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BUSH
NO CAMBIARÁ SU POLÍTICA MEDIOAMBIENTAL Y EUROPA TENDRÁ QUE TOMAR EL LIDERAZGO
MUNDIAL 31
de mayo de 2002 Por Ana Muñoz y Marta
Caravantes* -
Entrevista con Gary Gardner, Director de Investigaciones del WorldWatch
Institute - El WorldWatch Institute de
Washington, uno de los centros de investigación más importantes del mundo,
acaba de presentar su informe anual, en esta ocasión dedicado a la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Sostenible a celebrar en Johannesburgo el próximo mes
de agosto. El informe analiza lo ocurrido en la última década desde la Cumbre
de la Tierra de Río de Janeiro y alerta de los escasos progresos obtenidos.
"No sólo no se han resuelto los problemas sino que muchos de ellos se han
agravado", explica Gary Gardner, Director de Investigaciones del WorldWatch
Institute. Cada año, el WorldWatch
Institute de Washington elabora un informe sobre la situación del mundo. ¿Cuál
es la novedad más importante del año 2002? Es la primera vez que el
Instituto dedica uno de sus informes a un evento concreto. En este caso, a la
Cumbre de Desarrollo Sostenible que se celebrará en Johannesburgo durante los
meses de agosto y septiembre. En el Informe se tratan
muchos de los temas que aparecerán en la Cumbre: la agricultura orgánica, el
cambio climático, la población, las sustancias tóxicas... Sin embargo, el
mensaje esencial que tratamos de transmitir es que hay que poner en marcha
medidas urgentes para conseguir un desarrollo sostenible. Durante la década de
los 90 hemos aprendido mucho y hemos logrado definir los retos para llegar a ese
desarrollo, sin embargo los logros han sido muy pocos e, incluso, muchos de los
problemas se han agravado durante estos años. Habla de problemas que no han
mejorado en absoluto. ¿Cuáles son? Uno de los más graves es el
cambio climático. En este sentido, en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 se
prometió reducir las emisiones de gases invernadero. La ONU declaraba que era
necesario reducir entre un 60 y un 80% las emisiones de dióxido de carbono. Sin
embargo, en los últimos diez años, las emisiones mundiales de este tipo de
gases han aumentado en un 9%. Se está muy lejos de conseguir los objetivos para
poder estabilizar el clima. La escasez de agua es otro de los problemas que se
agravan cada día más. Mil millones de personas no tienen aún acceso al agua
potable y los acuíferos están sobreexplotados. Un 10% de la superficie de
cereales cultivada se mantiene gracias a la sobreutilización de los acuíferos.
Así, en 10 ó 20 años no habrá acceso a esos cultivos. El tema del agua se
agrava aún más si nos damos cuenta de que muchos de los grandes ríos están
dejando de llegar al mar por la sobreexplotación del agua dulce, como ha
ocurrido con el Río Grande (EE.UU) o el Río Amarillo (China). Sin duda, éste
es uno de los grandes retos para la sociedad internacional. También es
alarmante la situación de las especies. En
los años 90 se ha producido la primera extinción masiva
desde los dinosaurios hace 65 millones de años. Plantea una visión muy
pesimista del futuro... No del todo, pues tenemos
tendencias que también nos mueven al optimismo. Por ejemplo, hay un aspecto
positivo en estos diez últimos años: el progreso en el campo social. Ha
disminuido la mortalidad por causa de enfermedades como el sarampión (26%), la
diarrea (28%), la tuberculosis (19%) y la neumonía (10%), que son cuatro de las
seis enfermedades más contagiosas del mundo. Pero este optimismo es limitado
pues el porcentaje de mortalidad a causa del sida ha aumentado un 800%. Esto ha
provocado que las buenas cifras anteriores queden olvidadas. Todos los
beneficios logrados han quedado aniquilados con el aumento del sida. La educación es otro ámbito
en el que, según el Informe, no se ha avanzado mucho. En la década pasada quedó
claro que la educación no sólo es un derecho de los niños, también de los
adultos. Una sociedad formada es una sociedad que se preocupa por la salud, por
la estabilidad de la población, por los derechos... En la reunión de la UNESCO
en Tailandia (1992) se abogó por
el acceso universal a la educación, por la reducción del analfabetismo en un
50% para el año 2000 y la igualdad educativa. Sin embargo, lo conseguido ha
sido poco. Aún una de cada seis personas no sabe leer y la reducción es muy
lenta. Pero la peor parte es la de las mujeres, el analfabetismo entre el sector
femenino ha aumentado. Si la situación es tan
grave, ¿por qué no se concreta un compromiso real de empresas, gobiernos y
sociedad por superar estas cifras? Para que se produzca ese
compromiso es esencial que se de un cambio en el modelo de desarrollo, en los métodos
de producción y de consumo y al mismo tiempo una transformación de la
conciencia social. Hay una contradicción total entre la política de la
Organización Mundial de Comercio y la protección del medio ambiente. Hay que
cambiar la idea de que los recursos naturales son inagotables y para ello es
necesaria una educación en valores solidarios y ecológicos. En este sentido,
la postura europea es muy interesante. Son muchos los proyectos que se están
poniendo en marcha, sobre todo, en los países nórdicos, como los programas de
reciclaje. Hay muy pocas empresas que se den cuenta de los problemas que
acarrean sus actividades pero algunas ya están cambiando de mentalidad. Por
ejemplo, una petrolera estadounidense ha demostrado que es posible la reducción
de los gases de efecto invernadero sin que tuviera costes que la llevaran a la
quiebra. Las transformaciones no son sencillas, pero hay que intentarlo. ¿Cómo ve la postura de
EEUU? Hay muchos sectores en mi país
que creen que se produciría un desastre económico si las leyes para cuidar el
medio ambiente fueran mucho más duras. En Estados Unidos todavía no hay una
conciencia ecológica. La población y el gobierno no se han dado cuenta de la
importancia que tiene la elaboración de un plan de crecimiento sostenible. ¿Hay alguna posibilidad
de que la Administración Bush en los próximos años suscriba los acuerdos de
Kioto? Rotundamente no. El
presidente Bush no va a cambiar su política medioambiental. Las esperanzas hay
que encontrarlas en la política más local ya que algunos Estados, como
California, sí están tomando medidas, para la reducción de emisiones de dióxido
de carbono. ¿Teme, de alguna manera,
que Estados Unidos pueda boicotear la cumbre de Johanesburgo? Parece ser que en la agenda
de Bush no está prevista su visita a Suráfrica. Esto es un alivio. Además,
Europa está haciendo un buen trabajo en este sentido y debe mantener su posición
firme para que el resto de los países la tomen de ejemplo. Europa tiene que
hacer frente a Estados Unidos y encabezar el liderazgo del mundo en la defensa
del medio ambiente y el desarrollo sostenible. ¿Se plantearán medidas
prácticas en Suráfrica? Los temas a tratar aún se
están discutiendo. No es probable de que se plantee la firma de nuevos tratados
pues queda mucho por hacer de lo acordado en Río. Se intentará llevar a la práctica
la famosa Agenda XXI, que salió en Brasil. Para el caso particular de
Latinoamérica, ¿cuáles son sus mayores retos ambientales? En mi opinión tiene tres
grandes desafíos: reducción de la contaminación
-sobre todo en grandes ciudades como México-, realizar un plan para mejorar el
aprovechamiento del agua y poner fin a la deforestación del Amazonas. Muchos expertos hablan del
desastre ecológico que podría provocar el desarrollo de China al modo
occidental, ¿son datos alarmistas o debemos estar preocupados? Hay que tener mucho cuidado
cuando se critica los avances de los países en vías de desarrollo. Es cierto
que algunos informes explican que se necesitarían tres planetas como el nuestro
si todo el mundo consumiera al mismo ritmo que Estados Unidos. Bien es cierto
que según diversas investigaciones del WorldWatch para poder atender las
necesidades chinas de cereales en un futuro, el stock de cereales mundiales
se acabaría e, incluso, habría problemas de desabastecimiento. No obstante, no
hay que ser alarmistas. ¿Cuál debe ser el papel
de las ONG en todo este movimiento a favor de un desarrollo sostenible? Las ONG son una nueva fuerza
y una esperanza para sensibilizar la conciencia del mundo. El movimiento creado
por estas organizaciones no tiene precedentes y ha sido vital para conseguir
determinados objetivos. Por ejemplo, gracias a ellas
existe un tratado contra las minas antipersonales, apoyado por más de 600
organizaciones. En la actualidad hay alrededor de 2.400 ONG que piden ya formar
parte de los procesos de decisión en temas de medio ambiente y desarrollo. Una
de las grandes apuestas de Johanesburgo es permitir que las ONG sean parte del
proceso oficial. *Periodistas Artículo publicado en http://www.ucm.es/info/solidarios/ |