Igor Mitoraj: LA ESCULTURA A PIE DE CALLE

 

ALMEDIAM.  29-11-07

TEXTO Y FOTOGRAFÍA: JOSÉ JAVIER MATAMALA

La rambla de Almería, como bien dice su nombre, fue hasta hace pocos años un río seco –amba en árabe- que dividía a esta ciudad del Mediterráneo en dos y que, los que aquí vivimos, recordamos como un lugar inhóspito, donde se situaban algunas “auto-escuelas” y donde, cuando éramos niños, nos acercábamos a coger hojas de las moreras para alimentar a los gusanos de seda; pero, sobre todo, como un lugar patético, algo siniestro, lleno de escombros y de basuras por doquier que, a la llegada de las aquí lluvias torrenciales –propias de nuestra climatología-, constituían un espectáculo dantesco con coches y ciudadanos flotando en sus repetidas avenidas que, desgraciadamente, costaron vidas humanas.

En la actualidad, tras su soterramiento, es uno de los lugares de encuentro de la ciudadanía almeriense, el espacio más amplio con el que cuenta esta Villa para el recreo y regocijo de sus habitantes. Un lugar para el ocio donde te tropiezas cada dos pasos con el vecino, el amigo e incluso el enemigo. Aún recuerdo sonatas lisonjeras de “queremos la rambla”. Una de esas obras por las que hay que aplaudir abiertamente a las administraciones responsables, que fueron capaces de transformar a nuestro enclave de vocación marinera, en una ciudad con nombre propio bajo un excelente criterio.

La Rambla de Almería se denomina con el nombre de uno de los grandes de la literatura española, Federico García Lorca, y constituye una de las puertas abiertas al Mare Nostrum, así como un símbolo de nuestra ciudad. En ella se realizan anualmente cientos de encuentros institucionales y sociales. Desde la feria del libro, a la exposición directa de diferentes culturas, pasando por manifestaciones sociales y celebraciones. En cualquier caso, y sin ánimo de repetirme, un lugar para todas y para todos.

Actualmente y hasta el 6 de enero de 2008 nuestra Rambla tiene un añadido interesantísimo. La Fundación “La Caixa” y el Ayuntamiento de Almería nos obsequian, a propios y a extraños, con una de las exposiciones más singulares que haya recibido nuestra ciudad. Veintitrés obras del escultor Igor Mitoraj, de origen polaco, han convertido a Almería en un referente cultural. La trayectoria de este artista constituye un referente único y una llamada a todos los que quieran visitar nuestra ciudad. La calidad de las obras convierten a la Rambla de Almería en un espectáculo, también único, donde el paisaje de lo cotidiano deja la puerta abierta a sus monumentales obras, que nos hacen retroceder en el tiempo, pasando del clasicismo grandioso –en cuanto a sus dimensiones- ante obras realizadas en bronce que parecen infinitamente inacabadas y que transmiten una sensación, tanto sensitiva, como propiamente escultórica inolvidable.

Desde Almediam, queremos compartir con todos y todas este auténtico disparate de congruencia artística, reflejando en nuestras imágenes algo que no se puede apreciar si no es con la presencia física.

Ánimo a los que lo han hecho posible y nuestra más que cordial enhorabuena a Igor Mitoraj, por habernos engalanado con su magnífica obra.

 

   

 

 

Página de inicio