5.6. FIÑANA.

Casi en el límite provincial con la vecina Granada, aunque con una perfecta comunicación a través de la reciente autovía A92, Fiñana se recorta en una solana que controla el estratégico pasillo por donde discurría la vía romana que comunicaba Urci (Almería) con Guadix, pasando por Abla. Ello ha permitido un poblamiento desde épocas remotas, documentándose cistas funerarias argáricas con ajuares, de forma circular y situadas en promontorios que permiten controlar el río.

Asimismo está documentada una villa romana de los siglos II y III, viviendo tanto de la agricultura como de los recursos mineros, además de encontrarnos lápidas romanas en la entrada principal de La Alcazaba. Es el momento de la Finiana romana. Sin embargo los momentos más representativos de su historia están relacionados con el periodo hispanomusulmán y la etapa cristiana de la Edad Moderna.

Vista general

Vista general

La huella musulmana. La Alcazaba y el aljibe

La Alcazaba

La prolongada presencia musulmana ha dejado construcciones y vestigios fácilmente reconocibles, pero también otros menos aparentes pero más funcionales y cotidianos, como los sistemas de regadío y canalizaciones, los molinos, la toponimia de la zona o el trazado irregular de las calles.

La Alcazaba es el testimonio material más importante de la huella musulmana, posiblemente anterior al siglo X, pues las crónicas nos mencionan al asedio de Abderrahman III a la fortaleza de Fiñana en el 913 para sofocar el levantamiento de Ibn Hafsun.

El recinto fortificado se sitúa en la parte alta del pueblo, como defensa de la población civil situada a los pies y para controlar la vía que comunicaba con el interior peninsular. Pero lamentablemente la invasión de las viviendas ha ido destruyendo sus muros para ampliar dependencias y hoy sólo quedan 3 torreones (el más conocido es la torre del Reloj) y una línea de murallas rodeando el pueblo como defensa, además de torreones de planta rectangular y construidos de mortero de cal y arena posteriormente enlucido.

 

La Alcazaba

Esta huella musulmana se materializa en el urbanismo, con calles irregulares y en cuesta, asidas a las curvas de nivel, en la parte alta del municipio, aledaño a la Alcazaba, en contraste con el urbanismo cristiano de las laderas más bajas.

En cercanía con esta Alcazaba se sitúa un aljibe de abastecimiento de agua para la población que aprovecha la aportada por una conducción y las recogidas en esta parte alta. Responde al modelo tradicional de gran nave longitudinal construida con sólido hormigón como impermeabilizante, cubierta con bóveda de cañón con lajas de piedra perfectamente trabadas y con tragaluces en su parte alta. Recientemente ha sido restaurado y reconvertido por el Ayuntamiento en salón para diversas actividades culturales.

Calle en zig – zag

Calle en zig – zag

La ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno (antigua mezquita)

Planta de la mezquita

La actual ermita es una antigua mezquita almohade, de la que sólo falta el minarete y el patio, además de la remodelación del mihrab. Fue adaptada al uso cristiano como ermita de Santiago en 1502, mostrando así el triunfo de quienes propugnaban la intransigencia religiosa frente a los musulmanes y el incumplimiento de las capitulaciones regulando la coexistencia pacífica entre musulmanes y cristianos. Es el único ejemplar de mezquita conservado en la provincia.

Es un pequeño edificio de planta casi cuadrada cuya sala de oración se divide en 3 naves gracias a dos hileras de arcos de herradura levantados sobre pilares, carentes de decoración y de capitel, según los modelos de simplicidad y ascetismo de la tradición almohade.

Pero el espacio más destacable es el nicho del altar mayor albergando la imagen del Nazareno, espacio construido posiblemente hacia el siglo XVII aprovechando el hueco del antiguo mihrab. Este es el elemento más importante de una mezquita y simboliza la presencia de Alá en la sala de oración, situándose en el muro de la quibla o de fondo de la mezquita. Su planta octogonal se cubría originariamente con una cúpula, símbolo del Universo y del poder absoluto de Alá, según un modelo similar, pero más sencillo, al de la mezquita de Córdoba.

Planta de la mezquita

 

Su rica decoración exterior en yesería es la aportación artística más importante del conjunto, adaptándose al hueco del antiguo mihrab con una ancha banda decorativa en forma de U invertida donde se entremezclan los motivos florales con los textos epigráficos, mezclando la escritura cúfica de trazos geométricos y angulosos con una cursiva más ágil e informal. Lamentablemente los paneles están muy deteriorados y mutilados, además de presentar restauraciones inadecuadas.

La decoración vegetal muestra una gran abstracción en la representación de palmetas, tallos, digitaciones... dentro de un lenguaje artístico elegante y donde las composiciones se fundamentan en esquemas matemáticos. La repetición se convierte en un elemento de estilo para conseguir una belleza abstracta, al margen del naturalismo cristiano.

La cubierta muestra una armadura de par y nudillo a cuatro aguas en la nave principal, con tirantes y cuadrales en las esquinas, mientras que las laterales se resuelven con faldones a un agua. Está declarada como monumento históricoartístico de carácter nacional desde 1983. En 1986 fue restaurada.

Interior de la mezquita

Interior de la mezquita

La iglesia de Ntra. Sra. de la Anunciación

Pero el momento más brillante de Fiñana llega tras la conquista cristiana, cuando se convierte en villa de realengo y recibe una importante repoblación, mientras económicamente el desarrollo va ligado a la industria sedera. En la noche del 28 de Diciembre de 1489 los RR.CC. pernoctan en el pueblo, que pasa a formar parte de la Corona de Castilla, y poco después comienza un proceso de repoblación cristiana para acabar con la mayoría de moriscos.

Volumen exterior de la iglesia

Durante los siglos XVII y XVIII conoció diversas segregaciones de su término, como Abla, Abrucena o Las Tres Villas, aunque siempre mantuvieron una dependencia económica y cultural del municipio matriz.

El momento álgido será en la segunda mitad del XIX cuando llega casi a los 4000 habitantes, gracias a una feria de ganados, la agricultura mediterránea y una reducida actividad minera.

El testimonio más interesante de esta Edad Moderna es la iglesia de la Anunciación.

Será uno de los edificios mudéjares más importantes de los construidos durante el siglo XVI en la provincia de Almería.

En un principio, y como venia siendo costumbre tras la Reconquista, se aprovechó la mezquita musulmana, como iglesia de la villa, atendiendo a la Real Cédula que los Reyes Católicos otorgaron el 21 de marzo de 1492.

Volumen exterior de la iglesia

El templo actual comenzó a construirse hacia 1540, quedando la dirección atribuida a Ambrosio de Villegas, quien se encargará de realizar pilares, arcos y muros. Ya en el año 1549 se encargaran la madera para proceder a la construcción de las cubiertas del templo, que quedan bajo la supervisión del carpintero Miguel Ruiz. En 1592 se realizaron las portadas.

El templo se estructura en tres naves separadas por pilares rectangulares biselados sobre los que se colocan cuatro arcos de medio punto que separan la nave central de las laterales. La capilla mayor, ligeramente rectangular, se separa de la nave por un arco de medio punto sobre medias columnas. Esta capilla se cubre con una armadura ochavada y ligeramente rectangular, lo que obliga a emplear en los lados mayores un lazo de dos estrellas de diez puntas. El almizate y las pechinas son también de lazo.

Interior

Interior

Detalle del artesonado La nave central se cubre con una armadura de limas moamares, con 7 tirantes. También los canes son dobles, presentando la decoración de hojas de acanto en el de arriba, y cabezas humanas abajo.

Al exterior nos encontramos con un edificio donde predomina el cajón de la nave central, más alto que los laterales, de ladrillo visto y cuarterones de mampostería revocada. Destaca la portada, de estilo manierista, que aunque tratada de una manera tosca, sin embargo destaca por ser poco frecuente encontrarla en nuestra provincia. Ésta consta de un primer cuerpo con columnas dóricas pareadas sobre pedestal corrido, que enmarca un arco de medio punto con dos ángeles en la enjutas que llevan unas cartelas donde se recoge la orden de construir por el obispo de Guadix D. Juan Alonso Moscoso y la conclusión de 1592. El centro está ocupado por el escudo del obispo.

El segundo cuerpo está formado por un nicho adintelado, flanqueado por columnas con capiteles jónicos, rematado por frontón triangular en cuyo tímpano aparece un busto de Dios Padre y a los lados escudos de Martín de Ayala y Melchor Alvarez de Vormediano.

Detalle del artesonado

La ruta de los molinos

Uno de los testimonios más importantes de la huella musulmana es el uso del molino aprovechando el caudal y la pendiente del agua en pequeñas industrias de molienda de cereales. Corresponden al modelo de molino de rodezno, típico de zonas montañosas y aisladas donde la innovación tecnológica tardó en llegar.

La materia prima es el río Fiñana, que aprovecha el agua de distintos arroyos nacidos del deshielo de la nieve invernal, y que posteriormente se convierte en río Nacimiento, el afluente más importante del río Andarax.

La ruta está marcada por una sucesión de molinos que aprovechan la pendiente natural del río para mover tan sencilla pero útil maquinaria. El inicio sería el cortijo El Puente y el final está en el cortijo Patos.

Eras de Fiñana

Eras de Fiñana

 

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