12. MOLINAS.

La molina es un ingenio que resulta de la unión de una noria y el mecanismo motriz de un molino de viento. Exteriormente apenas difiere de un molino, pero en su interior se oculta el pozo y entramado de la noria a la que se le ha suprimido la rueda horizontal que es movida por la energía eólica.

© Juan Antonio Muñoz MuñozEn cuanto a su funcionamiento, la energía recogida por las velas hace girar un largo eje circundado por una gran rueda (rueda de viento). Los engranajes de esta rueda transmiten su giro a un eje vertical (linterna), que mueve la rueda horizontal de la noria y esta a su vez eleva el agua, mediante unos jarros (arcaduces) que van colgados a un par de cuerdas que en su rotar, descienden y suben del pozo.

Toda la parte superior de la molina (chapitel) es una estructura móvil que se orienta con las velas al viento y se sujeta a tierra mediante una viga de madera (timón) que desciende al suelo para su anclaje.

La molina y el molino de los Campos de Níjar funcionan con velas, al igual que los del Campo de Cartagena y no con aspas como los manchegos, lo que les permite aumentar, disminuir o suprimir velas tal como ocurre en la navegación.

Su eficacia es superior que la de las norias, permitiendo elevar mas agua a mayor profundidad .

Evolución de la molineta metálica, que sustituye a las molinas tradicionales.© Juan Antonio Muñoz MuñozHan desaparecido completamente de los Campos de Níjar y salvo la molina situada en Ruescas, que aun dispone de restos de su mecanismo, de las demás solo queda la torre de obra, habilitada normalmente para guarecer un motor eléctrico de bombeo, en la mayoría de los caso inutilizado por el descenso de los acuíferos.

13. NORIAS DE SANGRE.

Con respecto a la noria de sangre en los Campos de Níjar, los autores Molina, Checa y Muñoz, 1998 apuntan lo siguiente:

La noria de sangre es una máquina compuesta básicamente de dos grandes ruedas, una horizontal que movida por un animal, transmite su giro a otra vertical instalada sobre la boca del pozo, la cual lleva aparejada una cuerda circular con vasijas adosadas que cuelga hasta el fondo del pozo y que con el girar de la rueda eleva el agua hasta la superficie.

© Juan Antonio Muñoz MuñozLa construcción de las norias la llevaban a cabo maestros carpinteros. Una vez excavado el pozo el carpintero tomaba las medidas del brocal y teniendo en cuenta la profundidad del pozo se fabricaban utilizando para ello "maderas duras" previamente curadas de las existentes en los alrededores. El uso de clavos o soportes de hierro era escaso o nulo empleándose cuñas y ensamblajes de madera. Las reparaciones las solían hacer los mismos dueños reponiendo sobre todo las piezas de los engranajes sujetas al desgaste por rozamiento.

Durante el presente siglo se construyeron norias de hiero con una mecánica mas resistente y de menor mantenimiento aunque de mayor costo económico fabricadas por maestros herreros que procedían de manera similar a los carpinteros.

La elaboración de la maroma era una tarea comunal en la que intervenían varios vecinos o familiares tal como se hacía en las matanzas o en la trilla. Para ello se hacían guitas con las que se trenzaban sogas de tres ramales, las cuales se unían a su vez en grupos de 4 para formar cabos. Grupos de 4 cabos se trenzaban para constituir finalmente la maroma. Este proceso exigía el trabajo y la pericia de 6 ó 7 hombres que la estiraban, manipulaban y trenzaban las cuerdas. Un artilugio simple de madera con cuatro canales (uno por cabo) en forma de pirámide alargada llamada borrego cerraba el proceso de trenzado juntando los cabos de la maroma.

Las vasijas, llamadas jarros o arcaduces tenían una capacidad de unos 4 litros, estaban hechas de barro y llevaban un pequeño agujero al fondo para su vaciado una vez que dejaba de girar la noria. Estas iban unidas mediante guitas a la maroma, la cual con el girar de la rueda vertical de la noria, entraban y salían del pozo. En cuanto a la fuerza motriz, aunque en alguna época lejana fue ocasionalmente humana, la llevaban a cabo bestias de tiro, básicamente mulos y asnos. Sin embargo en el entorno del Cabo de Gata se solían emplear vacas, ya que además de ser muy resistentes, sus crías eran muy cotizadas y se podían ampliar en el resto de las tareas agrícolas.

Los pozos de noria son alargados, casi siempre rectangulares y como los demás pozos, fuentes, galerías subterráneas y otros sistemas de captación de aguas se localizaban generalmente en las zonas abancaladas que existen junto a las ramblas, buscando las corrientes subterráneas de aguas poco profundas con que abastecer a las fértiles huertas y núcleos de población.

El entramado de la noria se colocaba sobre una plataforma elevada, de aquí bajaba el agua para depositarse en la balsa y luego mediante un sistema de turnos de riego llamados tandas (caso de ser comunal la noria y la balsa) se regaban los bancales.

La instalación de motores de bombeo y el descenso generalizado de los acuíferos debido a su sobreexplotación han hecho desaparecer las norias dejando de funcionar las últimas existentes en esta provincia a principio de los años 80.

Una de las últimas norias que han dejado de funcionar en el P.N. de Cabo de Gata-Níjar -año 1983- ha sido la noria del Pozo de los Frailes; la cual fue construida a principios de siglo mediante la ampliación de un pozo existente que fue financiado por un particular a cambio de quedarse con los sobrantes del agua. En fechas recientes una ejemplar actuación de la Consejería de Medio Ambiente en colaboración con la Consejería de Cultura han hecho posible la reconstrucción de la noria respetando fielmente el modelo original de madera.

De norias como la que acabamos de comentar estaban llenos nuestros campos hace escasamente medio siglo, explotando los escasos recursos hídricos de que disponemos de manera racional ya que la escasa profundidad de los pozos impedía abusar de las extracciones, manteniéndose por tanto los niveles freáticos.

14. PEDRIZAS DE BARRANCO Y CAÑADA

© Juan Antonio Muñoz MuñozLlamados también balates o ribazos, son muros de piedra seca que permiten el escalonamiento del barranco o cañada consiguiendo aumentar el espesor y calidad de la tierra de labor, captando y almacenando el agua que discurre por las laderas o por el mismo cauce evitando que esta se desaproveche y almacenándola a manera de esponja.

Sus borden se alzan unos decímetros por encima del nivel del suelo para permitir que esta pequeña presa encharque suficientemente el cultivo, antes de seguir el agua su camino a los abancalamientos inferiores. Cuando esto ocurre, el agua salta al escalón inferior a través de un sangrador, que para que la fuerza de la corriente de agua no lo destruya, esta construido con piedras bien ancladas y consistentes. En el caso de las cañadas por las que puede discurrir abundante caudal en caso de tormentas, el sangrado supera el metro de anchura y desciende de manera inclinada, reforzándose el piso de este, sobre todo la zona de caída del agua. Los saltos o sangraderas están dispuestos en zigzag para frenar la corriente entre una y otra terraza.

Algunas de estas construcciones consigue una perfección asombrosa , como las situadas en La Tórtola, construidas con consistentes muros inclinados hacia interior y reforzados por pequeños escalones o rezalpas, y disponiéndose en forma de media luna tal como se construyen las presas hidráulicas.Página siguiente