Cuestiones seudoambientales…SEGÚN ALGUNOS

FUENTE: ALMEDIAM/JOSÉ J. MATAMALA. 31-07-08

Androcymbium europaeum, especie endémica del SE Ibérico y en peligro de extinción. © José Javier Matamala García Suelo leer gran parte de la prensa diaria, como insomne y, ante todo, como persona preocupada y comprometida por lo que acontece en temáticas sociales y ambientales. Así lo hago con periódicos locales, andaluces, nacionales e internacionales con el único objetivo de intentar estar informado de lo que está ocurriendo en el mundo.

Quiero destacar la importante labor que se realiza en estos menesteres cibernéticos, que nos permiten seguir la actualidad sin tener que cortar un árbol, así como dar mi más cordial enhorabuena a multitud de medios de comunicación que, desde ámbitos totalmente independientes a la política de tal o de cual ideología, lo llevan haciendo durante años.

Aprecio especialmente los comentarios de los lectores, las cartas de opinión y a los articulistas profesionales porque siempre aportan una visión personal y diferente a la edición en cuestión.

Leía hace unos días la versión digital de uno de los periódicos más leídos en España y me encontré con un artículo de opinión, que tuve que releer para darle crédito. Me puse unas gruesas y pesadas lentes de "presbicia" y lo que habían entrevisto mis cansados ojos era lo que había sobreentendido.

En ese momento, entendí oportuno realizar una serie de puntualizaciones al artículo, que publico en su totalidad en las siguientes líneas, desde el respeto básico a la Libertad de Expresión que nos ampara y que este señor ha empleado de igual forma.

Cuestiones seudoambientales

FUENTE: EL PAÍS/EUGENIO S. PALOMARES*. 23-07-08

Ecologistas en Acción y la Asociación de Amigos del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar han sido condenados por el Juzgado de lo Penal 1 de los de Almería al pago de las costas en el procedimiento que instaron contra tres altos cargos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

La sentencia, que pone fin a un proceso que ha durado más de ocho años, ha estimado que los querellantes -las referidas asociaciones- han actuado con temeridad y mala fe; que los delitos de los que acusaban en solitario, sin apoyo del ministerio fiscal, eran delitos imposibles; la especie protegida, la llamada androcymbium, no sólo no estaba en peligro de extinción sino que ni siquiera estaba protegida; había sido descatalogada por existir más de doce millones de ejemplares y, por tanto, no ha podido existir nunca delito contra el medio ambiente. Esta sentencia, al igual que otras resoluciones que se han dictado en esto últimos años, vienen a poner de manifiesto que en algunas ocasiones -no son pocas- se utiliza la Administración de Justicia como instrumento que sirve a fines bien distintos para los que está destinada. También, por mucho que cueste aceptarlo, que las respuestas ante un uso indebido de la misma, no van más allá del costo del proceso, obligando a las partes, que han sufrido la pena de banquillo, a soportar los gastos del proceso, la más de las veces muy superiores al importe de las costas que no siempre se cobran, amén del desgaste en su honestidad personal y profesional que, en el caso de personas públicas, trasciende al gobierno que las nombró y al grupo político al que pertenecen.

Es uno de los aspectos que pone de relieve esta sentencia y, ahora que de tantas y cuantas reformas se habla, no estaría nada mal, incluso puede que estuviera bien, que se empleara algo de tiempo en reflexionar sobre ésta y otras cuestiones similares. Es posible que, corporativismos aparte, pudiera aliviarse alguna carga en los juzgados, tan necesitados de alejar de la litigiosidad aquellos asuntos que sólo interesan, y no por razones de justicia, a quienes los plantean. Claro que para ello sería imprescindible que se aceptara en general que los delitos, cuando se cometen, afectan a sus autores; no se extienden ni a su familia ni a los grupos políticos a los que pertenecen o que les han nombrado. Es, como decía, una de las caras de esta sentencia.

La otra, que es de igual interés aunque diferente, es la que afecta a la defensa del medio ambiente y la actuación de esta defensa por organizaciones, como las que han planteado la querella de la que ha conocido este juzgado de Almería. En este sentido no creo que haya duda alguna que las asociaciones dedicadas a la protección del medio ambiente han venido y vienen realizando un trabajo de protección que ni la Justicia ni otros poderes públicos, por unas u otras razones, han venido atendiendo con generosidad y eficacia, pese a la gravedad y frecuencia de los atentados contra la naturaleza.

Al mismo tiempo, y éste ha sido otro de sus trabajos, han ido generando una mayor sensibilización en los ciudadanos y, como efecto mediato, en los grupos políticos mediante la incorporación generalizada de la defensa del medio ambiente en sus programas electorales. También en los poderes públicos, promulgándose leyes para una mayor protección penal y con la creación de una Fiscalía de Coordinación de Medio Ambiente y Urbanismo. No es poco. Tal vez, por esta razón, y sin olvidar el daño que se hace a personas concretas que se han visto sometidas durante años a un proceso sin razón y temerario, es necesario recordar el buen hacer en general de estas asociaciones. Su trabajo, y aún cuando desde el año 2006 la protección ambiental está especialmente encargada a un órgano del Estado, debe seguir en la línea que determinó su nacimiento. No puede caer en actuaciones, como las que han dado lugar a este proceso, que enturbien este objetivo. Lo contrario podría llevar a su desprestigio en general y no servirían de avanzadilla para intentar frenar el deterioro de una naturaleza cada vez más necesitada de protección.

* Premio a la mejor labor de divulgación del cooperativismo: D. EUGENIO SUÁREZ PALOMARES

Tras una dilatada y reputada carrera judicial, D. Eugenio Suárez Palomares ha dedicado parte de su empeño profesional a perfeccionar el marco jurídico en el que operan las cooperativas de Andalucía. En este sentido, hay que reseñar la importante labor que ha desempeñado como coordinador del equipo de trabajo creado por la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico para la redacción de la Ley de Sociedades Cooperativas de Andalucía de 1999. Suárez Palomares es también coordinador y coautor de la obra ‘Comentarios a la Ley de Cooperativas Andaluzas’. Articulista del diario El País, ha participado en numerosas ponencias y conferencias sobre Economía Social, destacando como una figura clave en la divulgación de la realidad cooperativa. FUENTE: FUNDACIÓN ANDALUCÍA EMPRENDE

Comentario de Almediam/José J. Matamala

Don Eugenio Suárez Palomares, que ha sido durante su larga carrera profesional, Magistrado y Fiscal y actualmente abogado en ejercicio, también es una de las personas a las que he leído atentamente en sus artículos de opinión en El País, especialmente en aquellos que como experto en Enfermedades laborales han contribuido muy positivamente a aclarar ciertas dudas que sobre este tema tenía y a investigar otras líneas de trabajo.

Precisamente por ello considero, desde el respeto que su persona me merece, que no ha tenido la oportunidad de leer directamente la sentencia de su Señoría el Juez Decano de Almería, al que debe conocer personalmente, pero sí los comentarios en rueda de prensa y de los encausados absueltos.

Este “Iletrado” quisiera poder tener la oportunidad de expresar algunas consideraciones ante sus afirmaciones y, que sin más dilación paso a enumerar:

1.- La Sentencia no pone fin a ningún proceso, cuando hasta fecha de hoy está abierto el plazo de alegaciones.

2.- El Magistrado que dicta sentencia condena a costas a la acusación que, por otra parte son Organizaciones sin Animo de Lucro, al entender que según su opinión ha existido “temeridad y mala fe” por parte de los mismos. Es más, afirma en la sentencia que es la primera vez que toma esta decisión tras 18 años de ejercicio profesional en Almería. Entiendo que si el Magistrado que llevó el caso en el juzgado de instrucción, que duró tres años, considero oportuno cursarlo al juzgado de lo penal, donde el Ministerio Fiscal ha brillado por su ausencia, es porque entendía que pudiera haber pruebas de un presunto delito, porque en caso contrario lo más obvio hubiera sido el archivo directo del proceso.

3.- Andocymbium europaeum, según el Libro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía Tomo I -1999, editado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía –I.S.B.N.: 89650-75-6-aparecía catalogado como “En Peligro de Extinción – Junta de Andalucía- y como Vulnerable según la UICN. Tal y como consta en el BOJA núm. 104 de 10 de mayo de 1994 donde se establece el catálogo andaluz de la flora silvestre amenazada y en el 107 de 14 de julio de 1994 según el Libro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía Tomo II -2000-.

Que en la Ley 8/2003 de 28 de octubre, “de la flora y fauna silvestres” –BOJA núm. 218/2003 de 12 de noviembre la especie se recataloga como Vulnerable, con lo cual está actualmente protegida, en el ámbito internacional, europeo, nacional y andaluz.

4.- Que en el momento de los autos, la parte acusatoria sólo conoce la legislación vigente, por lo que se pone en contacto con el SEPRONA de la Guardia Civil, dando comienzo un contencioso que acaba en los tribunales de justicia. En 1999 uno de los absueltos afirmaba en el diario Ideal/Almería – 27-01-1999- en una campaña mediática sobre un agricultor de Cabo de Gata, D. Manuel González q.e.p.d. “El endemismo vegetal Androcymbium tenía secularmente su espacio desde El Ejido hasta Cabo de Gata. Y Ya ha desaparecido en El Ejido y en la Vega de Almería. Y en todo el planeta sólo se conserva en las Amoladeras” SIC. En noviembre de 2007, en Recurso de Casación núm. 6420/2003 se absuelve a este demandado ya fallecido, por los mismos que ahora quieren cobrar “la sentencia de banquillo”. Ahora un compañero de estudios de uno de los encausados afirma que existen 12 millones de especímenes de la especie, cuando precisamente las zonas donde puede desarrollarse la especie han mermado. En cualquier caso, es un portentoso éxito de la naturaleza cuando especies asediadas literalmente en su hábitats naturales se convierten en menos de una década, en una especie de plaga.

5.- Entiendo que al Juez que ha llevado el caso le haya molestado tener que leerse 2.500 folios y asistir a 10 horas de juicio oral, como así lo manifiesta en la sentencia. Pero como funcionario, entiendo que su deber es atender al ciudadano y a la ciudadana sin contar las horas o papeles leídos. En cualquier caso esto no puede ser óbice para denostar a los testigos de la acusación y aplaudir a los de la defensa, en un caso, que podría haber cerrado sin más dilación y donde como ser humano, pero ante todo como Magistrado, creo que existe un componente de subjetividad impropia para un Juez de esta categoría.

6.- Como usted comprenderá acato plenamente la sentencia, aunque esté en el derecho de no compartirla. Pero usted que habla al final de su artículo de lo positivo que es tener a grupos conservacionistas, ecologístas y científicos que estamos luchando desde la filantropía por un mundo mejor para todos, entenderá que no pueda compartir, ni comparta la supuesta “temeridad y mala fe” de mis compañeras y compañeros que lo único que hicieron es denunciar en su momento hechos y situaciones que eran ilegales.

Un cordial saludo

José J. Matamala

Editor de www.almediam.org

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