LA CULTURA MÁGICA DEL AGUA

 

 

Autor: Juan Antonio Muñoz Muñoz

E-mail: juanmumu@cajamar.es

 

Publicado en la Revista Paraiso Natural. Revista para la promoción del Parque Natural Cabo de Gata - Níjar, nº 6 ( 2006), págs. 24-25. Rodalquilar - NÍJAR (ALMERÍA).

 

 

En esta esquina árida del mapa, nada, absolutamente nada vale más que el agua. Es el tercer elemento que conforma la trilogía de la vida, el más esquivo, buscado y casi siempre el ausente, al menos hasta la llegada de las desaladoras y trasvases.

Los otros dos elementos de la trilogía -el sol y la tierra­ permanecen siempre con nosotros. Pero de este apareamiento sólo nace el árido desierto. Un desierto flaco y sediento que mira al cielo escudriñando las nubes que van pasando lejanas y ajenas, altas y ausentes.

A veces -sólo a veces- las nubes llegan y descargan. Sueltan caprichosamente su carga mágica y desaparecen. Entonces la magia del agua obra el milagro de la vida. Corren las ramblas, se llenan los bancales y rebosan los aljibes. Las plantas que han sobrevivido beben deprisa y acaparan. Miles de pequeños animales aparecen no se sabe de donde y la tierra desnuda y seca se viste de un manto verde y tupido. ¡Por fin ha llegado el agua!. Es la fiesta de la vida y el hombre se suma a ella.

Las flores marcarán la eclosión de esta orgía de vida efímera pero intensa. Luego, la misma energía del sol que la propició irá secando el agua de la tierra. El verde se tornará en mustio amarillo y el hombre abandonado a su destino seguirá esperando su próxima nube, interpretando ansioso los indicios de la madre naturaleza. Y lo hará oteando el horizonte, mirando los astros, interpretando los vientos, observando el comportamiento de los animales, buscando señales en las plantas, haciendo cábalas con el calendario o buscando ayuda divina.

A continuación reflejamos la existencia de algunos de estos sistemas y mitos predictivos populares sin que ello suponga en ningún momento un respaldo a su validez o un juicio de valor sobre su eficacia.

 

EL CALENDARIO

Las cabañuelas. Constituyen un extendido y tradicional sistema de predicción meteorológica popular basado en la observación de los agentes atmosféricos que ocurren durante el mes de agosto. Para ello se establece una correlación entre días y meses del año, correspondiendo el día primero del mes a agosto, el segundo a septiembre y así sucesivamente hasta llegar al día doce que correspondería a julio. A partir de aquí empiezan las "retornas" asociando el día trece nuevamente a agosto, el catorce a julio y así hasta el veinticuatro que correspondería al mes de septiembre. En estos días se interpreta la dirección del viento y nieblas pero lo más importante es que" la cabañuela no aborte", es decir que no llueva o chispee, ya que esto pronostica mes seco.

El día de la Candelaria. El día dos de febrero augura un buen año si dentro de la misma jornada llueve, hace viento y luce el sol. Un dicho popular lo expone así:: "Si la Candelaria plora la primavera flora, pero si no plora, ni flora ni plora."

La "marea" de San Agustín. Un día señalado para predecir globalmente el régimen hídrico del resto del año agrícola es la obser­vación de la "marea y la blandura" (rocío y tiempo apacible), en el día de San Agustín (28 de agosto). Si el día es "mareoso" (abundante en rocío), el año será lluvioso.

Los tres sietes. Los días siete, diecisiete y veintisiete de agosto se corresponden con el otoño, primavera y verano respectivamente, de tal manera que los vientos dominantes en estos días y su meteorología se asocian a estas estaciones.

La luna de octubre. Si llueve durante el período de esta luna es probable que repita en momentos análogos de las seis lunas siguientes. Dice el refrán que "la luna de octubre siete lunas cubre".

 

LAS PLANTAS

La cebolla almorrana. Llamada así por ser utilizada para la curación de las almorranas por el simple procedimiento de ponerla debajo de la cama en la que duerme el afectado. Si esta planta florece y a los pocos días seca la flor y se arruga el bulbo augura un año seco y de parcas cosechas. Por el contrarío su lozanía augura buen año.

La planta Jabonera. Es una planta parecida a la anterior. Cuanto más grane el tallo de esta planta mejor será el año. Además según la parte del tallo que mejor grane, así será su estación correspondiente: Si las lluvias vienen tempranas granarán mejor las flores de abajo, si tardías las de arriba y si llegan por mitad del año granarán mejor las del centro. Dice el dicho popular que "si la jabonera echa cuerpo, los trigos también".

 

 

Los pitacos. Por su porte, abundancia y variados usos es una de las plantas más representativas de los Campos de Níjar. Según zonas se les conoce como pitacos, zábilas, pitas o alcibaras. La planta puede esperar durante largos años para florecer, pero cuando lo hace, un enorme pitaco a la manera de un espárrago gigantesco de unos 4 ó 5 metros de altura brota rápido absorbiendo todas las reservas de la planta, tras lo cual ésta muere. Del tallo brotan abundantes flores que esparcen semillas para generar nueva vida. Por ello los agricultores de la zona deducen que si los pitacos han esperado años para dar este paso vital es porque saben que el buen tiempo acompañará su aventura. Cabe señalar que este verano se está produciendo una eclosión de los pitacos, de lo que se deduce según la predicción popular que el año agrícola venidero será fructífero en los áridos Campos de Níjar. 


LOS ANIMALES

La observación del comportamiento animal también aporta datos sobre las lluvias, pero éstos son a corto plazo o inmediatos. El razonamiento es sencillo y se basa en el convencimiento de que los animales detectan la proximidad de las tormentas o lluvias y actúan en consecuencia.

Esta predicción a corto plazo es vital para la supervivencia del hombre del desierto almeriense ya que el régimen de lluvias de esta tierra es básicamente torrencial y todo el sistema de cultivo y cúmulo de aguas está diseñado para acaparar el máximo posible de agua en el mínimo posible de tiempo. Así los espacios de cultivo se construyen junto a las ramblas o vaguadas preparados para este momento. En las ramblas funcionan lo que aquí se conoce como boqueras, que consisten en un desvío del caudal de la tormenta por un canal que discurre sobre los cultivos y que les aportará en un solo instante el agua y el limo necesarios para su supervivencia. En las vaguadas o cañadas los cultivos se construyen a manera de presas escalonadas que se van llenando con las aguas procedentes del aguacero y finalmente los aljibes quedan situados también junto al reguero de agua que descarga la tormenta.

 

En todos estos casos, es fundamental estar preparados para cuando llegue la tormenta y así poder controlar el proceso de llenado y acumulo. Por eso la observación de la naturaleza y especialmente el comportamiento animal es tan importante. Algunos de estos animales observados son:

 

Las hormigas aladas (alúas en el argot popular) salen del hormiguero en los momentos previos.

Las ranas abandonan los lechos de las ramblas antes de las tormentas para no verse arrastradas.

Los gorriones se agrupan y resguardan mientras su plumaje se va bufando.

Las golondrinas se guarecen en sus nidos o refugios en los momentos previos y en general los pájaros alteran el comportamiento moviéndose más inquietos, aumentando sus sonidos, refugiándose en los árboles o cambiando el vuelo.

Las ovejas dejan de pastar, se paran y se agrupan en el rebaño.

 

LOS ASTROS Y LOS FENÓMENOS ATMOSFÉRICOS

La predicción a través de los astros y de los fenómenos atmosféricos locales se da en todos los grupos humanos tradicionales.

La luna es el astro más observado, siendo su fase (creciente o menguante) el referente mas utilizado para la siembra y recolección agrarias. También las características de su halo predicen el tiempo y en el caso de la luna nueva la inclinación de sus puntas pueden augurar lluvia si éstas se disponen en formas de U, no así en forma de C en cuyo caso dice el dicho popular que el agua se esturrea y desperdicia.

El sol, o mejor dicho el cromatismo del cielo que se genera en su puesta y la forma de las nubes predicen el régimen de vientos venidero y por ende la posibilidad de lluvias según la época del año.

Los fenómenos atmosféricos locales tienen generalmente como protagonistas al punto de procedencia de las nubes (siempre en función de la posición del observador) y los vientos imperantes. Se dice por ejm. que si pintan gruesas nubes por el río de Almería, de momento llegará la lluvia al Campo de Níjar, pero que si por el contrario pintan por Las Salinas "enseguida se las lleva el Cabo". También se interpretan las nieblas y su situación; así si a media ladera de la Sierra de Níjar o de Alhamilla permanecen nieblas estables es síntoma de cambio del tiempo y lluvias a los pocos días.