2. AZUDES

 © Juan Antonio Muñoz Muñoz

© Juan Antonio Muñoz MuñozEl azud consiste en un grueso muro transversal que se embute en el fondo de la rambla y que encajado en la roca o parte mas dura del lecho corta el paso de las aguas subálveas y las hace aflorar por arriba, siendo canalizadas hacia un embalse. 

Para su construcción se utilizaba cal abundante, arena y gruesas piedras, lo que les confería una gran solidez. Se construían en los lechos de ramblas con un pequeño caudal estable e irrigaban los huertos situados aguas abajo, siendo mas corrientes en los cursos altos de las ramblas.

 

 

  © Juan Antonio Muñoz Muñoz

3. BOQUERAS

Son sistemas que consisten en dirigir las aguas turbias de las avenidas torrenciales a un lateral del cauce mediante la obstaculización de su paso por un dique de arena que confluye oblicuamente con el margen de la rambla, para desde aquí canalizarla sobre un vasto cauce que se aleja de la entrada buscando irrigar el máximo posible de tierra de labor.

© Juan Antonio Muñoz MuñozLa envergadura de la boquera y la porción de paso que corta (como mínimo se debe dejar paso de rambla para un carro), dependerá de la anchura de la rambla y del volumen de agua que se pretende captar.

Es un sistema destinado a irrigar grandes áreas de cultivo cerealístico, sobre todo trigo y cebada, en un mínimo de tiempo y que se extiende fundamentalmente por la comarca con la colonización castellana ocurrida tras la expulsión de los moriscos.

La red hidrográfica del Campo de Níjar es extensa, con ramblas de suave pendiente y terrenos llanos en sus márgenes, susceptibles de cultivo siempre y cuando puedan irrigarse. Por eso la importancia de la boquera es fundamental ya que permite poner en cultivo estos extensos márgenes de las ramblas en los cursos medio y bajo de las mismas, lo que ha permitido, junto al aljibe absorber el crecimiento demográfico desde la edad media hasta mediados de nuestro siglo.

Todas las ramblas del Campo e Níjar en el que el terreno lo permite, están flanqueadas por boqueras, sucediéndose unas a continuación de otras.

La boquera consta de cola, canalización y boca.

La cola es el dique de tierra y arena que corta la rambla y se dirige a sus márgenes.

La cola de la boquera se levantaba al finalizar las siegas y trillas, para aprovechar las primeras nubes, y al igual que estas, era una tarea comunal desarrollada por los propios agricultores con ayuda de bestias de tiro a las que se les enganchaba una trajilla a manera de arado, y con la cual iban desplazando la arena y recreciendo el cordón o presa.

El cañón o canalización es una gran acequia o canal de tierra, que discurre entre la rambla y la tierra de labor y de la que parten los ramales que van a parar a los bancales. Una vez en el bancal, se produce un rápido riego a manta que lo inunda completamente y cuando el bancal se embota o llena, el agua salta al escalón inferior a través del sangradero o aliviadero. Obvia decir que en el momento de máximo caudal de la boquera toda la mano de obra disponible se dedica controlar que el riego se efectúe con normalidad sin dañar los cultivos ni los bancales, cuidando sobre todo que no se forme portillo. El gran volumen de agua canalizado casi sin previo aviso exigía tener a punto la boquera, los brazales, el nivelado de los bancales, los sangrares y saltos que desaguaban una vez efectuado el embote del bancal.

La boca de la boquera se sitúa en el punto en que desaguan de nuevo en la rambla los sobrantes o agua no utilizada. Existen grandes boqueras capaces de desviar la avenida de agua casi en su totalidad para devolver el sobrante por la boca. Las longitudes oscilan entre unos cientos de metros y los 3km..

La aparición de los tractores simplifica el trabajo y hace desaparecer los usos, técnicas y costumbres tradicionales inherentes a la construcción de boqueras pasando de ser una tarea social arraigada en el ciclo agrícola a un mero acto mecanizado por encargo, aunque en la actualidad, con el auge de los invernaderos y la nueva agricultura, las boqueras están a punto de desaparecer.

4. CIMBRAS

Son galerías subterráneas que se construyen en el lecho arenoso de la rambla para captar las aguas subterráneas que discurren bajo las arenas, pero que también pueden dirigirse a los bordes o en perpendicular a estas buscando algún venero o acuífero

Acueducto de Fernán Pérez que recoge el agua de una cimbra.© Juan Antonio Muñoz Muñoz

Aunque no es lo normal , estas galerías pueden también recorrer el subsuelo de grandes cañadas o vaguadas.

Al ser sus paredes permeables, las raíces de las plantas se introducen en ellas obstaculizando el discurrir del agua, por lo que se deben efectuar limpiezas anuales, que corresponden normalmente con el fin del verano. Para permitir este mantenimiento la galería debe permitir el paso de un persona y se les dota de accesos o lumbreras cada 25m. aproximadamente

Se construyen con piedra y cal hidráulica y se cierran por arriba con grandes piedras planasPágina siguiente