|
"El Explorer" deja en la Antártida una mancha de 40 kilómetros cuadrados de gasóleo
FUENTE: EL MUNDO/JUAN IGNACIO IRIGARAY/BUENOS AIRES. 25-11-07
Argentina quiere limitar el flujo turístico a la zona
El Explorer es un buque de bandera liberiana, propiedad de la empresa canadiense de viajes G.A.P. Adventures, que realizaba recorridos de dos semanas alrededor de la Antártida a un precio cercano a los 5.400 euros por pasajero. El viernes pasado navegaba en medio de un archipiélago de hielo cuando chocó contra un iceberg y una boca de agua se abrió en su casco. "Pensé que había chocado contra una ballena", confesó luego el capitán sueco de la nave.
Por fortuna, los más de 150 pasajeros y tripulantes escaparon sanos y salvos tras ser evacuados por otro crucero turístico -de origen noruego- y trasladados a bases científicas de Chile y Argentina en la Península Antártica, desde donde este domingo eran transportados al continente.
Más medidas de control sobre el turismo
Picolotti consideró que con el enorme aumento del turismo de lujo que visita la Antártida "esto inevitablemente iba a suceder". "En los últimos años cada temporada duplicó a la anterior -explicó-. Para esta, por ejemplo, se calculan 30 mil turistas cuando la población estable de la Antártida es de mil personas. Y navegar estas aguas no es lo mismo que hacerlo por el Caribe".
La funcionaria confió que el Gobierno argentino analiza realizar una demanda contra la empresa canadiense dueña del barco y exigirle que se haga cargo de la limpieza del derrame. "La actividad turística en la Antártica debe ser especialmente regulada y controlada. Y tal vez haya que limitar el número de turistas", advirtió.
"Si bien los Estados partes del Tratado Antártico han hecho esfuerzos considerables para minimizar el impacto ambiental en la zona, hechos como éste demuestran que hay que hacer mayores esfuerzos aún. Convocamos a una mesa intergubernamental para tomar medidas".
En tanto, resta saber si el Explorer aguanta la presión a 1000 metros de profundidad y suelta o no más del gasóleo que hay en sus bodegas. Para monitorear el impacto, la Armada argentina envió un buque a la base antártica "Jubany" donde se centralizarán las mediciones científicas.
|