4.4.- LA MINERÍA Y LA EDAD DE PLATA DEL LEVANTE ALMERIENSE

4.4.1.- LA FUNDICIÓN LA PURÍSIMA DE VILLARICOS. MINERÍA DEL PLOMO

Ruinas de fundiciones en la costa de Sierra Almagrera

Batería de hornos de fundiciónEn la Ctra. costera de Villaricos a San Juan de los Terreros, en plena estribación de la Sierra Almagrera hacía el mar, apreciamos abundantes restos de la fiebre minera del siglo pasado. Chimeneas, hornos y galerías de condensación se suceden a lo largo de la costa como testigos mudos de un brillante pasado ya agotado.

La Fundición la Purísima se sitúa muy cerca de la fábrica Deretil de Villaricos, y muestra claramente las galerías de condensación serpenteantes por la ladera de la montaña hasta concluir en la chimenea.

Bajo la ctra. se situaría la fundición de plomo, de la que quedan en pie las paredes de los hornos de fundición, que calentarían el mineral en bruto a una temperatura no muy alta de 300º.

Los humos contaminantes del proceso de fundición son los culpables de la enfermedad llamada cólico saturnino o emplomamiento, por lo que era necesario alejar la salida de los humos de la fundición. La solución era aprovechar estas galerías de condensación rodeando la montaña hasta la chimenea superior, para recoger periódicamente los óxidos de plomo incrustados en las paredes, y de ahí la altura aproximada de un hombre que presentan estas galerías.

El plomo obtenido se exportaba en lingotes o barras de unos 50 ó 60 kilos, ya que existía una prohibición de exportar el mineral en bruto, y desde gabarras se llevaba a los barcos amarrados junto a la costa. Estas fundiciones e industrias de transformación del mineral de plomo en la costa está asociadas a las minas de la sierra, transportándose mediante carretas, pues el alto valor del mineral permitía este sistema artesanal.

Esta fundición es un ejemplo de la primera “Edad del Plomo”, abarcando de 1838 (descubrimiento del filón Jaroso) hasta 1885 (hundimiento internacional de los precios del metal). Las empresas suelen ser autóctonas o de foráneos naturalezados creando boliches con rudimentaria tecnología y obteniendo el combustible para alimentar los hornos de la desforestación de los montes.

Hacia la década de los 80 se produce una crisis de superproducción con la entrada de otros países productores a más bajo precio. El hundimiento de los precios hizo totalmente ruinosas las explotaciones de Sierra Almagrera por los altos costos, de extracción, transportes o fundición o por carencia de una tecnología avanzada. Además la burguesía especulativa de la zona, acostumbrada al negocio fácil y rápido, no estaba dispuesta a arriesgar grandes inversiones en adecuar las instalaciones. Asímismo se había convertido en burguesía latifundista, al invertir los beneficios industriales en la adquisición de fincas rurales.

Ruinas de las galerías de condensación. Galerías serpenteantes por la montaña hasta concluir en la chimenea superior.

Las fábricas, chimeneas y los hornos, símbolos de la Revolución Industrial, se convertirán en el mudo mensaje del triunfo y el fracaso. 

4.4.2.- EL CABLE MINERO DE CALA DE LAS CONCHAS. MINERÍA DEL HIERRO

 

Restos del cable minero, apreciándose en el centro el gran depósito - tolva.Quizás el más impresionante resto de la minería del hierro en la zona esté en la llamada Cala de las Conchas, punto final de un ferrocarril que trasladaba el preciado mineral de hierro desde el barranco Jaroso.

Precisamente la minería de sierra Almagrera comenzó en 1838 al descubrirse el filón en este barranco, un yacimiento superficial muy rico en plomo y plata, provocando una auténtica “fiebre de plata” pues en 1840 había ya 1.700 agujeros, lo que provocará una atomización de las explotaciones con sistemas primitivos y poco rentables. 

En cambio la minería del hierro de fines del siglo estará mejor organizada por capitales foráneos que, ante el mayor volumen y menor valor por tonelada de los minerales férricos, deciden mecanizar el transporte y la producción. Precisamente este ferrocarril debía dar salida a las minas cercanas al pico Tenerife, el más alto de la sierra (Germana, Madrileña, Venus Amante y Templanza), y por ello la S.A. Argentifera de Almagrera, constituida en 1901 en Bilbao, decide iniciar las obras en 1908 con la perforación de un túnel de 320 m. para atravesar Sierra Almagrera y salir a la vertiente marítima con un ferrocarril arrastrado por una máquina de vapor.

Desde ahí se descendía con un plano automotor (apreciable visualmente en la parte alta de la montaña) que concluía en un bucle, donde descargaban los vagones en un gran depósito - tolva. Otro en un nivel inferior con una abertura en forma de trampilla permitía cargar las vagonetas, que mediante raíles eran conducidas al embarcadero metálico, concluido tras diversas dificultades técnicas y por los temporales en 1912.

Depósito - tolva de acceso al embarcadero metálico.Los restos de los hornos de calcinación junto a la playa nos hablan de la necesidad de aumentar la pureza de los carbonatos y óxidos de hierro antes de su exportación. El 16 de Junio de 1912 atracará allí el primer barco para carga de minerales férricos.

La realidad es que este ferrocarril tendría muy poca operatividad por su fecha tardía, cuando la coyuntura internacional del hierro era desfavorable, y porque en 1912 dejó de funcionar el desagüe de sierra Almagrera, con lo que las explotaciones mineras de la Cía. Argentífera quedarían inundadas. No olvidemos que esta labor de desagüe era básica pues el agua aparecía al alcanzarse los 25 m. bajo el nivel del mar y con los sistemas de bombeo se consiguió descender hasta 177 m. Pero las oscilaciones de los precios de los minerales y la morosidad de algunos propietarios obligaban en algunos momentos a que la empresa desaguadora paralizara las obras y se inundaran las minas.

El resultado es que poco después el ferrocarril, el lavadero mecánico de minerales, los tres hornos de calcinación para los carbonatos de hierro y el embarcadero metálico, serán abandonados y caerán pasto de los chatarreros.