Apuntes históricos

Desde muy antiguo en la zona se ha desarrollado toda una cultura material del agua, habiéndose encontrado construcciones pertenecientes a la Cultura Argárica y de los Millares. Por su posición geográfica, recursos mineros y clima el área debió de ser especialmente colonizada en época prehistórica como lo atestiguan mas de un centenar de yacimientos arqueológicos encontrados; especialmente la extensa necrópolis y poblado de Barranquete, situado en lo que fue un curso estable de agua y en el paso natural hacia el interior de la comarca.

De la época romana quedan restos entre los que destaca el aljibe Bermejo en el área de Saladar y Leche, y una factoría de salazones en la costa con alguna construcción hidráulica asociada.

En el medievo, la población estaba concentrada en torno a los manaderos naturales de Níjar y Huebro; en pequeñas alquerías como las de Inox y Tarval; en marchales asociados a pequeños cursos de agua en las ramblas de Alias y Morales y en fondeaderos con fuente como Aguamarga y Las Negras. Además existieron algunos michares en las estribaciones de Sierra Alhamilla junto a pequeños manaderos. En todos ellos, el entramado hidráulico y el uso del agua constituyen el eje de relación y producción.

En 1488 las tropas cristianas entran en Níjar, Los Reyes Católicos permiten a los vencidos permanecer y vivir según sus costumbres, pero a finales del siglo se suprimen los privilegios y se inician las expulsiones. Comienza el repoblamiento y con él nuevos usos y nuevas costumbres.

Con la deportación masiva de 1570 se implanta un nuevo orden económico y social. Los moros eficaces horticultores, usuarios y constructores del entramado hidráulico dejan paso a los castellanos mas habituados al cultivo del cereal.

En el siglo XVII se cuadruplica la población, el campo hasta ahora dedicado solo a pastizales de invierno del ganado trashumante de las Alpujarras y vecinas sierras se va a ver colonizado. El aljibe y la boquera se extienden.

Pantano de Isabel II. Fracaso de un gran proyecto. © Juan Antonio Muñoz MuñozEn el siglo de la Ilustración un ambicioso y desafortunado proyecto hidráulico se va a llevar a cabo por la iniciativa privada en las inmediaciones de Níjar con la construcción de una gran presa de piedra de cantería que pretende poner en producción una gran extensión de terreno baldío. Fue un gran fracaso económico y de cálculo que quedó anegada al poco de construirse.

 

  © Juan Antonio Muñoz Muñoz

 

© Juan Antonio Muñoz MuñozDurante el siglo XX sigue aumentando la demografía, decae la minería, el esparto y la barrilla. Una comarca empobrecida y seca que Goytisolo refleja magistralmente en su obra Campos de Níjar. Los sistemas hidráulicos tradicionales, aunque a pleno rendimiento se muestran insuficientes, por lo que se impone la emigración.

 

© Juan Antonio Muñoz MuñozA finales de los sesenta, en la época del desarrollismo, el IRIDA encuentra agua en el subsuelo, se construyen pueblos de colonización agraria, se traen colonos y se implanta el cultivo extensivo. En los años 80 llegan los invernaderos, en los 90 el mar de plástico tiende a invadirlo todo, los acuíferos se agotan y salta la alarma. El agua lo es todo y sin agua no hay futuro. Hay que conseguirla como sea ya que miles de millones están en juego.

En el año 2000 se empiezan a construir potentes desoladoras y se inician políticas de transvases que traerán agua de lejanos lugares. Sofisticados invernaderos se instalan por doquier y el capital extranjero toma posiciones. El agua siempre fue sinónimo de vida y hoy además, lo es de dinero.Página siguiente