INCENDIOS FORESTALES DEVASTAN BOLIVIA

Fuente: Natura Medio Ambiente. 06-10-07

Los incendios que asfixian a Bolivia desde hace más de una semana sumergieron en el caos al oriental departamento boliviano de Santa Cruz, capital económica del país, donde estalló una polémica sobre las quemas agrícolas, una práctica ancestral en América Latina.

En Porongo, una de las localidades más amenazadas, los habitantes recibieron este jueves la llegada de los carros de bomberos haciendo sonar las campanas de la iglesia. "Hace siete días que luchamos contra el fuego para defender nuestra casa. Ayúdenos, le imploro", les dice a los bomberos Pura Zegarra, de 57 años, con lágrimas en los ojos.

En esta exuberante región, los campesinos han multiplicado de manera ilegal los chaqueos, nombre con que se conoce a las tradicionales quemas antes de las siembras. Pero rápidamente los fuegos creados se salieron de control.

Bajo un calor aplastante, cerca de 50 pueblos y unas 14.000 personas se vieron envueltos en una espera humareda agria que se propaga rápidamente, tanto más por cuanto una sequía afecta el país desde hace cinco meses.

"Me da miedo. Nunca había visto una humareda tan importante. Me irrita los ojos. Me falta aire en los pulmones", dice a la AFP Rita Coronado. Pero cuando uno de los socorristas habla sobre el peligro de los chaqueos, esta robusta agricultora de 55 años dice que "no es cierto, no tiene nada que ver".

Los campesinos bolivianos siguen estando muy ligados a la práctica de cultivar sobre terreno quemado a pesar de los riesgos. Ya hace 14 años Porongo había sido víctima de una catástrofe similar cuando el fuego arrasó con todas las plantaciones de café. Hoy en día las tierras están consagradas a los cítricos. El Servicio de Metereología e Hidrología (Senhami) informó de 447 focos de incendios, es decir siete veces más que en las quemas de 2006.

"Hoy también hubo un chaqueo. Nadie respeta la ley y no hay ninguna autoridad", se queja Clara Antelo, una dirigente del Comité Cívico de Porongo. "Es chiquito acá, somos todos parientes, entonces no va tener problema nadie", agregó.

Pedro Flores, de 28 años y miembros de la guardia civil de la comuna, admite que no hay voluntad de buscar a los culpables. "Mi papel es alejar a la gente del fuego. Algunos tienen ganas de volver a sus casas para buscar sus cosas a pesar del peligro", dijo.

En esta vegetación tropical, los bomberos, apoyados por un camión-cisterna del Ejército, se abren camino a golpes de machete para llegar a apagar uno de los pequeños focos.

"Es muy difícil, el terreno es muy inestable, hay poco acceso", explica Daniel Sánchez, un bombero de 33 años. Oscar Vargas, presidente del Concejo Municipal de Santa Cruz -ciudad que tiene más de un millón de habitantes- vino a hacer un llamado al civismo: "No es sólo el problema de Porongo sino de todo el país. Si no controlamos los incendios, nos vamos a ahogar", dice.

"La situación es crítica, la tasa de oxígeno va disminuyendo, y la humareda ya causó conjuntivitis y problemas respiratorios para miles de personas en Santa Cruz", agrega. El siniestro ya ha afectado a más de 2,1 millones de hectáreas en siete de los nueve departamentos del país andino, el más pobre de Sudamérica, donde el tráfico aéreo está perturbado en razón de esta humareda gris.

El presidente Evo Morales decidió enviar el Ejército para luchar contra los incendios de las provincias de Santa Cruz y Tarija, donde se encuentra los principales yacimientos de gas, principal riqueza de Bolivia.

 

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