Rivera denuncia una persecución por su sentencia sobre el Algarrobico

Fuente: La Voz de Almería/Europa Press. 08-02-12

El magistrado declaró la nulidad de la licencia municipal de obras para el hotel de Azata en 2008. “Empezaron a sucederse decisiones con afán de perjudicarme”, asegura

Hotel de la playa de El AlgarrobicoEl magistrado Jesús Rivera, quien declaró en septiembre del año 2008 la nulidad de la licencia municipal de obras del hotel de Azata del Sol en el paraje de El Algarrobico, en Carboneras (Almería), ha considerado “sospechosa” la coincidencia en el tiempo de lo que ha calificado de “trama de infortunios contra mí” con el citado fallo, en el que también ordenaba deducir testimonio contra Ayuntamiento de Carboneras y Junta de Andalucía ante indicios de presunta prevaricación y delitos contra la ordenación del territorio.

“No lo puedo afirmar a ciencia cierta pero el calvario judicial al que se me ha sometido coincide con esa sentencia”, ha señalado, en declaraciones a la agencia de noticias Europa Press, Rivera, para el que resulta “evidente” que la resolución, emitida cuando estaba al frente del Juzgado de lo Contencioso-administrativo número Dos de Almería “creó malestar”. “A partir de ahí, empezaron a sucederse decisiones con afán de perjudicarme”, ha apuntillado. El magistrado, quien actualmente ejerce en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), ha hecho referencia a su cambio de juzgado hacia uno de nueva creación de la misma jurisdicción una vez dictó el fallo sobre la licencia del hotel, que se encuentra recurrido ante el Alto Tribunal Andaluz. “Sentí que molestaba”, ha indicado.

Al hilo de esto, ha apuntado que el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 3 de Almería, del que fue designado titular, nació “muerto” y lo ha achacado a las decisiones que han adoptado el juez decano de Almería y el magistrado del Contencioso-administrativo número Uno a la hora de modificar de reparto de las causas judiciales entre los tres Juzgados de lo Contencioso-Administrativo, una decisión que se encuentra recurrida en amparo al Tribunal Constitucional (TC).

“Propusieron y aprobaron asignarme el reparto doble durante tres meses prorrogables como así se hizo por otros tres”, ha asegurado Rivera, quien, con esta decisión, ha subrayado, pasó a tener una carga de trabajo de una media de 700 asuntos a una “descomunal” de más de un millar. “Resulta sospechoso que siempre intentarán perjudicarme”, ha manifestado para, a continuación, recalcar que “hundieron al nuevo juzgado”.

En esta línea, ha aludido, asimismo, a los “enfrentamientos” que ambos magistrados habrían protagonizado con colectivos conservacionistas. Ecologistas en Acción remitió en 2006 una carta al Ministerio de Justicia para protestar por el trato que la Administración de Justicia dispensa al colectivo en Almería que, según señaló, “persigue al que denuncia el delito y no al que lo comete”. La misiva se envió después de que el juez decano expulsase a dos letrados del colectivo en el juicio que se celebraba contra tres altos cargos de la Consejería de Medio Ambiente en Almería por un presunto delito ecológico en el parque natural Cabo de Gata-Níjar.


El Supremo le dio la razón a Columna

En la supuesta cadena de perjuicios sufridos, el magistrado almeriense Jesús Rivera destaca especialmente el acuerdo que le obligaba a asumir durante tres meses el doble de asuntos ingresados en su órgano judicial. El caso se remonta al año 2009. En Almería existían dos Contencioso-Administrativos y el Ministerio de Justicia decidió poner en marcha un tercero para descongestionar una jurisdicción sobrecargada. Con la plaza vacante, Jesús Rivera optó por pedir su traslado desde el número Dos al recién creado número Tres, con lo que heredaba un órgano aseado de casos pendientes. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobó el traslado. Sin embargo, para no comprometer el servicio, la Junta de Jueces acordó que Rivera asumiría durante tres meses el doble de asuntos. El magistrado protestó formalmente, pero el propio CGPJ consideró adecuada la medida.

Se inició entonces una larga batalla judicial de demandas y recursos contra el reparto del juez decano de Almería, Luis Columna, que siempre defendió la decisión como una solución “temporal” orientada a atender las necesidades de los ciudadanos. Luis Columna contó con el apoyo del pleno del Poder Judicial: “La medida adoptada busca un punto de equilibrio justo que pueda paliar el atraso estructural que sufren los órganos jurisdiccionales (...) conocido el nivel de pendencia de dichos juzgados, los asuntos atrasados constituyen una pieza clave”.

No obstante, el conflicto no quedó ahí. Jesús Rivera llevó sus quejas hasta el Tribunal Supremo (TS). El mayo de 2011, el Alto Tribunal desestimó su demanda, dando la razón a Columna. Rivera presentó entonces una petición de nulidad de las resoluciones que le obligaban a asumir el doble de asuntos por una “manifiesta enemistad”, recalcaba en su escrito, con el ponente del TS elegido para el caso, José Manuel Sieira. Asegura que lo cambiaron y no le dieron opción a recusarlo.

 

 

Página de inicio