El urbanismo sin control preocupa más en Almería que en
el resto de Andalucía
Andalucía24horas. 04-12-07
Un estudio de la Junta sitúa la falta de zonas verdes como el
problema ambiental local que más inquieta Casi la mitad de los andaluces
no se opone a que se suba el agua o a que se grave el uso de combustible
El hotel El Algarrobico en Carboneras, un proyecto para urbanizar La
Fabriquilla, las casas ilegales de ingleses en el Almanzora... Son
algunos de los últimos casos conocidos de "descontrol urbanístico" en la
provincia almeriense y que están bien presentes en la ciudadanía. Al
menos así lo reflejan los datos del último "ECObarómetro" de Andalucía,
una encuesta sobre temas ambientales anual cuyo objetivo es estudiar
cómo los ciudadanos se relacionan con el medio ambiente o, en otras
palabras, cómo es su conciencia ambiental.
Y es que la sensación de que el urbanismo se está convirtiendo en un
problema para el paisaje y el medio ambiente local es mayor -en términos
de medición, dos puntos más- en Almería que en el resto de las
provincias andaluzas. Aunque el autor del estudio y vicedirector del
Instituto de Estudios Sociales Avanzados de Andalucía, Eduardo Moyano,
quiso precisar que la imagen de que el desarrollo urbanístico «ha
empeorado algo o mucho» el paisaje que nos rodea es peor en las ciudades
con más de 100.000 habitantes que en las pequeñas poblaciones, en las
que se sigue viendo la construcción como una vía de desarrollo
económico.
El Boticario
Además, los ciudadanos de Almería no sólo se distinguen en este punto de
las respuestas del resto de andaluzas. La consejera de Medio Ambiente,
Fuensanta Coves, también resaltó el hecho de que mientras que la norma
general es que los residentes en la comunidad andaluza apunten el ruido
como su principal problema ambiental en el marco de lo local, aquí se
antepone la falta de espacios y zonas verdes a la contaminación
acústica.
Sólo hay que dar un paseo para comprobar que los parques brillan por su
ausencia en la capital a pesar de que la consejera subrayara la puesta
en marcha por parte de la administración andaluza del jardín "El
Boticario", en La Cañada, o que ahora prometa un espacio de ocio y
arboleda en el encauzamiento del río Andarax. Junto con la preocupación
por los insoportables ruidos que muchos colectivos padecen y la falta de
parques, también se señala como un problema ambiental de manera
considerable la suciedad de las calles, la calidad del agua del grifo y
la contaminación del aire, entre otros. El último de los puntos en los
que sí se ha logrado extraer una visión provincializada del informe, que
se elabora a partir de 1.400 encuestas personales que se realizan en
casa del participante, es el referente al agua. En ese sentido, la
mayoría de los preguntados apunta el ahorro de agua en los hogares como
la primera medida que mejoraría la gestión del agua en Andalucía -de
hecho, el 78 por ciento afirma que intenta economizarla en su día a
día-. Pero en el caso almeriense, la primera solución que viene a la
cabeza es el uso de las desaladoras y la segunda, que se logre una mayor
eficiencia en los regadíos.
Para la consejera responsable del ramo, esas respuestas están claramente
influidas por la importancia del sector agrícola en la provincia y son
«enormemente importantes» al «coincidir con una política medioambiental
que está llevando a cabo la Junta».
Son conclusiones que se sacan de las opiniones exclusivas de vecinos de
Almería pero, a nivel regional, existen muchos datos de interés que
también se pueden extrapolar a la provincia. La pregunta fundamental y
la primera en responder fue ver si la gente se preocupa por el medio
ambiente. Y resulta que sí porque colocan su preocupación por este
asunto sólo por detrás del paro y la economía y en los mismos niveles
que temas como la vivienda o la inmigración. En cuanto a la percepción
de la situación medioambiental, puede decirse que los andaluces creen
que está "peor" cuando se refieren al planeta, "algo mejor" cuando se
refieren a la comunidad autónoma y "mucho mejor" cuando analizan el
entorno de su localidad.
Dejando a un lado los problemas ambientales de su localidad y mirando
los de la región, citan los incendios forestales como el más grave -con
la creencia errónea de que son los pirómanos o los descuidos de los
excursionistas los que originan un mayor número ya que la realidad es
que son las quemas agrícolas las que más terminan en incendios-. La
falta de agua y la contaminación de playas y mares es lo que tras los
incendios más alarma a los "ecologistas" de a pie. ¿Pero que hacen los
ciudadanos para cuidar de su entorno? Sobre todo, está bien claro,
medidas individuales. El ahorro de agua en casa es lo más mencionado
aunque le sigue cerca el uso de transporte alternativo -bicicleta,
transporte público o caminar- para desplazarse por la localidad en la
que se reside. En este apartado hay que precisar, dijo Moyano, que en
muchas ocasiones no es por conciencia medioambiental sino por las
dimensiones reducidas de las localidades de parte de los encuestados.
Esa idea "maravillosa" del uso del transporte alternativo se viene
abajo, de hecho, cuando más del 60 por ciento de la muestra reconoce que
usa con bastante frecuencia su propio vehículo. Los andaluces también
reciclan -el 70 por ciento dice acercarse al contenedor correcto- aunque
el número de aquellos que utiliza las bombillas de bajo consumo es más
bajo del deseado por parte de la administración -el 53,8 por ciento
responde que las usa con bastante frecuencia- y se pone como excusa
fundamental para no comprarlas el precio que tienen, más elevado que las
convencionales.
Esas pocas ganas de gastar dinero choca con otra de las ideas que han
trasladado: Dos de cada tres no ven mal que se multe a quien no realice
correctamente el reciclaje; el 43 por ciento tampoco está claramente en
contra de que se grave el combustible y casi la mitad tampoco se opone
frontalmente a pagar más por el consumo de agua si es en beneficio de la
naturaleza.