CONCEPTOS PREVIOS 

 

PARTES DE UNA FLOR TÍPICA

El fruto procede del desarrollo de un ovario. Recordemos que el ovario es la parte de la flor que contiene uno o más primordios seminales.  

La flor típica de las angiospermas está constituida por partes estériles, que son el cáliz y la corola, formados respectivamente por sépalos y pétalos, y partes fértiles, que son el androceo, constituido por estambres, y el gineceo, integrado por carpelos.  

 

Esquema de una flor


1. Pedúnculo floral 8. Estambre
2. Receptáculo floral 9. Estigma
3. Sépalo 10. Estilo
4. Pétalo 11. Ovario
5. Perianto 12. Primordio o rudimento seminal (óvulo)
6. Filamento 13. Gineceo (pistilo)
7. Antera  

El conjunto de sépalos y pétalos de una flor, esto es, el cáliz y la corola, recibe el nombre de perianto, término que etimológicamente significa "alrededor de la flor".  

El gineceo, cuando está formado por uno o más carpelos libres se llama apocárpico, y si lo está por dos o más carpelos soldados, sincárpico.  

Frecuentemente se utiliza como sinónimo de gineceo el término pistilo, derivado del latín "pistillum", que significa mango de almirez, aludiendo a la semejanza morfológica, correspondiendo la parte basal, más abultada, al ovario.  

Dado que el fruto es la consecuencia del desarrollo del ovario, la constitución del mismo (número de carpelos y de primordios seminales, presencia o no de tabiques internos, etc.) determinará las características de aquél.  

 

DEFINICIÓN DE FRUTO.

Gaertner, en su obra titulada "De fructibus", publicada en 1788, definió fruto como el ovario desarrollado y con las semillas ya formadas.  

Winkler, en 1939, dio la siguiente definición: resultado del desarrollo del gineceo junto con las partes accesorias que puedan asociarse con él.  

La segunda definición es más completa, pues tiene en cuenta que los cambios que se experimentan durante la formación del fruto no quedan en todos los casos reducidos al ovario, sino que, en ocasiones, también afectan a otras partes de la flor tales como el cáliz, pedúnculo y receptáculo. No obstante, es preferible utilizar la definición de Gaertner por su mayor simplicidad.

 

FORMACIÓN DEL FRUTO

Las angiospermas, para realizar su ciclo de reproducción sexual, precisan que los granos de polen, producidos en las anteras, queden adheridos en los estigmas. Este desplazamiento del polen se denomina polinización (anemófila, cuando la causa el viento, y entomófila, si se debe a los insectos).  

El grano de polen, cuando cae sobre el estigma, desarrolla un tubo polínico, finísima prolongación que transporta los gametos masculinos o núcleos espermáticos y posibilitará el contacto con un primordio seminal.

En dicho primordio se encuentra el llamado saco embrionario, que consiste en un conjunto de ocho células, una de las cuales, denominada oosfera, es la célula reproductora femenina.  


 

Esquema de la fecundación


1. Grano de polen 7. Núcleos polares
2. Estigma 8. Saco embrionario
3. Estilo 9. Oosfera
4. Tubo polínico 10. Sinérgidas
5. Ovario 11. Núcleos espermáticos
6. Antípodas


La fecundación tiene lugar cuando uno de los núcleos espermáticos, ya en el extremo del tubo polínico, se une con la oosfera para formar un cigoto diploide, que originará el embrión de la semilla. El otro núcleo espermático se une con el llamado núcleo secundario, que procede de la fusión de  los núcleos polares del saco embrionario, para originar un tejido triploide que constituye la reserva nutritiva de la semilla: el albumen o endosperma. Las angiospermas realizan, por lo tanto, una “doble fecundación”.

A partir de este momento, el ovario experimenta grandes transformaciones a la vez que los primordios o rudimentos seminales se convierten en semillas. Cuando esta serie de transformaciones  se considera terminada, el fruto queda constituido. La pared del ovario, más o menos profundamente modificada en el fruto, constituye el pericarpo (término que deriva de "peri", alrededor, y "carpos", fruto).  

Los frutos son, pues, las formaciones de las angiospermas que se originan tras la fecundación por desarrollo del ovario y que contienen las semillas.  

 

Relación entre flor (A) y fruto (B)

1. Pared del ovario y pericarpo
2. Primordio seminal y semilla
3. Cáliz

LAS GIMNOSPERMAS NO PRODUCEN FRUTOS

Recordemos que las gimnospermas no tienen sus óvulos o primordios seminales encerrados en un ovario, sino dispuestos sobre sendas escamas ovulíferas, adosadas a sus correspondientes brácteas. Tras la fecundación resulta una estructura que contiene las semillas, pero que no es un fruto, al no existir ovario ni pericarpo. Estas formaciones, llamadas estróbilos, son cónicas en los pinos y globosas en los cipreses (en ambos casos las escamas son leñosas y en la madurez se separan para liberar las semillas). Algunos autores llaman a estas formaciones de las gimnospermas, falsos frutos o carpoides.  

 

FRUTOS SIMPLES, AGREGADOS, COMPLEJOS E INFRUTESCENCIAS  

Los frutos simples son los originados por una sola flor que tiene un único carpelo o varios de ellos soldados. El presente trabajo recoge ejemplos de frutos simples o haplocarpos.  

Los llamados frutos agregados se originan a partir de una sola flor que tiene carpelos libres, resultando un conjunto de frutos simples e independientes en la misma flor. Es el caso de las frambuesas y  zarzamoras, denominados polidrupas.  

En los frutos complejos tiene lugar un desarrollo carpelar asociado con otras partes de la flor. Peras y manzanas son frutos tipo pomo, procedentes de un ovario ínfero y del receptáculo, cuyo crecimiento constituye la mayor parte del fruto. Otra variante son las granadas, frutos que  presentan el interior dividido de modo irregular en celdillas jugosas, y que reciben la  denominación especial de balausta.  

También puede ocurrir que todas las flores de una inflorescencia contribuyan a formar una estructura que parezca un fruto, pero que en realidad está formada por muchos, constituyendo  un  fruto compuesto o infrutescencia. Los frutos de la higuera, o sea, los higos,  son unas estructuras carnosas formadas al engrosar el eje de la inflorescencia y que contienen numerosos y minúsculos aquenios (tipo de fruto simple), conjunto que tiene asignada la denominación de sicono. Los frutos de las moreras, conocidos como moras, constituyen otro tipo de infrutescencia, llamada sorosis.  

 

FRUTOS SECOS Y CARNOSOS. 

En los frutos maduros y secos el pericarpo contiene escasa o nula cantidad de agua y, a menudo, se encuentra más o menos lignificado. Así, por ejemplo, las pipas de girasol, cuya cáscara equivale al pericarpo, siendo comestible la semilla. Otros ejemplos son las avellanas, castañas, algarrobas, etc.  

En los frutos carnosos el pericarpo almacena jugos y alcanza mayor desarrollo, pudiendo distinguirse  tres zonas: exocarpo o epicarpo (externa), mesocarpo (media) y endocarpo (interna). En el caso de las drupas (cerezas, ciruelas, aceitunas, etc.), el endocarpo es una capa leñosa, llamada vulgarmente "hueso", en cuyo interior se encuentra una semilla. Hay autores que emplean el término sarcocarpo para designar la parte carnosa.  

Algunos frutos carnosos son secados artificialmente para su comercialización, como las uvas pasas. Las semillas del almendro y del nogal son  partes comestibles de frutos carnosos, que a veces son  confundidas con frutos secos.  

 

FRUTOS MONOSPERMOS Y POLISPERMOS.  

Cuando el fruto contiene una sola semilla se llama monospermo. Por ejemplo, la aceituna, cuya semilla se encuentra en el interior del "hueso". También es monospermo la pipa del girasol, cuya semilla se separa con facilidad del pericarpo, lo cual es característico del tipo aquenio. Tienen gran importancia comercial los cereales (arroz, trigo, maíz, etc.), cuyos granos son frutos con la semilla completamente soldada al pericarpo, teniendo asignada en Carpología la denominación de cariopsis o cariópside.  

Un fruto es polispermo cuando contiene varias semillas, pudiendo tratarse de unas pocas, como los limones (tipo de fruto llamado hesperidio), o de numerosísimas, como los tomates (bayas).  

 

FRUTOS DEHISCENTES E INDEHISCENTES.  

Cuando un fruto se abre en la madurez liberando las semillas, se llama dehiscente. Si el fruto permanece cerrado y retiene las semillas, se denomina indehiscente.  

Los frutos carnosos son en su mayoría indehiscentes.  

Los frutos secos y monospermos suelen ser indehiscentes, y los secos y polispermos, dehiscentes.  

 

FRUTOS SIN SEMILLAS (ASPERMOS)  

Recordemos la sencilla definición de fruto: ovario desarrollado y con las semillas ya formadas.  Excepcionalmente, el desarrollo del fruto puede tener lugar sin fecundación previa, no formándose, en consecuencia, semillas. Para designar este fenómeno se utiliza el término partenocarpia (del griego "parthenos", virgen, y "carpos", fruto). Por esta razón pueden encontrarse frutos sin semillas, es decir, aspermos. Uno de los mejores ejemplos al respecto son los plátanos, razón por la cual se usan técnicas de multiplicación vegetativa en los platanares.  

El desarrollo partenocárpico puede ser provocado artificialmente mediante aplicación de fitohormonas. Esta técnica permite obtener, por ejemplo, mandarinas, naranjas y uvas sin semillas, lo cual aumenta el valor comercial.  

 

CARPOLOGÍA.  

La parte de la Botánica dedicada al estudio de los frutos se denomina Carpología.  

Existe una amplia diversidad de frutos y, por el momento, no se ha alcanzado entre los especialistas unanimidad de criterio en las clasificaciones ni en la nomenclatura.  

 

CLASIFICACIÓN ELEMENTAL (CON EJEMPLOS)  

Frutos carnosos

-         Drupa (cerezas)

-         Baya (uvas)

-         Pepónide (pepinos)

-         Hesperidio (naranjas)

Frutos secos

Indehiscentes

-         Aquenio (pipas de girasol)

-         Cariopsis (cereales)

-         Nuez (avellanas)

-         Esquizocarpo (Lavatera)

Dehiscentes

-         Folículo (Brachychiton)

-         Legumbre (habas)

-         Silicua (Moricandia)

-         Cápsula (Jacaranda)         

 

 

 

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