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El
estado del medio ambiente: pasado, presente, ¿futuro? PNUMA
(Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente). 06-06-02. Más
del 70% de la superficie terrestre de la Tierra podría verse afectada por el
impacto de carreteras, minería, ciudades y otros desarrollos de infraestructura
en los próximos 30 años a menos que se adopten medidas urgentes. Es
probable que América Latina y el Caribe sean las zonas más castigadas, con el
80% de la superficie terrestre afectada, seguidas de cerca por la región de
Asia y el Pacífico. Aquí, más del 75% de la superficie terrestre puede verse
afectada por el ruido, la alteración del hábitat y otros tipos de daños
medioambientales como resultado del rápido y mal planificado desarrollo de las
infraestructuras. Mientras
tanto para 2032 más de la mitad de la población mundial podría vivir en áreas
con un gran estrés por falta de agua si las fuerzas del mercado son las que
dirigen el escenario político, económico y social del planeta. Es
posible que Asia occidental, que incluye áreas como la Península Arábiga, sea
la más afectada, y se prevé que para 2032 más del 90% de la población viva
en áreas con "graves condiciones de estrés por falta de agua". Sin
embargo la proporción de hambrientos en el mundo parece destinada a disminuir.
Con respecto a un futuro escenario el hambre disminuye a tan solo un 2,5% de la
población mundial en 2032; conforme a los objetivos de la Declaración del
Milenio de las Naciones Unidas. Una
acción concertada en la que participen gobiernos, la industria y ciudadanos
individuales también podría reducir de manera significativa la emisión de
gases vinculada al recalentamiento global. Los niveles de dióxido de carbono
podrían, con la suficiente voluntad pública y privada, empezar a estabilizarse
en la atmósfera para 2032. Estos
son sólo algunos de los chocantes datos reflejados en el revolucionario informe
Perspectiva del Medio Ambiente Mundial-3 (PMAM-3) del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El estudio analiza de manera especial las
políticas e impactos ambientales de los últimos 30 años. Y luego hace hincapié
en cuatro criterios a seguir en las próximas tres décadas (sección
'Posibilidades para el futuro' de la nota de prensa) y compara y contrasta los
posibles efectos sobre la gente y el mundo natural. El
informe, compilado por más de 1.000 expertos, muchos de los cuales pertenecen a
una red global de centros cooperantes, afirma que el planeta se halla en una
encrucijada crucial con respecto a las decisiones que adoptemos hoy y que son
fundamentales para los bosques, océanos, ríos, montañas, fauna y flora y
otros sistemas de apoyo a la vida sobre los que dependen las generaciones
actuales y futuras. PMAM-3
llega a la conclusión de que ya ha tenido lugar un cambio medioambiental en los
últimos 30 años, desde la Conferencia de Estocolmo de 1972 que condujo a la
creación del PNUMA. Se
han dado mejoras en áreas como la calidad de ríos y del aire en lugares como
América del Norte y Europa. El esfuerzo internacional para reparar la capa de
ozono, el escudo protector de la Tierra, reduciendo la producción y consumo de
clorofluorocarbonos (CFCs) es otro éxito notable. Pero en general se ha dado
una degradación continua en el medio ambiente, sobre todo en grandes zonas del
mundo en desarrollo. La
degradación de la calidad medioambiental del planeta Tierra está
intensificando la vulnerabilidad de la gente (PMAM-3 Capítulo) ante riesgos
naturales como ciclones, inundaciones y sequías, aumentando los riesgos de la
inseguridad en los alimentos, refleja el informe. Los
pobres, los enfermos y los marginados, tanto en las sociedades como en los
distintos países y regiones, son en especial vulnerables, siendo evidente que
es cada vez mayor la brecha que les separa de aquellos capaces de hacer frente a
los cada vez mayores niveles de cambio ambiental. Se
calcula que la cantidad de gente afectada por desastres aumentó de una media de
147 millones al año en la década de los 80 a 211 millones al año en la de los
90. Y que las pérdidas financieras mundiales a causa de desastres naturales
superaron en 1999 los 100.000 millones de dólares estadounidenses. El
nivel de desastres relacionados con la climatología ha aumentado, y algunos
expertos vinculan este hecho al cambio climático debido a las emisiones
realizadas por el ser humano. En la década de los 90, el 90% de los fallecidos
fueron víctimas de inundaciones, huracanes y sequías. De
hecho, tras todas las evaluaciones y previsiones que destaca el informe se
percibe el espectro del recalentamiento global y su potencial para causar
estragos sobre las pautas climatológicas en las próximas décadas. PMAM-3
afirma que la degradación ambiental también la pagan países de otras maneras.
India, por ejemplo, está perdiendo anualmente más de 10.000 millones de dólares
EE.UU., o el 4,5% de su producto interior bruto (PIB), causando la degradación
de la tierra inducida por el hombre por sí sola pérdidas en la productividad
de unos 2.400 millones de dólares EE.UU. La
degradación de la calidad ambiental también supone un mayor riesgo para la
salud. La polución de los mares por las aguas residuales "ha precipitado
una crisis sanitaria de enormes proporciones" dice el informe. Por
ejemplo, se calcula que el consumo de marisco contaminado provoca 2,5 millones
de casos de hepatitis infecciosa anualmente, lo que causa 25.000 muertes y el
que otras 25.000 personas sufran incapacidad a largo plazo como resultado del daño
causado en el hígado. PMAM-3
concluye observando que una de las principales fuerzas impulsoras ha sido el
aumento de la brecha entre las zonas ricas y pobres del planeta. Actualmente una
quinta parte de la población mundial disfruta de altos, incluso excesivos según
algunos, niveles de riqueza. Globalmente supone casi el 90% del consumo total.
En comparación, unos 4.000 millones de personas sobreviven con menos de uno a
dos dólares EE.UU. diarios. Líderes
mundiales, capitanes de la industria, usted y yo: La
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (CMDS) Klaus
Toepfer, Director ejecutivo del PNUMA, dijo en el lanzamiento de informe
Perspectiva del Medio Ambiente Mundial-3 que tuvo lugar en Londres, Reino Unido:
"Tengo que rendir tributo a los científicos y expertos que han hecho
posible esta evaluación. PMAM-3, al igual que sus dos predecesoras, es un éxito
de colaboración único. El ultimo informe nos obliga a reflexionar aún más al
analizar 30 años y considerar cuatro futuros posibles. No podemos saber con
certeza lo que nos espera, el futuro es otro país. Pero sabemos lo suficiente
para darnos cuenta de en qué medida nuestras acciones, o la falta de ellas,
pueden condicionar el medioambiente y a los habitantes de este extraordinario
planeta azul para el año 2032". "PMAM-3
no es ni un documento catastrofista ni una glosa sobre los crueles retos a los
que nos enfrentamos. Es la evaluación más autorizada de dónde hemos estado,
adónde hemos llegado y adónde es posible que vayamos. Los datos del informe
destacan la enorme cantidad de conocimiento acumulado acerca del estado de la
Tierra. También destaca los éxitos de los gobiernos, de la industria, del público
y de otros en tratar de restaurar y sostener sus dañadas y asediadas aguas
dulces, tierras, fauna y flora, océanos y atmósfera, sobre todo en aquellos
continentes y países que pueden permitírselo," dijo. "Ahora
contamos con cientos de declaraciones, acuerdos, líneas directrices y tratados
de obligatoriedad jurídica diseñados para abordar los problemas ambientales y
las amenazas que plantean a la fauna y flora y al bienestar y la salud humanas.
Es hora de hallar el coraje político y la financiación innovadora necesarios
para llevar a cabo los acuerdos que nos permitan tomar un rumbo más saludable y
más próspero para el planeta Tierra. Hace
diez años, los gobiernos se reunieron en Río para la Cumbre Mundial. En tan
solo tres meses, tenemos la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible (CMDS) en
Sudáfrica. Es una cumbre para el desarrollo sostenible, pero también es una
cumbre para el medio ambiente. Medio Ambiente para el Desarrollo es el lema del
PNUMA, ya que sin el medio ambiente nunca podrá darse el tipo de desarrollo
necesario para asegurar un trato justo para esta o las futuras generaciones.
Necesitamos adoptar medidas concretas, necesitamos programas concretos y
necesitamos una voluntad de hierro por parte de todos. No puede ser
responsabilidad sólo de los políticos. Todos somos accionistas en esta
empresa. Sólo entonces se harán realidad las promesas hechas en Río,"
dijo el Sr. Toepfer. PMAM-3
1972-2002: PASADO Y PRESENTE Tierra
La
principal fuerza impulsora, ejerciendo presión sobre los recursos de la tierra,
ha sido el creciente aumento demográfico. Hoy hay 2.220 millones más de bocas
que alimentar que en 1972. En
la región de Asia y el Pacífico, el área de tierra de regadío ha aumentado
de menos de 125 millones de hectáreas en 1972 a más de 175 millones de hectáreas.
El riego excesivo y mal gestionado puede degradar el suelo debido a factores
como la salinización (la acumulación de sales). Más del 10% de las tierras
regadas del planeta, entre 25 y 30 millones de hectáreas, están clasificadas
como severamente degradadas como resultado. La
erosión del suelo es un factor clave en la degradación de la tierra. Unos
2.000 millones de hectáreas de suelo, equivalentes al 15% de la capa de tierra
del planeta o a un área mayor que los Estados Unidos y México juntos, están
hoy clasificadas como degradadas a causa de la actividad humana. Alrededor
de una sexta parte de esta cantidad, un total de 305 millones de hectáreas de
suelo están "intensa o extremadamente degradadas". El suelo
extremadamente degradado está tan dañado que no puede recuperarse. Los
principales tipos de degradación del suelo son la erosión debida al agua, 56%;
erosión debida al viento, 28%; degradación química, 12% y física o
estructural, 4%. El pastoreo excesivo causa el 35% de la degradación del suelo;
la deforestación, 30%; agricultura, 27%; explotación excesiva de la vegetación,
7%; y las actividades industriales, 1%. Una
característica de los últimos 30 años ha sido el aumento de la agricultura
urbana. La mayoría de los hogares en Asia sudoriental y las Islas del Pacífico
la practican. Alrededor del 30% de los alimentos de la Federación Rusa
provienen de un 3% de tierra suburbana. Se calcula que un 65% de la población
de Moscú participa en agricultura urbana, cinco veces más que a principios de
la década de los 70. Agua
dulce Alrededor
de la mitad de los ríos del mundo están seriamente degradados y contaminados.
Alrededor del 60% de los 227 mayores ríos del mundo han sido fragmentados
intensa o moderadamente mediante presas y otras obras de ingeniería. Los
beneficios han incluido un aumento en la producción de alimentos e
hidroelectricidad. Pero tierras pantanosas y otros ecosistemas han sufrido daños
irreversibles y, desde la década de los 50, entre 40 y 80 millones de personas
han sido desplazadas. 2.000
millones de personas, alrededor de un tercio de la población mundial, dependen
del suministro de agua subterránea. En algunos países, como partes de la
India, China, Asia occidental incluyendo la Península Arábiga, la antigua Unión
Soviética y los Estados Unidos del oeste, los niveles de agua subterránea están
bajando a causa de una extracción excesiva. El
bombeo excesivo puede conducir a que agua salada penetre en áreas costeras. Por
ejemplo, en los últimos años la contaminación de agua salada se ha desplazado
10 kilómetros tierra adentro en Madrás, India. Unos
80 países, que suponen el 40% de la población mundial, sufrían graves
restricciones de agua a mediados de la década de los 90. Alrededor
de 1.100 millones de personas siguen sin tener acceso a agua potable segura, y
2.400 millones a una sanidad mejorada principalmente en Asia y África. Sin
embargo, el porcentaje de personas que disponen de un suministro de agua
mejorado ha aumentado de 4.100 millones, o el 79%, en 1990 a 4.900 millones, el
82%, en 2000. Los
costes por enfermedades relacionadas con el agua se dividen como sigue: 2.000
millones de personas corren el riesgo de contraer malaria, con 100 millones
afectadas en cualquier momento y hasta 2 millones de muertes anuales. Se dan
alrededor de 4.000 millones de casos de diarrea y 2,2 millones de muertes al año,
lo que equivale a 20 accidentes de Jumbo al día. Las
infecciones por parásitos intestinales afectan al 10% de la población del
mundo en desarrollo. Alrededor de 6 millones de personas son ciegas a causa del
tracoma, una enfermedad ocular contagiosa. Unos 200 millones están afectadas de
esquistomiasis que provoca bilarciasis en los humanos. Bosques
y Biodiversidad La
Organización para la Alimentación y la Agricultura calcula que los bosques,
que cubren alrededor de un tercio de la superficie terrestre ó 3.866 millones
de hectáreas, se han degradado en un 2,4% desde 1990. Las mayores pérdidas se
han dado en África, donde 52,6 millones de hectáreas ó el 0,7% de sus bosques
han desaparecido en la pasada década. La
producción mundial de madera de árbol alcanzó los 3.335 millones de metros cúbicos,
de los cuales más o menos la mitad fueron destinados a combustible, sobre todo
en los países desarrollados. Los
métodos comerciales de explotación forestal son a menudo destructivos. En África
occidental, se destruyen alrededor de 2 metros cúbicos de árboles para
producir un metro cúbico de troncos. A
finales de 2000, alrededor del 2% de los bosques había sido certificado para
gestión forestal sostenible bajo programas como los que opera la Junta de
Administración Forestal. La mayoría está en Canadá, Finlandia, Alemania,
Noruega, Polonia, Suecia y los Estados Unidos. Se están tramitando más. Los
bosques de manglares, defensa natural del mar, terreno de cría para peces y
principal lugar de anidación y descanso para aves migratorias, están
amenazados por el efecto que provoca la cosecha excesiva de madera para la
construcción y como combustible, y el turismo y los desarrollos en la costa.
Hasta un 50% de la reciente destrucción de manglares se ha debido a la tala
para criaderos de gambas. La pérdida y fragmentación de hábitat tales como
bosques, tierras pantanosas y manglares han incrementado la presión sobre la
fauna y flora del planeta. Casi un cuarto, ó 1.130 mamíferos y el 12% ó 1.183
aves están consideradas actualmente como mundialmente amenazadas. Introducción
de especies extrañas La
introducción de especies extrañas de una parte del mundo a otra ha surgido en
los últimos años como una amenaza importante junto al cambio climático. Las
especies extrañas a menudo no tienen depredadores naturales en sus nuevos hábitat
y pueden competir con ventaja con las especies nativas en lo que respecta a
lugares para la cría y la alimentación. Se
calcula que en 1939, se habían introducido 497 especies marinas y de agua dulce
extrañas en entornos acuáticos alrededor del mundo. En el período que va de
1980 a 1998, se calcula que esta cantidad había ascendido a 2.214 especies
extrañas. El área total de áreas protegidas, como parques nacionales, ha
aumentado de 2,78 millones de kilómetros cuadrados en 1970 a 12,18 millones de
hectáreas en 2000. El número de emplazamientos ha aumentado de 3.392 a 11.496
durante el mismo período. El estudio de 93 áreas protegidas ha desvelado que
la mayoría está demostrando tener éxito evitando la roza de terrenos y en
menor medida haciendo frente a cuestiones como la presión ejercida por la
explotación forestal, la caza, los incendios y el pastoreo. La
moratoria sobre la pesca comercial de ballenas, impuesta desde mediados de la década
de los 80, parece haber sido un éxito notable. Mares
y áreas costeras En
1994, se calcula que el 37% de la población mundial vivía en un radio de 60
kilómetros de la costa. Este número es mayor que el de la población del
planeta en 1950. A
nivel mundial las aguas residuales son la mayor fuente de contaminación por
volumen, con descargas en aumento de los países en desarrollo a consecuencia de
la rápida urbanización, el crecimiento demográfico y una falta de planificación
y financiación para sistemas de alcantarillado y estaciones depuradoras. El
Programa Mundial de Medidas para la Protección del Entorno Marino a partir de
Actividades con Base en Tierra del PNUMA se lanzó en 1995 y se revitalizó en
2001. Reducir las descargas de aguas residuales es uno de los objetivos
principales. El impacto económico de la contaminación marina, tal y como se
calcula por costes en términos de enfermedad humana y mala salud, podría
alcanzar cerca de los 13.000 millones de dólares EE.UU. Las
descargas de aguas residuales, unidas al vertido de fertilizantes desde tierra y
a las emisiones de los coches, camiones y otros vehículos, están enriqueciendo
los océanos y mares con nutrientes de nitrógeno. En
1991-1992, los acuicultores en la República de Corea sufrieron pérdidas económicas
por valor de 133 millones de dólares EE.UU. como resultado de la floración de
algas tóxicas, las llamadas mareas rojas, provocada por nutrientes. El uso de
fertilizantes está aumentando en los países en desarrollo pero se ha
estabilizado en los países desarrollados. Otras
amenazas para los océanos incluyen el cambio climático, las fugas de petróleo,
la descarga de metales pesados, los Contaminantes Orgánicos Persistentes
(siglas POP en inglés) y las basuras. La sedimentación, a consecuencia de los
desarrollos en las costas, la agricultura y la deforestación, se ha convertido
en una importante amenaza mundial para los arrecifes de coral, sobre todo en el
Caribe, el Océano Índico y Asia del sur y sudoriental. La
contaminación marina es un objetivo principal en el Programa Regional de Mares
del PNUMA que, con la firma del acuerdo regional de mares del Noreste del Pacífico
en marzo de 2002,cubre ahora casi todo el entorno marino del planeta. Los
países adoptaron los"Dirty Dozen"("los doce sucios"),
Congreso de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, a principios
de 2001 Justo algo menos de un tercio de las existencias mundiales de peces está
ahora clasificada como agotada, explotada en exceso o en vías de recuperación
a consecuencia de la pesca excesiva impulsada por subsidios que se calcula que
pueden alcanzar hasta 20.000 millones de dólares EE.UU. anualmente. Atmósfera
La
reducción de la capa de ozono, que protege la vida de los daños de la luz
ultravioleta, ha alcanzado ahora niveles récord. En septiembre de 2000, el
agujero de ozono sobre la Antártida cubría más de 28 millones de kilómetros
cuadrados. El Protocolo de Montreal fue adoptado en 1987. La producción de los
principales clorofluorocarbonos (CFCs), substancias que se descubrió que destruían
la capa de ozono, alcanzó su punto máximo en 1988 y ahora está a niveles muy
bajos. Se han entregado más de 1.100 millones de dólares EE.UU. para ayudar a
114 países en desarrollo a eliminar progresivamente substancias que dañen la
capa de ozono. En
el año 2000 el consumo total de dichos químicos se había reducido en un 85%.
Se prevé que la capa de ozono recupere los niveles anteriores a 1980 para
mediados del siglo XXI. Las
concentraciones de dióxido de carbono, el principal gas vinculado al
recalentamiento global, se sitúan actualmente en 370 partes por millón, o un
30% más que en 1750. Las concentraciones de otros gases de efecto invernadero,
como el metano y los halocarbonos, también han aumentado. Asia
y el Pacífico emitían 2.167 millones de toneladas de dióxido de carbono en
1998, seguida de Europa, 1.677 millones de toneladas; América del Norte, 1.614
millones de toneladas; África, 365 millones de toneladas; América Latina y el
Caribe, 223 millones de toneladas y Asia occidental, 187 millones de toneladas. En
1997, los países industrializados adoptaron el Protocolo de Kioto. Según éste,
entre 2008 y 2012 debían reducir los gases de efecto invernadero alrededor de
un 5% por debajo de los niveles de 1990. Asimismo, el Protocolo dispone de los
llamados mecanismos flexibles que les permiten a los países compensar algunas
de sus emisiones nacionales mediante acciones en el extranjero. Por ejemplo, el
Mecanismo de Desarrollo Limpio les permite plantar árboles o apoyar planes de
energía ecológica en países en desarrollo. La Junta Intergubernamental sobre Cambio Climático calcula que el coste de implementar el Protocolo para los países industrializados se situará entre el 0,1 y el 2% de su Producto Interior Bruto. |