"No podía hablar de mis males"
Fuente:
BBC Mundo.
Julio 2007
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“Yo tenía unos 17 años cuando empecé a trabajar en la bananera.
Ofrecían trabajo y fui a la bananera. Ahí empecé cuatro meses,
tres meses. Después de casado, en el año 67, tenía una
obligación y ya entonces trabajé más formalmente.
En la bananera hice de todo: sembrar, cortar, deshijar,
embolsar, acarreo, todo este trabajo, incluyendo una extra, que
por algún tiempo sostuve, que era arreglar el nemagón en la
planta empacadora, después de las cortas, e ir a inyectarlo
junto con otros compañeros.
En ese entonces yo no podía decir los males que pasaba, porque
estaba necesitado de trabajo. Se me despedazaba la cabeza, el
olor era fuerte, y seguí trabajando, algunas veces hasta me bañe
con ese producto. |
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Jaime Espinoza tiene ahora 60 años |
Yo
llevaba el veneno a la casa, lo llevaba en la ropa. Muchas personas
dicen que el nemagón tiene un poder residual de 120 a 140 años.
El
producto, como todos los productos químicos, tenía su etiqueta, con su
crucita y la calavera puesta.
Pero,
como empleado, no se nos permitía a nadie ver qué decía aquello. Usted
es mandado a distribuir esto y está ciego, está sordo, y está sin voz.
Las
primeras consecuencias, no me daba cuenta. Empecé a padecer de una
gastritis que no me daba vida. Con el paso del tiempo, surgió la
pregunta: ¿por qué no tenemos hijos?
Una serie
de molestias
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Mi esposa hizo exámenes y no tenía problemas. Entonces empezó
todo un proceso para averiguar que yo no tenía espermatozoides
vivos, sino espermas muertos, sin cola, sin cabeza.
El consejo de médico: 'procure no tener un hijo, porque puede
nacer un monstruo'. Yo era estéril y punto.
Mis molestias son alta presión desde los 20 años casi, problemas
de los riñones, gastritis crónica, esterilidad, y otras más,
productos del trabajo, como un desgarre en la cintura, que me
paralizó.
Con los añitos, se abrió la queja esa, el pleito en los Estados
Unidos, que había que indemnizar, que todo eso era producto del
nemagón.
Hicimos otros exámenes y se nos indemnizó con unos dineros,
después de 13 o 14 años de lucha. En ese bufete firmamos que
estábamos aceptando eso y renunciado a todos las otras cosas.
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“Como consecuencia de todas estas cosas, vienen
una serie de enfermedades. En los últimos años lo que trabajé
fue solo para pagar medicinas” |
Me dieron
2,5 millones de colones (US$19.000), creo que en el año 82.
Ahora
demandamos que se aclaren las cosas que en ese momento se firmaron,
cuando se renunciaba a todo y no sabíamos qué firmábamos.
Firmamos
un montón de hojas, en inglés, con el bien entendido de que era: o lo
toma, o lo deja. Así nos dijeron. Y lo tomé.
No podía
ser de otra manera, porque, como consecuencia de todas estas cosas,
vienen una serie de enfermedades. En los últimos años lo que trabajé fue
sólo para pagar medicinas.
El asunto
está en que estaba todo este montón de veneno afectándonos y no se podía
decir nada. Y todavía no se puede decir nada. Y todavía no se puede
decir nada.”