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Los países tropicales exigen ayudas a la ONU para no talar sus bosques FUENTE: EL PAÍS/RAFAEL MÉNDEZ - Nusa Dua – 10-12-07 La deforestación causa el 20% de las emisiones de efecto invernadero.
De Bali no saldrá un reparto de emisiones ni acuerdos cerrados sino un mandato, el mapa con el que negociar para que en 2009 haya un nuevo texto. Y en ese mandato es donde se incluirá probablemente una mención a los incentivos para evitar la deforestación. El momento no podía ser mejor para la reunión. Con el Premio Nobel que hoy reciben Al Gore y el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, y tras dos años en los que la conciencia mundial sobre el calentamiento global ha crecido exponencialmente, todos los ojos están puestos en Bali. Este pequeño enclave del Pacífico, una isla hinduista en un país de 200 millones de musulmanes, está tomado por la policía. Para entrar en el complejo hotelero -casi todas las grandes cadenas, desde Meliá a Hilton tienen su megahotel- policías armados hasta los dientes revisan hasta el bajo de los coches. El atentado islamista que en 2002 azotó la isla ha hecho extremar la seguridad, ya que el miércoles comienzan a llegar ministros de todas partes del mundo. Las posiciones de partida no pueden ser más distintas: Europa quiere conseguir una gran reducción de emisiones, Estados Unidos, que esto se acabe cuanto antes, y China, India y el resto de los países emergentes, dinero para seguir creciendo (y contaminando)... Pero si algo ha unido a los países más dispares es que el acuerdo que sustituya a Kioto debe incluir una compensación a los que mantengan sus bosques. Daniel Murdiyarso es un climatólogo indonesio del Centro Internacional para la Investigación Forestal (CIFOR). Está especializado en adaptación de los bosques tropicales al cambio climático. "La deforestación es la segunda causa de las emisiones de gases de efecto invernadero. Cada año, la pérdida de bosques supone la emisión a la atmósfera de 6.000 millones de toneladas de CO2. Sólo conseguir reducir a la mitad esa cantidad sería ya un gran éxito y tendría un gran impacto", explica en Bali a este diario. Para eso hacen falta entre 5.000 y 10.000 millones de dólares al año, añade. Mudiyarso sabe de lo que habla, ya que vive en la vecina isla de Java. Mientras que el turismo ha salvado a Bali de la deforestación, Java ha sucumbido a las llamas y a la producción de aceite de palma para alimentación, cosmética y biocombustibles que se usan en Europa y Estados Unidos. Indonesia pierde el 2% de sus bosques al año, lo que, según el Banco Mundial, lo coloca "entre los grandes emisores industriales de gases de efecto invernadero, como China y Estados Unidos". Un informe de Greenpeace presentado en Bali denuncia que el archipiélago indonesio, con menos del 0,1% de la superficie terrestre, emite el 4% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Hay acuerdo en que el objetivo de reducir las emisiones entre un 25% y un 40% en todo el mundo para estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero será prácticamente imposible sin atajar la deforestación. Y los países tropicales, que albergan los pulmones del planeta (los árboles al crecer absorben CO2 y al quemarse lo liberan) se han lanzado a aprovecharlo. Brasil, Indonesia, Ecuador, Tanzania, Liberia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, India, los países de la cuenca del Congo, entre otros, reclaman ser compensados por esos bosques. "En Bali se discutirá el precio que los ricos tienen que pagar", ha declarado enérgico Lula da Silva en relación a la "deforestación evitada", concepto que ganará peso en los próximos años. En Kioto no se incluyeron ayudas a quienes mantuvieran sus bosques, aunque sí había incentivos para reforestar. Y eso ha hecho que Brasil, que llega con buena nota al conseguir por tercer año consecutivo frenar la destrucción de la Amazonia, no tenga más incentivos que Indonesia. Es más que probable que en Bali no haya un texto cerrado. La contabilidad de los bosques se presta al trapicheo y tampoco está claro cómo se pagaría: algunos países forestales piden dinero directamente; otros, financiación para los pobres que cuidan los bosques; otros, créditos de carbono para vender en el mercado internacional; otros, más permisos para emitir; y algunos, un fondo mil millonario internacional. Los países ricos tienen claro que en el tratado que sustituya a Kioto tendrán que estar (aunque sea con compromisos voluntarios de emisiones o de generación con renovables) países como China, India, Brasil o Indonesia, que suman más de 2.800 millones de habitantes y son cuatro de los cinco países más poblados del planeta. Tienen las mayores reservas forestales. Y buena parte de la solución al cambio climático. Productos verdes sin aranceles La Unión Europea y Estados Unidos han propuesto eliminar los aranceles a 43 productos verdes, entre ellos paneles solares o molinos de viento, para facilitar la lucha contra el cambio climático. La propuesta, ya lanzada por la Organización Mundial del Comercio en diciembre y que fue ayer retomada en Bali, cuenta con la oposición de Brasil, ya que entre los productos que quedarían exentos no están los relacionados con los biocombustibles, en los que el país es líder mundial. Brasil considera que la propuesta pretende en realidad que los ricos exporten su tecnología pero que Brasil no pueda inundar Estados Unidos con motores y plantas de etanol. "Esta lista está incompleta", declaró ayer a France Presse el ministro brasileño de Asuntos Exteriores, Celso Amorim. Brasil critica que todo lo que no se fabrica en el primer mundo no está en la lista.En principio, la propuesta beneficiaría enormemente a España, que tiene algunas de las empresas líderes en energías limpias. Gamesa, Acciona o Isofotón son referencia mundial en fabricación y gestión de parques eólicos y de placas solares.
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