“No se puede dar la espalda a la verdad, dejar
de anunciarla, esconderla, aunque se trate de
una verdad difícil, cuya revelación lleve
consigo un gran dolor”.
Hoy, 4 de
julio, hace exactamente cuatro
años que me expulsaron de
Honduras.
Y
justamente en estas fechas hay
un gran debate sobre la
Directiva Europea que acaba de
ser aprobada en relación con los
emigrantes ilegales que están en
Europa.
En relación
a ella, ha habido un sinfín de
manifestaciones desde todos los
puntos cardinales,
principalmente de América
Latina, la mayoría de ellas
basadas en la retórica y en la
demagogia hechas por personas
que en su mayoría ni se han
leído la mencionada Directiva
[Ley en el ámbito de la UE].
Ya escribí
una contestación al Sr.
Presidente de Bolivia, que sirve
para todos los demás y en este
blog me quiero centrar en
responder a los que han hablado
en Honduras y entre ellos a D.
Edmundo Orellana, al Dr. Ramón
Custodio, al FOSDEH y la
Asociación de Agencias de
Cooperación Internacional (ACI).
Como
preámbulo transcribo un
artículo, que no he escrito yo,
pero con el que estoy totalmente
de acuerdo ya que por una vez se
describe el fenómeno de la
inmigración de una forma basada
en lo que es la realidad, hecho
con la razón y no con el
estómago.
José
Antonio Funes*
Inmigración, hipocresía y
fobias
Abusaríamos de nuestra
ignorancia si dijéramos que
la expulsión de inmigrantes
ilegales en Europa comienza
con la Directiva de Retorno.
Desde hace años veo por la
televisión francesa
autobuses llenos de
africanos que son conducidos
al aeropuerto para hacerles
tomar un avión de retorno,
custodiados por autoridades
migratorias. Incluso, día a
día puede verse en un rincón
del aeropuerto de Barajas a
muchos ciudadanos a los que
se les niega el derecho de
entrada a España, por
presumir que lo que
pretenden es quedarse
ilegalmente en ese país. El
año pasado fui testigo de
una escena verdaderamente
patética, cuando los agentes
de migración española le
preguntaron a un compatriota
si Madrid tenía mar, y el
pobre que quizás nunca había
ido a la escuela –o había
ido y no se lo enseñaron
nuestros abnegados maestros-
contestó que sí. Y de vuelta
a casa con sus frustraciones
y sus deudas.
Lo que
nosotros debemos
preguntarnos es: ¿tenemos
derecho los hondureños a
protestarle en la cara a los
europeos o a los gringos
para que no expulsen a
nuestros emigrantes
ilegales? ¿Qué han hecho
gobiernos y empresarios
nacionales para brindar a
nuestros compatriotas un
trabajo digno, un nivel de
vida digno en Honduras? Pues
nada, nada de nada. Nos
hemos venido acomodando a
que las remesas sigan siendo
el sostén principal de
nuestra economía. Y a esa
fiesta que parecía perenne
se han venido uniendo, entre
otros, los bancos, las
compañías de envíos de
dinero, las empresas de
celulares y las empresas de
transporte aéreo.
Pues la
fiesta hace rato que está
llegando a su fin. Solamente
este año vamos a tener más
de 30 mil expulsados de
Estados Unidos. ¿Dónde están
la OEA, el Mercosur y los
presidentes centroamericanos
para protestar contra este
“crimen”? Y nosotros, ¿hasta
cuándo vamos a seguir
cifrando nuestras esperanzas
en esos 185 mil compatriotas
que abandonan cada año su
patria que se hunde como un
barco podrido? En El
Salvador, incluso, los ricos
han erigido un monumento “al
hermano lejano”. Sí, “ese
hermano lejano” que tuvo que
irse lejos porque en su país
no se le reconocía ni como
“hermano” ni como ser humano
con sus derechos, pero que
con sus dolaritos ganados a
sudor y sangre en el
extranjero hace más grande
la sonrisa de una muchacha
en un anuncio de TACA
¡Cuánta hipocresía!
Ser
pobre de un país pobre está
costando cada día más caro.
Los países, que antes eran
permisivos con la
inmigración, ahora están
creando leyes más severas
contra los inmigrantes
ilegales. Esos inmigrantes
que huyen de su patria con
miedo y luego enfrentan a
diario el miedo de ser
extranjeros. Expulsarlos por
ser “sin papeles”, por
llamarse “Nadie” como el
mítico Ulises, es inmoral.
¿Pero cuántas leyes no están
hechas para proteger a los
ricos de los pobres? Por el
momento no vale ninguna
protesta. Ni la OEA, ni los
gobiernos centroamericanos,
ni los del Mercosur pueden
obligar a Europa a cambiar
sus leyes. En vez de
rasgarse las vestiduras y
patalear inútilmente,
nuestro gobierno debería
negociar con la Unión
Europea para abrir
oportunidades de trabajo
digno a nuestros hermanos.
Esto permitiría una
inmigración legal y
ordenada, sin que los
hondureños sean víctimas de
las mafias de traficantes de
ilegales, o que no les toque
la mala suerte de imaginar
que Madrid tiene mar.
*Escritor
Está tan
claro este artículo que me ha
evitado escribir muchas líneas y
de él entresaco dos preguntas
fundamentales:
¿Qué
han hecho gobiernos y
empresarios nacionales para
brindar a nuestros
compatriotas un trabajo
digno, un nivel de vida
digno en Honduras?.
¿Hasta
cuándo vamos a seguir
cifrando nuestras esperanzas
en esos 185 mil compatriotas
que abandonan cada año su
patria que se hunde como un
barco podrido?.
Estas dos
preguntas son claves a la hora
de estudiar el fenómeno de la
emigración, aunque hay algunas
otras, y son las que los citados
anteriormente [D. Edmundo
Orellana, Dr. Custodio, FOSDEH y
la Asociación de Agencias de
Cooperación Internacional (ACI)]
deberían contestar en lugar de
comportarse como hipócritas
fariseos, rasgándose las
vestiduras, de cara a la
“galería” intentado engañar una
vez más a los hondureños, que
todo hay que decirlo, cada día
son menos crédulos de las
mentiras que les lanzan.
A mi no
pueden engañarme pues no
necesito hablar por boca de
terceras personas ya que sufrí
directamente los abusos que
ahora ellos cuestionan
sin ser ilegal
[soy la prueba viviente de su
hipocresía] y, además, no soy un
iletrado al que se puede engañar
con lágrimas de cocodrilo. A
estos “próceres” que protestan
no les importan los DDHH,
pues ellos los pisotean
diariamente desde hace mucho
tiempo,
lo que les interesa es
que aquellos a los que han
expulsado de su propia Patria
los sigan manteniendo con su
trabajo por medio de las remesas
que envían; a
ellos
lo que no les interesa
es tener que recibir a un montón
de deportados que agravarían las
pésimas condiciones en las que
tienen el país por su
incompetencia y su corrupción.
Esos y no otros son sus
intereses y sus temores
y debe quedar muy claro .
Cuando el
Gobierno de Honduras me
expulsó lo hizo sin ningún
tipo de garantía legal [vinieron
a buscarme con un gran
despliegue de fuerza, ya que
debieron considerarme un
delincuente muy peligroso, a las
4 de la tarde de un sábado y me
embarcaron a las 9 de la mañana
del domingo en un vuelo SPS -
San Salvador - Ciudad de Méjico
- Frankfurt - Madrid separándome
de mi familia] y los únicos
políticos que hicieron oír su
voz en aquellos momentos fueron
D. Rodolfo Pastor y el Dr. Ramón
Villeda Bermúdez.
¿Donde
estaba D. Edmundo Orellana?,
¿donde estaba el Comisionado
Nacional de los DDHH, el ínclito
Dr. Custodio, que es una
vergüenza para los DDHH?, ¿dónde
estaban todos los demás que
ahora “protestan”? … porque yo
no oí su voz. ¿O será que los
DDHH sólo existen cuando les
conviene a ellos?.
Posteriormente, cuando el nuevo
Gobierno tomó el poder me dirigí
al Sr. Orellana y nunca me
contestó, me dirigí a otros
políticos y nunca me
contestaron, me dirigí al actual
Ministro de Gobernación y me
contestó que estudiaría mi caso,
pero nunca más se supo.
De:CEDOH
Fecha: 21/01/2008 11:11:11
Para:migueldearriba@gmail.com
Asunto: VICTOR MEZA
Estimado amigo:
Acuso recibo de su atenta
nota del 16.01.2008 en la
que hace referencia a su
carta enviada al señor
Presidente de la República.
Ahora que he sido nombrado
Ministro de Gobernación le
aseguro que me ocuparé de su
caso y buscaré toda la
información oficial que hay
al respecto. Debo decirle
que sólo entraré
efectivamente en funciones a
partir del 1º de febrero
próximo.
Espero estar en contacto con
usted.
Le saluda,
Cordialmente,
Víctor Meza
En cuanto
al FOSDEH, que es una
Institución que ha realizado un
trabajo muy serio en orden a
explicar las grandes cifras
económicas de Honduras para
desenmascarar las grandes
mentiras que los gobiernos
hondureños han ido diciendo de
forma reiterada a los ciudadanos
y por la que siento un gran
respeto, me atrevo a aconsejarle
que siga haciendo aquello que
sabe hacer, y muy bien por
cierto, y que deje la demagogia
para los políticos pues con
ellos la hay de sobra en la
querida Hibueras.
En relación
a la Asociación de Agencias de
Cooperación Internacional (ACI),
decirle que cuando quieran
podemos debatir seriamente que
ha sucedido con los miles de
millones de dólares que han
manejado en los últimos 20 años
en Honduras para que no se haya
erradicado la pobreza. ¿Será que
no les interesa acabar con ella
pues sería tanto como matar la
“gallina de los huevos de oro” a
expensas de la que viven … ¡y
muy bien por cierto con todos
sus privilegios de buenos
sueldos, coches último modelo y
hoteles de lujo!?. Señores, hay
que ser más serios y no creer
que todo el mundo es ignorante y
comulga con ruedas de molino.
Si a los
millones que han manejado los de
la ACI les sumamos los millones
de las remesas y la reciente
condonación de deuda está muy
claro que la pobreza debería
haber desaparecido de Honduras;
sin embrago, no sólo no ha
desaparecido sino que ha
aumentado. ¿Dónde está pues todo
ese dinero?. Esa es la pregunta
que los ciudadanos deben hacerse
y hacerle a ellos.
A algunas
Instituciones populares que
todavía buscan excusas de lo que
sucede en Honduras en lo que
sucedió hace 500 años hay que
decirles que ya es hora de que
comiencen a vivir el presente y
a asumir sus propias
responsabilidades. Por si no se
han enterado, Honduras es
independiente desde el 15 de
septiembre del año 1821 y por
ello se autogobierna desde hace
¡187 años!. ¿Será que sus
gobernantes no han podido hacer
nada bien en favor de sus
ciudadanos en todo ese tiempo?.
Por último,
dejar una idea final a todos mis
amigos hondureños: Si en
Honduras se viviese como en los
países desarrollados, es decir,
si se tuviesen las mismas
condiciones políticas y
económicas que allí, ¿se
tendrían que ir los hondureños
de Honduras pasando las mil y
una penalidades a los EEUU o
Europa?.
Yo opino
que no, … ¡que cuando
viajasen lo harían como
turistas, pero no como ilegales!.
Es a los
políticos y empresarios
corruptos, que son los que
tienen a Honduras postrada, a
los que hay que reclamar por las
deficientes condiciones de vida
que padecen los hondureños, pues
son ellos , y no otros, los
obligados a darles respuestas a
sus necesidades.