PACTO ANDALUZ CONTRA
EL CAMBIO CLIMÁTICO
Compromisos de partidos
políticos, organizaciones sindicales, agrarias y ciudadanas para reducir
las emisiones de gases de efecto invernadero en Andalucía
PACTO ANDALUZ CONTRA EL CAMBIO
CLIMÁTICO
PREÁMBULO
El cambio climático nos obliga a ver el mundo con otros ojos. El uso
irracional de los recursos naturales, en particular de los combustibles
fósiles, de los que dependemos en exceso; la destrucción de ecosistemas
y la desaparición de bosques y selvas en todo el planeta, y la
conversión de la agricultura en una actividad cada vez más basada en
productos químicos de síntesis nos han llevado a una situación de crisis
global. El aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en
la atmósfera ha alterado los equilibrios climáticos. En los últimos
650.000 años, la concentración de dióxido de carbono (uno de los más
importantes gases de efecto invernadero, cuyo origen principal es el uso
de combustibles fósiles como carbón, petróleo o gas) no ha alcanzado
nunca las 300 partes por millón. En 2006 ha llegado a 381, y seguirá
creciendo si no adoptamos medidas decididas. Esto ha venido acompañado
de un incremento de las temperaturas más allá de lo que indica la
variabilidad ! climática natural, y que la comunidad científica sólo
puede explicar por la intervención de factores humanos: la temperatura
media del planeta ha aumentado 0,76ºC en los últimos 100 años, y este
incremento se está acelerando.
Las consecuencias del cambio climático no son sólo ambientales, aun
siendo éstas muy importantes. No se puede minusvalorar las consecuencias
que para el equilibrio de ecosistemas y el soporte de tantas actividades
humanas (incluida la investigación médica) tiene que un 30% de las
especies animales y vegetales vean amenazada su supervivencia en este
siglo si las temperaturas suben más de 2ºC. En función de qué decisiones
adoptemos para mitigar el cambio climático reduciendo las emisiones de
gases de efecto invernadero en el planeta, los modelos científicos nos
muestran que el incremento de temperaturas será desde 1,1ºC (en un
escenario de compromiso alto) hasta 6,4ºC (en las previsiones más
pesimistas).
Pero las consecuencias son también económicas y sociales. Estaremos
expuestos a más fenómenos atmosféricos extremos, periodos de sequías
seguidos de inundaciones, pasando por olas de calor. La elevación del
nivel del mar es una amenaza tanto para el turismo como, sobre todo,
para las millones de personas que viven en zonas costeras y pueden ver
anegadas sus propiedades. También la intrusión marina puede afectar a
los acuíferos, de los que depende gran parte de la agricultura y del
suministro de agua a la población. Y el deshielo de zonas
tradicionalmente heladas o nevadas puede reducir dramáticamente el
acceso al agua de numerosas zonas del planeta, muchas de ellas
densamente pobladas. Muchos cultivos pueden hacerse inviables en las
zonas que tradicionalmente han ocupado, por el cambio en las condiciones
climáticas. Y estos cambios también impactarán sobre los patrones de
distribución de enfermedades y alergias.
Andalucía no va a ser una excepción. De hecho, según diversas
investigaciones, el incremento de las temperaturas puede ser algo
superior en Andalucía que la media global, y una de las principales
amenazas la tenemos en la reducción de recursos hídricos disponibles:
durante el siglo, y según qué emisiones se produzcan finalmente, la
reducción de las precipitaciones en Andalucía oscilará entre el 7% y el
19%. Por no hablar del riesgo para nuestro litoral y para dos espacios
tan propios y definitorios de Andalucía como Doñana y Sierra Nevada.
El cambio climático es la principal amenaza ambiental a la que se
enfrenta la humanidad en este siglo, y uno de los principales riesgos
económicos y sociales. Pero estamos a tiempo para actuar en dos frentes:
en la mitigación, es decir, en la reducción de las emisiones de gases de
efecto invernadero, y en la adaptación, consistente en identificar la
vulnerabilidad de los sistemas socioeconómicos y naturales a los
impactos del cambio climático, y adoptar medidas para minimizar esos
riesgos.
El cambio climático es una realidad global que nos afecta a todos y a
todas, y a la que contribuimos también colectivamente. Por ello,
Andalucía, se suma al esfuerzo global para combatir el cambio climático,
y proponemos este “Pacto Andaluz contra el Cambio Climático” porque
creemos que no es suficiente que haya políticas de gobierno: es
necesario un pacto de mínimos entre los partidos políticos, que eleven
el cambio climático a un problema de todos y todas, y no de un partido o
de otros. Y debe llegar al conjunto de la sociedad, así como a la
empresa y a los sectores productivos y económicos. Queremos corregir las
deficiencias que en Andalucía hay en políticas centrales para combatir
el cambio climático. Y hacerlo desde un enfoque integrador, que evite
las contradicciones que hoy se producen entre políticas sectoriales
distintas: la política de transporte, de urbanismo, de energía o
residuos, no pueden dar como resultado un agravamiento de las emisiones
de gases de efecto i! nvernadero. Estas políticas tienen que diseñarse
para prevenir y evitar las emisiones, no limitarnos a compensarlas con
otras actuaciones.
En definitiva, las organizaciones firmantes creemos que ha llegado el
momento para un “pacto constitucional” entre partidos políticos,
sindicatos, empresarios, ecologistas, organizaciones de usuarios y
consumidores, y vecinales, activistas sociales... que nos permita dar
una respuesta global y no partidista, política y social, a un asunto en
el que nos jugamos el futuro, y que la sociedad andaluza exige.
I.- COMPROMISO POLÍTICO Y ELECTORAL.
Los partidos políticos que subscribimos este pacto nos comprometemos a
incluir en nuestros programas electorales para las elecciones
autonómicas andaluzas de 2008 una ley contra el cambio climático que
acoja en su contenido actuaciones en materia de energía, transporte,
urbanismo y ordenación del territorio, industria y agricultura, y
fiscalidad ecológica tendentes a reducir en el periodo 20008 a 2012 un
15% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Andalucía con
respecto a 2007.
Con esta ley vamos a promover una verdadera revolución energética, que a
la vez que nos haga más eficientes y que ahorremos energía, reduzca
nuestra dependencia energética. La dependencia energética de recursos
externos en Andalucía supera el 90%; Andalucía es deficitaria en las
energías del siglo XIX y XX (carbón, petróleo, gas...), pero tenemos una
gran capacidad para aprovechar las energías del siglo XXI, es decir, las
energías renovables: sol, aire y biomasa. La ley debe servir para
aumentar la eficiencia energética al menos en un 1,5% anual, para
excluir la energía nuclear de nuestro modelo energético (ni
produciéndola ni importándola), y que nos ponga a la cabeza de Europa en
energía renovable: no es utópico plantear para Andalucía que el 30% de
la energía que se consuma en Andalucía en 2020 provenga de fuentes
renovables. Y en el que los cultivos energéticos estén equilibrados,
para evitar la deforestación de otras zonas del planeta, y que el coste
en agua y energía n! o supere a lo que obtenemos.
Esta ley va a servir para presentar a la agricultura como una solución
al problema. Actualmente, la actividad agraria y ganadera en Andalucía
implica la emisión de gases de efecto invernadero, pero el objetivo de
la política agraria en Andalucía debe llevar a que se convierta en un
sumidero neto de carbono, es decir, que capte más gases de efecto
invernadero de los que emite. La agricultura y ganadería que queremos es
ecológica y de conservación, con menos química y más integración
biológica, que genere economías locales... un modelo en el que los
alimentos transgénicos no son una solución, pues refuerzan un modelo
agrícola no sostenible al incrementar los costes de producción e ir en
la dirección contraria a la creación de economías locales. Queremos que
la ley contra el cambio climático impulse un modelo agrario y ganadero,
y de desarrollo rural, sostenible, que haga del campo andaluz un campo
libre de transgénicos. Para ello es imprescindible desarrollar economías
locales! , pues ésta es la condición para un medio rural vivo,
imprescindible para el equilibrio territorial y para la conservación de
los ecosistemas y del medio forestal: es la más eficaz política de
prevención de incendios forestales, una de las “fuentes” de los gases de
efecto invernadero.
Necesitamos una ley que garantice la accesibilidad, y que reconstruya el
territorio y los espacios urbanos, y que no nos condene a una movilidad
que no queremos y que aumenta las emisiones. La planificación
territorial de Andalucía no puede verse incumplida por los instrumentos
inferiores (subregionales y locales); los centros de trabajo tienen que
contar con planes de movilidad sostenible, y los centros de todas las
ciudades y pueblos deben ser “desmotorizados”: libres para peatones,
ciclistas y transporte público, restringidos y prohibidos para el coche.
Y debemos invertir la proporción del transporte de mercancías entre
carretera y ferrocarril, y reconocer que no hay necesidad de más
aeropuertos en Andalucía.
Y una ley contra el cambio climático que debe conseguir también
internalizar los costes ambientales. Los precios deben decir la verdad
ambiental, es decir, la fiscalidad ecológica debemos desarrollarla para
gravar, y así desincentivar, el consumo de energía y las emisiones de
gases de efecto invernadero. Dilapidar los recursos naturales, y
desequilibrar el clima global, no puede seguir siendo gratis.
II.- COMPROMISO MUNICIPAL CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Los partidos políticos, y las entidades ciudadanas, que suscribimos este
pacto nos comprometemos a impulsar una coalición municipal contra el
cambio climático. En 2008 presentaremos mociones municipales para
adherirse a esta coalición a través de nuestros representantes, que
incluyan medidas y estrategias que consigan como objetivo reducir en al
menos un 15% en el periodo 2008-2012 las emisiones de gases de efecto
invernadero debidas a las denominadas fuentes difusas. La política de
residuos debe conseguir reducir su generación, favorecer la
reutilización de los envases y aumentar al menos veinte puntos las tasas
actuales de recogida selectiva para el aprovechamiento del vidrio,
papel, envases y materia orgánica en el periodo 2008-2012. Y desde el
ámbito municipal apoyarán los esfuerzos andaluces en materia de energía,
de ordenación del territorio, de gestión y recuperación de zonas verdes
que funcionen como sumideros de carbono.
III.- COMPROMISO SOCIAL CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Los sindicatos, asociaciones empresariales y profesionales que
suscribimos este pacto, nos comprometemos a incluir una cláusula social
contra el cambio climático en los convenios, acuerdos y actuaciones
derivadas de sus funciones sindicales, empresariales o profesionales. En
dicha cláusula se establecerá un compromiso de reducción de al menos un
15% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el periodo
2008-2012 en el ámbito de la industria y de los servicios. Planes de
movilidad sostenible para las plantillas, adecuar los horarios
laborales, capacitación en buenas prácticas y agentes de sostenibilidad
en comités de empresa son instrumentos básicos de dicha “cláusula
social”. Y que se completará con referencias a una gestión eficiente y
ahorradora de otros recursos, como el papel, envases y plásticos o agua,
haciendo posible reducir nuestra demanda total de recursos, a la vez
que, mediante el ecodiseño y la ecoinnovación cerraremos los ciclos,
convirtiendo los resi! duos de unos en recursos para otros.
IV.- COMPROMISO CIUDADANO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Las entidades ciudadanas que suscribimos este pacto nos comprometemos a
impulsar compromisos ciudadanos contra el cambio climático que contenga
medidas y estratégicas para reducir en un 15% en el periodo 2008-2012
las emisiones de gases de efecto invernadero en sus actividades. En
particular, creemos especialmente válido el impulso de certificados de
productos y servicios “amigos del clima”, que garanticen mayor
eficiencia y menores emisiones, así como el apoyo público a la
sensibilización y concienciación de la ciudadanía de qué es el cambio
climático, que implicaciones tendrá en nuestras vidas y cómo podemos
contribuir a evitar que alcance niveles de crisis global. Nos
comprometemos a implicar a la población en la protección del clima y la
lucha contra el cambio climático, pues todos y todas tenemos un papel
que desarrollar. En particular, reduciendo y moderando nuestros hábitos
de consumo, persiguiendo siempre el consumo justo y eficiente, como
herramientas imprescindible! s para involucrar a todas las personas en
este compromiso moral y ecológico.
Consideramos imprescindible el compromiso ciudadano, y nos marcamos como
finalidad de este Pacto Andaluz contra el Cambio Climático ofrecernos a
la sociedad andaluza para incrementar la sensibilización y
concienciación ante el cambio climático, y facilitar el paso a la
acción.
V.- MARCO DE DESARROLLO Y SEGUIMIENTO DEL PACTO ANDALUZ CONTRA EL CAMBIO
CLIMÁTICO
El Pacto Andaluz contra el Cambio Climático tiene ámbito andaluz, pero
podrá ser reproducido en el ámbito provincial, comarcal y/o municipal.
Para seguimiento y desarrollo del Pacto se constituirá una Mesa del
Pacto Andaluz contra el Cambio climático (MACC). Dicha mesa estar
formada por un o una representante de cada colectivo y organización
firmante.
• La MACC podrá elegir una secretaria de coordinación y elaborará un
protocolo de funcionamiento
• La MACC creará, al menos, cuatro subcomisiones por cada uno de los
cuatro compromisos existentes, que harán un seguimiento y evaluación de
estos acuerdos, y los concretarán y desarrollarán para el periodo.
• La MACC se reunirá, al menos dos veces al año.
El periodo de validez del Pacto abarca el periodo entre 2008 y 2012.
Pasado estos cuatro años deberá ser renovado y revisado. Defendemos que
para próximos periodos, no resulta aceptable ninguna política pública ni
planteamiento social en relación al cambio climático que no defienda una
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de al menos un
20% en 2020 respecto a los niveles de 1990 en el planeta, lo que para
sociedades avanzadas como la andaluza requerirá un descenso superior.
Se creará un Observatorio de seguimiento del PACC compuesto por
especialistas y científicos de las universidades andaluzas que emitirá
un informe anual de seguimiento y evaluación del Pacto. Para ello,
elaborará un programa de indicadores de medición y evaluación. El
Observatorio también elaborará un manual de buenas prácticas para cada
uno de los cuatro sectores.
El Pacto Andaluz contra el Cambio Climático podrá suponer la creación de
una Fundación que dé continuidad y soporte institucional al seguimiento
y desarrollo del Pacto.
La primera tarea del Pacto es extender la suscripción del mismo a toda
la sociedad civil andaluza.
ESTE PACTO HA SIDO IMPULSADO POR: Los Verdes,
Ecologistas en Acción, Coalición Andalucista, Unión de Trabajadoras y de
Trabajadores en Andalucía (USTEA), Sindicato Andaluz de Trabajadores
(SAT), Candidatura Unitaria de Trabajadores -Bloque Andaluz de
Izquierdas (CUT-BAI), Unión de Consumidores (UCA-UCE) y la Federación
Andaluza de Asociaciones de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales
(COLEGAS)