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7.0.- BOSQUES 7.1.- Los animales del bosque
Sobre el piso vegetal mediterráneo se sitúa la franja de árboles caducifolios, altamente productiva desde el punto de vista biológico al concentrar las máximas descargas de agua de lluvia y mantener una elevada humedad relativa. Entre las especies vegetales que ocupan dicho piso destacan el roble melojo, el quejigo, el fresno, el arce, el peral y cerezo silvestres, así como castañares dispersos. Sin embargo, no existen en Sierra Nevada los densos bosques maduros como los que se localizan en otras zonas montañosas de la Península. Estas masas boscosas han sufrido graves procesos de deforestación, a lo que hay que sumar los rigores del estiaje que limitan la proliferación de árboles de hoja caduca. Sin embargo, están presentes las suficientes manchas de encinares, melojares y pinares (muchos de éstos procedentes de repoblaciones) como para que estén representadas diversas especies ligadas al medio forestal, si bien no se puede hablar de verdaderos especialistas en la explotación de cada tipo de bosque.
Entre los mamíferos desaparecidos de este hábitat destacan dos ilustres predadores, el Lobo (Canis lupus) y el Lince ibérico (Lynx pardina), actualmente en peligro de extinción y merodeadores antaño de estos parajes y pisos bioclimáticos inferiores. Ambos se encargaban de regular y equilibrar todo el sistema, desde lo alto de la pirámide faunística, controlando el aumento excesivo en la población de otras especies. Sin embargo, muchos años después de la marcha del lobo de esta serranía, aun se le imputan los desmanes perpetrados contra el ganado, aunque los responsables de los mismos son los perros asilvestrados (Canis familiaris), cada vez más frecuentes dentro de ámbitos rurales; éstos parientes lejanos del gran predador, poseen la inteligencia y capacidad del mismo, aunque gozan de su mayor cercanía y confianza del hombre, por lo que sus fechorías aun siguen atribuyéndosele al otrora huidizo y esquivo lobo. Los ecosistemas son complejos sistemas de organización biológica que, aunque sujetos a una dinámica constante, se desequilibran fácilmente principalmente por la intervención humana. Cuando esta situación se produce, suele traer consigo el descontrol en la población de varias especies biológicas y la destrucción del equilibrio del sistema. El aumento de las poblaciones del omnívoro Jabalí (Sus scrofa), que actualmente no posee predadores directos a excepción del hombre, es un claro ejemplo de lo expuesto anteriormente. Sin embargo aun puede observarse a otro pequeño felino y hábil cazador, cada vez más escaso en la península ibérica, el Gato montes (Felix silvestris) estrechamente emparentado con el Gato doméstico (Felix felix), pudiendo llegar a confundirse con razas específicas del segundo como el gato europeo de pelo corto, aunque la primera especie es más corpulenta, de tamaño algo mayor, con una cola más larga y poblada de pelo, entre otras diferencias morfológicas.
Otros pequeños carnívoros y también hábiles cazadores como el Zorro (Vulpes vulpes), la Comadreja (mustela nivalis), la Garduña (Martes foina), la Gineta (Genetta genetta) y el turón común (Putorius putorius), aun son frecuentes en este ecosistema nevadense. Entre otros mamíferos cabe destacar la presencia del Erizo común (Erinaceus europaeus), el Topo común (Talpa europaea), la Musaraña (Aocidura russula), la Musarañita (Suncus etruscus), el Tejón (Meles meles) y distintas especies de Murciélagos. La Ardilla común (Scirurus vulgaris), es escasa y la mayoría de su población procede de repoblaciones de la especie.
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