir amor,
Amar y dar lo que tú me enseñaste en mis
primeros años del recuerdo,
Cual formaste una mujer y una madre a través
de ti mi bella madrecita,
Luchaste hasta los últimos momentos por tus
hijos amados,
Estamos separados por la pared del destino al
adelantar tu camino,
Pero mi amor ha sido tan grande que ha
traspasado y cruzado fronteras,
Y allí siempre tú has estado con tu amor a
través del sueño.
Te amo madre mía y no habrá otro amor que te
reemplace,
Soy tu hija que pudo amarte aun en la
imaginación,
Pudo verte y tocarte a través del sueño
cumplido a la petición,
He soportado ver pasar el tiempo pero se
cumplió lo deseado,
Mayo; mes de las flores, mi natalicio y de
las madres mas bellas,
Felicidades madrecitas en su día,
Gracias Dios Padre Eterno; por haberme dado a
mi madre,
Por haberme formado como tu lo has querido,
Con mi corazón golpeado y herido he amado
siempre,
Mi madre es la deseada y añorada ancianita
que yo más quiero.