ALGUNOS MÉTODOS DE PESCA

BOLICHE. Arte de pesca típico de nuestra costa. Se trata de una red de arrastre en forma de saco que, al faenar, se abre formando un gran embudo. Uno de los extremos suele quedar en la orilla mientras la red se extiende por medio de una embarcación a remos. La recogida se realiza a mano desde la costa.

CURRICÁN (O CACEA). Modalidad de pesca en movimiento, realizada desde una embarcación, normalmente a caña y carrete y arrastrando un cebo, que puede ser natural o artificial, con la finalidad de capturar peces depredadores.

MORUNAS. Redes fijas de tipo encañizada, con diferentes compartimentos en laberinto y terminando en una cámara donde quedan apresados los peces.

NASA. Es una trampa cuadrada o cilíndrica, construida artesanalmente en mimbre o caña (actualmente suelen ser de plástico). Tiene una puerta o garganta que permite una fácil entrada, pero que dificulta la salida. El cebo se dispone en el interior.

PALANGRE. Está constituido por un cordel muy largo, llamado línea madre, de un grosor adecuado, del que penden numerosos sedales cortos, denominados brazoladas, terminados en un anzuelo robusto. Los palangres pueden actuar tanto en el fondo como en superficie.

PEDRAL O LIENZA. Son sedales durmientes, que se calan en el fondo y junto a la orilla, especialmente en zonas rocosas. La lienza está formada por un sedal de 20-30 metros de longitud, terminado en un potente anzuelo que lleva un cebo adecuado como carnada.

PLUMA  JAPONESA. Cebo artificial empleado en el curricán, a base de plumas de aves de diferentes colores.

TRASMALLO. Es una red que pende vertical y libre, a modo de cortina. Por lo común los trasmallos están formados por varios paños. En ocasiones ocupan uno o dos kilómetros de longitud. Se mantienen en posición vertical por medio de lastre y flotadores. El trasmallo está formado por un paño de red (malla espesa) en el centro y por otros dos a ambos lados (éstos son de malla ancha).

VORACERA. Aparejo de anzuelo formado por una línea principal denominada «línea madre», de la que penden a intervalos regulares brazoladas provistas de anzuelos. El extremo inferior del aparejo lleva un lastre unido a la «línea madre» por una «falseta» elaborada con hilo fino, cuyo fin es que se rompa al izar el aparejo, quedando el lastre en el fondo y el aparejo extendido sobre el mismo.

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