Una veintena de constructores, al banquillo por delitos
urbanísticos
FUENTE:
IDEAL/QUICO CHIRINO Y ANA
LÓPEZ. 20-11-07
La
Fiscalía del TSJA ha presentado sólo en octubre 18 escritos de acusación
y en todos se solicitan cárcel y la demolición de lo construido Las
investigaciones por supuestos delitos contra la ordenación del
territorio se han multiplicado casi por diez en el último año
Una
de las sentencias más llamativas en materia urbanística se ha dado en la
provincia de Almería. No hace mucho, el Tribunal Supremo -que son
palabras mayores- condenó a tres meses de prisión y a una multa de 540
euros a un ciudadano almeriense por invadir en la playa de Pulpí la
cantidad de 1,82 metros cuadrados de litoral con la construcción de un
voladizo ilegal en su casa cueva.
El procesado había sido absuelto en noviembre de 2005 por la Audiencia
Provincial de Almería, pero la decisión fue recurrida con éxito por la
Fiscalía de Andalucía. Ha sentado un precedente.
Lo de menos es el tamaño de la pifia. Da lo mismo que sea un hotel que
un modesto voladizo. Es un delito contra la ordenación del territorio en
toda regla y si se mete la pata no influye si el fango llega hasta al
tobillo o sobrepasa los muslos.
Dicen en la Fiscalía de Almería que están de trabajo hasta arriba. Que
probablemente sean los que más asuntos tengan en toda Andalucía. Hay un
dato que resulta significativo: las diligencias de investigación penal
por delitos urbanísticos han pasado de 13 en 2005 a 116 en 2006, nueve
veces más. El motivo no es otro que el «aumento constatado de la
actividad delictiva en esta materia», apunta en su última memoria la
Fiscalía de Medio Ambiente del TSJA. La vía de lo contencioso
administrativo también está desbordada. Sólo la Junta tiene abierto
medio centenar de pleitos contra ayuntamientos por actuaciones
supuestamente irregulares.
El efecto es contundente: treinta de los 102 municipios de la provincia
están inmersos en procedimientos por delitos urbanísticos dentro de los
juzgados. La mayoría se concentran en el valle del Almanzora, en pueblos
como Albox, Cantoria, Zurgena o Partaloa.
Los desmanes urbanísticos le han roto las costillas a la provincia y las
consecuencias -advierten desde el ámbito judicial- son claras: «Aún
cuando en el futuro no muy lejano se adopten resoluciones que acuerden
la demolición de lo edificado ilegalmente, el daño al territorio creemos
que es ya irreversible e irreparable. La transformación del paisaje, de
los modos de vida, de los ecosistemas afectados es de tal magnitud que
difícilmente sería posible una reparación», lamenta la Fiscalía en un
informe sin desperdicios.
Levantar una vivienda de cualquier forma y en cualquier parte ya no
resulta tan sencillo. Quién se atreva a hacerlo puede acabar pagando su
osadía con penas de cárcel.
Sólo en el mes de octubre, la Fiscalía de Almería ha firmado 18 escritos
de acusación por supuestos delitos contra la ordenación del territorio.
Esto significa que, en los próximos meses, una veintena de promotores y
algún responsable técnico se sentarán en el banquillo de los acusados.
En todos estos procedimientos las peticiones fiscales conllevan penas de
cárcel y la demolición de lo edificado.
40 viviendas
En todos los casos se ha eximido a los compradores porque la
Fiscalía entiende que actuaron de buena fe. Los 18 procedimientos -todos
pendientes del juicio y con la instrucción finalizada- corresponden a
las zonas de Vélez Rubio, Huércal Overa, Purchena y Vera. La mayoría son
viviendas individuales, salvo una urbanización de 19 casas y otra
promoción sin determinar, según las fuentes judiciales consultadas. En
total, unas 40 viviendas en la picota.
«Corrupción privada»
Entre las diligencias de investigación penal que se encuentran
abiertas las más representativas son las del Algarrobico, en Carboneras,
que por su complejidad han necesitado ya dos decretos de prórroga para
ahondar en las pesquisas.
Pero las viviendas ilegales se cuentan por miles a lo largo de la
orografía almeriense. Una situación originada por la «pasividad, cuando
no complicidad» de autoridades, funcionarios y organismos públicos de
las administraciones que tendrían que haber ejercido el control.
Así se refiere en un atrevido análisis la Fiscalía de Almería: «Llama
poderosamente la atención la actuación de cargos, representantes y
funcionarios de ayuntamientos, ya imputados en algunos casos, y la de
una serie de profesionales, como técnicos, gestores, compañías de
servicios... que incumpliendo sus obligaciones han favorecido esa
ilícita actividad, dando lugar a lo que calificamos de corrupción
privada».
Una situación de descontrol que ha venido agravada por la ausencia de
planes urbanísticos, de un patrón que regule lo que se puede hacer y lo
que está prohibido. Un ejemplo: Zurgena, uno de los pueblos con más
expedientes abiertos y con mayor número de viviendas ilegales, se rige
por un amago de normativa urbanística del año 1979.