La sofisticada cirugía cerebral de los Incas
FUENTE:
EL
MUNDO/ROSA M. TRISTÁN. 18-05-08
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Los cirujanos incas que habitaron en Cuzco (Perú)
practicaron con éxito las complejas operaciones de trepanación
del cráneo con fines curativos y llegaron a obtener un éxito
de supervivencia del 90% de los pacientes, con niveles de
infección realmente bajos.
El sorprendente hallazgo ha sido realizado por el equipo de Valerie
Andrushko, de la Universidad del Conecticut y su colega John
Verano, de la Universidad de Tulane (ambas en EEUU), quienes
han analizado 411
cráneos procedentes de 11 yacimientos distintos
en el país andino.
De ellos, 66 tenían practicados unos perfectos agujeros a través
del hueso, que indican que se les practicó una trepanación. Una
intervención similar se realiza hoy en día para tratar coágulos
sanguíneos o aneurismas, y
se conoce como craneotomía.
Los vestigios de que hace miles de años se conocía esta técnica
como tratamiento médico ya habían sido apuntados por el
antropólogo Verano. "Lo que distingue este nuevo trabajo es que
proporciona la evidencia más amplia conocida sobre la teoría de
que había un trauma en el cráneo. Además, se incluye el único
cráneo conocido en el que el agujero
fue taponado de nuevo
para enterrar a un individuo, que debía ser de la alta sociedad
por las características de la tumba", explica Andrushko a EL
MUNDO. |
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Uno de los cráneos descubiertos por los
arqueólogos, con un gran agujero donde se realizó una operación.
(Foto: Valerie Andrushko) |
La investigación, publicada en el American Journal of Physical
Anthropology, pone de manifiesto que los incas, además de excelentes
ingenieros y astrónomos, también eran expertos en el campo de la
medicina, frente a quienes pensaban que estas operaciones tenían un
sentido ritual. Andrushko reconoce que se quedó
"sorprendida por su habilidad y su
alta tasa de supervivencia". Se cree que la técnica se
practicaba en la zona desde el siglo V que se perfeccionó en los cinco
siglos siguientes. También fue habitual en otras civilizaciones, como la
egipcia.
Lesiones de guerra
Casi todos los cráneos agujereados pertenecieron a varones jóvenes
que, según se supone, fueron lesionados en batallas. Por ello, los
investigadores se sorprendieron de encontrar 19 hembras en su muestra.
¿Acaso también iban a la guerra? "De momento, no sabemos la razón, hay
que investigar más", reconoce la arqueóloga. Una de las hipótesis apunta
que la trepanación también podía usarse
para curar la epilepsia o infecciones
crónicas en el cráneo.
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La técnica de los cirujanos incas era altamente precisa. Primero
hacían un raspado circular del hueso en una zona más amplia que
la que se iba a afectar. Y luego se practicaba el agujero con
unos instrumentos determinados. Casi siempre en la zona central
o izquierda, posiblemente porque el contrincante se posicionaba
a la derecha.
Entre los cráneos estudiados hay uno que tiene hasta siete
agujeros, lo que parece indicar que su caso era complicado, pero
que logró sobrevivir varias veces a la compleja intervención.
También se sabe que, aunque no tenían anestesia moderna ni
antibióticos, sí poseían
un gran conocimiento de
plantas medicinales.
"La coca era una de estas plantas y también recogían tabaco salvaje
que, junto con la cerveza de maíz, les servían para aliviar algo
el dolor". Entre los antisépticos naturales menciona la
utilización de bálsamos y de los saponinos, unos compuestos
vegetales que también reducen el colesterol. |
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Otro de los cráneos muestra varias perforaciones.
(Foto: V.A.) |
"Lejos de la idea de que unos salvajes agujereaban cráneos para
alejar a los demonios, lo cierto es que eran cirujanos muy
especializados. Nuestro trabajo revela que las civilizaciones
prehistóricas ya lograron
innovaciones médicas importantes. Y la mejor prueba de
que eran operaciones útiles para un trauma craneal es que se siguen
realizando", argumenta la doctora Andrushko.
Curiosamente no hay referencias a las trepanaciones craneales entre
las crónicas que hicieron los primeros conquistadores que llegaron a
Cuzco, comandados por Francisco Pizarro. La arqueóloga norteamericana
comenta, no obstante, que sí han encontrados vestigios etnográficos de
que la práctica no acabó totalmente con la llegada de los españoles,
aunque sí se habría extinguido con la desaparición del Imperio Inca.