BULLICIO DE RUEDAS

 

Por Javier de la Vega Molina

 

salones para rezar contemplados por piedras inmoviles

alzar el canto cuando los cielos estan cerrados

y presagian rayos y truenos para viandantes

nubes grises ante la puerta del puti club con neon rojo

la electricidad del deseo en la mente de maduros podridos

la carretera sortea los valles rumbo a un cielo plomizo

y azul del atardecer antes de que caiga la neblina gris

que haga a los zombies plomizos los encargados de la carretera

una furgoneta da alaridos roncos de publicidad

de espectaculos cutres sin los altibajos de lo bueno y lo malo

y se cuela por las ventanas de oxido y cristales plateados

donde estallan las macetas de genarios rojos y verdes hojas

el pesado principio de la quita sinfonia de beethoven

ataca en su sueño que mas parece de muerte al niño

el sonido industrial urbano de las ruedas de los coches

como los frenazos de humo infernal que se eleva

gracias por el ruido de fondo de ese cristo que es la ciudad

si pudieramos elevarnos en el silencio solitarios

como deposita el ojo un buey sobre el asfalto

viendo a las hormigas achicharradas en la sangre

de venas y poderosas articulaciones que concurren

en los dominios de la ciudad donde duermen

los relojes en la profundidad de un laberinto

 

 

 

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