CONCLUSIONES

 

La rambla de Chirivel, a su paso por el área colindante a dicha población, da lugar a un completo y representativo sistema hidráulico que consigue optimizar los recursos hídricos superficiales y subterráneos del cauce, generando una importante superficie de regadío que se extiende a ambos lados de la rambla, entre el cauce y los brazales superiores, la cual ha sustentado la vida de Chirivel históricamente.

Este sistema contiene una extensa y completa muestra de los sistemas hidráulicos en cuanto a captación, distribución y almacenamiento presentes en el sur, levante e interior peninsular, además de un singular sistema de drenaje que, aunque afectado por el uso de los motores de bombeo y consiguiente descenso de las manas y la implantación de los nuevos usos y costumbres que impone la modernidad, se encuentra aún en un aceptable estado de conservación y mantiene viva la cultura hidráulica tradicional, tanto material como simbólica.

La acción antrópica tradicional efectuada durante siglos sobre este entorno ha  actuado en simbiosis con la naturaleza, propiciando la creación de un biotopo singular rico en biodiversidad, donde plantas, animales y hombre se han beneficiado mutuamente. Durante el último tercio de siglo, el abandono de tierras, los nuevos usos, costumbres y necesidades que impone la modernidad están destruyendo este singular, completo y estético hábitat. Los efectos más visibles de este deterioro paulatino se pueden ver en la rambla y sus bardas, con la desaparición de la mayor parte del bosque galería allí formado.

En los arenales o márgenes de la rambla se cultiva el cereal y hortalizas en los pequeños huertos.

En los largos inviernos el agua se achortelaba (acumulaba ) en los cultivos por lo que se construyeron sistemas de drenaje.La administración local debe acometer y liderar la regeneración urgente de las bardas a la manera tradicional y establecer reglamentos para su conservación, tal como se ha hecho tradicionalmente. Estos reglamentos, para ser efectivos en las circunstancias actuales, deberían de ir acompañados de las correspondientes ayudas económicas. Igualmente, la limpieza y recuperación de los caños debe de beneficiarse de los programas de protección y ayudas oficiales. Pero para que esto ocurra, la población debe de tomar conciencia del inmenso valor que atesora este enclave, siendo necesario para ello campañas de concienciación y trabajos de investigación que muestren y validen en ámbitos oficiales y docentes la singularidad y riqueza de este espa­cio, labor ésta en la que se enmarca el presente tra­bajo. Todo el trabajo quedaría minimizado si no se consigue dotar a este espacio de la protección administrativa suficiente para conseguir frenar la explotación abusiva que están sufriendo los acuíferos en los últimos años, debida a la implantación de sistemas de monocultivo extensivo asociados al riego a manta, que agotan los acuíferos e imposibilitan su recarga.

Por todo lo anteriormente dicho, animamos a la Corporación Municipal a que prosiga y potencie su línea para declarar a este humedal como espacio protegido por su valor ecológico, estético y antrópico, y preservar, en la medida de lo posible, los usos y costumbres tradicionales que han dado lugar a esta rica cultura material y simbólica del agua. Sin duda todos nos alegraremos y nos beneficiaremos.

El frondoso parque de Chirivel, punto de eventos culturales y de ocio queda situado junto a la rambla y beneficia de un extremo excepcional.
La transmisión de modas y costumbres populares ha quedado relegada a ciertos aspectos lúdicos como es el caso del baile de parrandas. Desgraciadamente en el caso de la cultura del agua no ocurre igual.

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