España ha descuidado sus relaciones con América Latina, según analistas del Centro de Investigaciones para la Paz

CLAUDIA MORENO / CANAL SOLIDARIO. 18-03-04

El grupo de analistas del Centro de Investigaciones para la Paz presentan el informe "Del 11-S al 11-M. Antes y después de la guerra de Irak", en el que destacan los efectos negativos de la política española de apoyo a EEUU.

La política de apoyo incondicional a Estados Unidos por la que ha optado España en los últimos años ha sido en detrimento de sus relaciones tradicionales con América Latina, Marruecos y otros países como Alemania y Francia. Ésta es una de las conclusiones a las que han llegado el grupo de analistas del Centro de Investigaciones para la Paz (CIP-FUHEM) y que esta semana presentaron en la rueda de prensa denominada:“Del 11-S al 11-M. Antes y después de la guerra de Irak”.

El “seguidismo” con la administración Bush que ha caracterizado la política exterior del presidente Aznar, según la opinión del analista y General de Artillería en la reserva, Alberto Piris, ha afectado negativamente las relaciones con países estratégicos para España en la lucha contra ETA, como son Francia y Alemania. De igual forma, se ha descuidado lo que en palabras de Piris es “el ABC de la política exterior”: las relaciones con Estados vecinos, como Marruecos y Latinoamérica, una de las zonas donde España tiene mayor influencia.

Además de hacer un balance de la política exterior aplicada por Aznar, durante la rueda de prensa el profesor de la Universidad de Nueva York, Robert Matthews, hizo un análisis de las reacciones que suscitaron en la sociedad civil los hechos del 11-S en Estados Unidos y los del 11-M en España.

España pierde influencia en América Latina

Para Mabel González, analista del CIP, el alineamiento de España con Estados Unidos le ha llevado a perder credibilidad, autonomía e influencia en América Latina. Hechos como el consentimiento español de las recetas que aplicó el FMI en Argentina, el apoyo inmediato que dio el embajador de España al golpe de Estado que la oposición venezolana propició en 2002 contra el gobierno de Chávez y que se leyó como una posición contraria al respeto de los Derechos Humanos; el lobbyque realizó Ana Palacio en México y Chile para que los jefes de Estados apoyaran una resolución de la ONU que aprobara la guerra en Irak y el apoyo que se le ha dado a la política de aumento de la confrontación armada en Colombia, que es contraria a la posición del resto de los países europeos; todo ello ha dañado la imagen de España en la región y creado un clima de desconfianza.

A la par que Latinoamérica, Alberto Piris ha llamado la atención sobre la importancia de recuperar las buenas relaciones con Marruecos, un país donde anteriormente España gozaba de la reputación de interlocutor moderado y con el que ha tenido desencuentros en los últimos meses. “Toda política exterior importante comienza con los vecinos, y por ser Marruecos uno de los países más críticos con España, hay que esforzarse más por tenerlo de aliado”, explica.

El enfoque militar de Estados Unidos

En opinión de Robert Matthews, profesor de la Universidad de Nueva York y analista de la política estadounidense vinculado al Centro de Investigación para la Paz, después del 11-S las decisiones de política exterior de Estados Unidos se han tomado bajo la mirada del “prisma del terrorismo”. A pesar de que a comienzos de su administración, el presidente Bush afirmó que no seguiría la política de intervención que había aplicado Clinton, después del 11-S, dio un giro de 180 grados y optó por establecer acciones militares para conseguir los fines políticos que cree necesarios.

A diferencia de lo que ha pasado en los últimos días en España, donde después de los atentados del 11 de Marzo la población realizó manifestaciones políticas masivas y dejó claro su deseo de cambio al elegir al partido socialista, la sociedad estadounidense optó por el patriotismo y se inclinó hacia posturas de “extrema derecha”. Una situación que el gobierno supo aprovechar con un discurso beligerante en el que Bush “se siente seguro y que aprovecha como su carta más fuerte”, según Matthews, y que permitió trasladar los aspectos militares al primer plano de la política exterior.

Escenarios futuros

En opinión de Matthews, el sentimiento patriótico sigue siendo utilizado por los republicanos con fines políticos, para hacer creíble la hipótesis de que son los únicos que pueden defender al país del enemigo terrorista; sin embargo, la situación económica pasará a un primer plano y ya no le será tan fácil al gobierno excusarse en el 11-S, como lo ha hecho hasta ahora.

En cuanto a España, Alberto Piris argumentó que la nueva política exterior tiene varios retos: recuperar las buenas relaciones con los países que tiene intereses estratégicos, coordinar con el resto de la Unión Europea una política de defensa común para que no tengan que depender de Estados Unidos, repudiar las políticas y estrategias de guerra preventiva y cuestionar la política que Estados Unidos aplica en Oriente Medio, “No tenemos porque seguirla ciegamente. Si Oriente Medio está más desestabilizado que nunca ¿por qué tenemos que esperar las decisiones de Estados Unidos?, podemos darle otro rumbo”.

Más información

Centro de Investigación para la Paz

http://www.cip.fuhem.es/