A la derecha
se encontró
un mural
policromado con águilas. Otros muros tienen
diseños rectos con rayas rojas y blancas, curiosamente los
colores de la bandera de Perú. Y en uno de ellos se ve un venado
atrapado en una red, que se ha interpretado como un rito de
cacería.
También han
aparecido momias incas, lo que implica que el reciento tuvo un
uso funerario en culturas posteriores, aunque la mayoría de
estas tumbas han sido saqueadas.
Sólo
los restos de un
papagayo y un mono, adornados con joyas, han
aparecido intactos. «Lo más sorprendente es la ténica de
construcción de una cultura anterior al Señor de Sipán muy
sofisticada», asegura Alva. Todo su trabajo está siendo recogido
por las cámaras de José Manuel Novoa, de Explora Films.
Novoa lleva
muchos meses trabajando en Perú dentro de un proyecto documental
que recogerá la historia de las antiguas civilizaciones del
norte del país andino, desde la que ahora aparece en Ventarrón
hasta la cultura Chavín, cuyo esplendor fue en torno al año
1.300 antes de Cristo.
El documental
no sólo recoge imágenes de los trabajos sobre el terreno, sino
que también se han hecho recreaciones históricas sobre la vida
cotidiana de aquellos pueblos.
«Pensamos
que lo hicieron con un sentido religioso», ha señalado Alva.
Hasta ahora han excavado tres pisos de unos 250 metros cuadrados
en cuyo centro hay una escalera de 25 metros, quizás el acceso a
un altar.