La Cumbre Climática exige compromisos
para frenar el calentamiento global
FUENTE: AGENCIAS/SUR. 13-11-07
El planeta se calienta, el clima
cambia con consecuencias dramáticas para la biodiversidad y para
millones de personas en los países más pobres, y la inacción, la falta
de compromisos serios de la comunidad internacional para luchar contra
la mayor crisis global sería «criminal e irresponsable». Con este primer
mensaje se abrió ayer en Valencia el 27º plenario del Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el
mayor panel de científicos y expertos mundiales.
Hasta el sábado, cerca de 500 delegados de 130 países buscarán un
consenso para poner las bases de una estrategia internacional 'post
Kioto', con nuevas metas de reducción de emisiones de CO2 y acciones
para paliar los peores efectos del calentamiento terrestre.
En la sesión inaugural, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa
Fernández de la Vega subrayó que una conciencia verde a escala global
«no es una alternativa más. Trabajar unidos, más unidos que nunca, es
una exigencia». Junto a ella, el secretario ejecutivo de la Convención
Marco de la ONU sobre Cambio Climático , Yvo de Boer, fue tajante. Las
evidencias científicas sobre la alteración climática mundial se
multiplican en los cinco continentes y nadie en su sano juicio duda ya
de que, en mayor o menor medida, todos los países sufrirán sus embates;
sequías, olas de calor, inundaciones, tornados, lluvias torrenciales,
pérdida del litoral, deshielo de glaciares, etc, que en algunos casos
«amenazarán la supervivencia» de millones de personas.
Frente a este panorama es imprescindible la «voluntad política» de los
gobiernos y estrategias multilaterales para hacerles frente. No actuar
sería -dijo- «poco menos que criminal e irresponsable», y un «ataque»
contra los más pobres del planeta. «Ahora veremos por dónde van los
líderes mundiales», retó.
Ban Ki-Moon, en el cierre
Los líderes mundiales no estarán presentes en la cumbre climática de
Valencia, que clausurará el sábado el secretario general de Naciones
Unidas, Ban Ki-moon, pero sí sus delegados, y seguirán con suma atención
todo lo que aquí aprueben.
La reunión del IPCC es la primera desde que hace un mes, el 12 de
octubre, se anunciara la concesión del premio Nobel de la Paz a este
grupo de expertos -hoy son casi 3.000 científicos de todo el mundo-
creado en 1988 por la ONU y la Organización Meteorológica Mundial, y al
ex vicepresidente de EE. UU. Al Gore. Su cometido aquí será elaborar el
llamado 'informe de síntesis'; destilar en apenas 30 páginas las
conclusiones científicas sobre el cambio climático, sus efectos reales,
y las medidas de mitigación desgranados en miles de folios en los tres
estudios previos que componen el IV Informe de Evaluación del IPCC,
aprobados y difundidos a lo largo de este año.
Los destinatarios de este destilado son los gobiernos de todo el mundo
y, en especial, los de los países industrializados y emergentes. A ellos
corresponderá analizar la 'hoja de ruta' que salga de Valencia y que
servirá de base a la Cumbre del Clima de Bali, en diciembre. Allí se
decidirá hacia dónde irá la comunidad internacional a partir de 2012,
cuando expiran los compromisos del Protocolo de Kioto.
Catástrofes naturales
Entre las conclusiones de su IV Informe, el IPCC atribuye el actual
calentamiento a las actividades humanas con un 90% de certidumbre, y los
expertos predicen un alza de la temperatura media del planeta de entre
1,1 y 6,4 grados para el año 2100, con una horquilla más probable de
entre 1,8 y 4 grados. El fenómeno está en marcha y es irreversible, pero
se puede actuar para evitar que la subida media supere los 2 grados, el
límite catastrófico. Será necesario reducir drásticamente el uso de
energía fósiles, impulsar las renovables e invertir el 0,1% del PIB
mundial en medidas paliativas y en tecnologías limpias, recalcan los
expertos.
El secretario adjunto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM),
Yan Hong, destacó que el 90% de las catástrofes naturales obedecen hoy a
fenómenos climáticos extremos, inducidos en buena medida por el
calentamiento global. El cambio climático es «una amenaza potencial para
la paz en el mundo», por la pérdida de fuentes de agua dulce, de
cosechas, y de fuentes energéticas, aseguró.
El cónclave de Valencia se celebrará a puerta cerrada. Los delegados
negociarán párrafo a párrafo y sólo se aprobará aquello que concite
unanimidad. Será un duro tira y afloja porque los grandes países, EE. UU.,
Rusia, China, la UE, Japón y países emergentes como India y Brasil,
miran con lupa cada coma y cada expresión que pueda comprometer sus
intereses. Los informes del IPCC son siempre resultado del mínimo común
denominador, aquello sobre lo que hay acuerdo total. Si de algo pecan
sus conclusiones es de prudencia, por eso pesan tanto.
Ecologistas, ONG, colectivos ciudadanos y sindicatos también se
concentrarán estos días en Valencia en foros paralelos. Activistas de
Greenpeace desplegaron ayer en el exterior del Museo de las Ciencias,
sede del plenario, pancartas exigiendo acciones urgentes contra el
cambio climático.