7.0.- BOSQUES

7.1.- Los animales del bosque

El bosque mediterráneo alcanza su explendor en buena parte del complejo. JJ Matamala

Sobre el piso vegetal mediterráneo se sitúa la franja de árboles caducifolios, altamente productiva desde el punto de vista biológico al concentrar las máximas descargas de agua de lluvia y mantener una elevada humedad relativa. Entre las especies vegetales que ocupan dicho piso destacan el roble melojo, el quejigo, el fresno, el arce, el peral y cerezo silvestres, así como castañares dispersos. Sin embargo, no existen en Sierra Nevada los densos bosques maduros como los que se localizan en otras zonas montañosas de la Península. Estas masas boscosas han sufrido graves procesos de deforestación, a lo que hay que sumar los rigores del estiaje que limitan la proliferación de árboles de hoja caduca. Sin embargo, están presentes las suficientes manchas de encinares, melojares y pinares (muchos de éstos  procedentes de repoblaciones) como para que estén representadas diversas especies ligadas al medio forestal, si bien no se puede hablar de verdaderos especialistas en la explotación de cada tipo de bosque.

Carbonero común. JJ MatamalaEl grupo más numeroso de vertebrados es el de las aves, entre las que se encuentran especies tan ligadas al bosque como el Pito real (Picus viridis), el Agateador común (Certhia brachydactyla), el Mito (Aeghitalos caudatus), el Reyezuelo listado (Reyulus ignicapillus), el Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), el Escribano montesino (Emberiza cia), la Curruca capirotada (Sylvia atricapilla), la Curruca zarcera (Sylvia communis), la Curruca mosquitera (Sylvia borin), la Tórtola (StreptopelIa turtur), la Paloma torcaz (Columba palumbus), la Oropéndola (Oriolus oriolus), el Cuco (Cuculus canorus), el Críalo (Clamator glandarius), la Abubilla (Upupa epops), el Chotacabras gris (Caprimulgus europaeus), el Torcecuello (Jynx torquilla) y un gran número de páridos como el Carbonero garrapinos (Parus ater), el Carbonero común (Parus major),  el Herrerillo común (P. caeruleus), el Lúgano (Carduelis spinus), el Verderón serrano (Serinus citrinella), el Mirlo común (turdus merula), el Pinzón vulgar (Fringilla montefringilla), el Picogordo pechirrojo (Pheucticus ludovicianus), el piquituerto (Loxia curvirostra), o el Gorrión molinero (Passer montanus). 

Azor. JJ Matamala Las rapaces forestales más representativas son el Azor (Accipiter gentilis), el Gavilán (Accipiter nisus), el Águila calzada (Hieraetus pennatus) y el Ratonero común (Buteo buteo) entre las diurnas, destacando entre las de hábitos nocturnos el Búho real (Bubo hubo) y el Autillo (Otus scops), ocupando todas ellas los primeros lugares dentro de la pirámide trófica del ecosistema. 

Entre los mamíferos desaparecidos de este hábitat destacan dos ilustres predadores, el Lobo (Canis lupus) y el Lince ibérico (Lynx pardina), actualmente en peligro de extinción y merodeadores antaño de estos parajes y pisos bioclimáticos inferiores. Ambos se encargaban de regular y equilibrar todo el sistema, desde lo alto de la pirámide faunística, controlando el aumento excesivo en la población de otras especies. Sin embargo, muchos años después de la marcha del lobo de esta serranía, aun se le imputan los desmanes perpetrados contra el ganado, aunque los responsables de los mismos son los perros asilvestrados (Canis familiaris), cada vez más frecuentes dentro de ámbitos rurales; éstos parientes lejanos del gran predador, poseen la inteligencia y capacidad del mismo, aunque gozan de su mayor cercanía y confianza del hombre, por lo que sus fechorías aun siguen atribuyéndosele al otrora huidizo y esquivo lobo. 

Los ecosistemas son complejos sistemas de organización biológica que, aunque sujetos a una dinámica constante, se desequilibran fácilmente principalmente por la intervención humana. Cuando esta situación se produce, suele traer consigo el descontrol en la población de varias especies biológicas y la destrucción del equilibrio del sistema. El aumento de las poblaciones del omnívoro Jabalí (Sus scrofa), que actualmente no posee predadores directos a excepción del hombre, es un claro ejemplo de lo expuesto anteriormente. Sin embargo aun puede observarse a otro pequeño felino y hábil cazador, cada vez más escaso en la península ibérica, el Gato montes (Felix silvestris) estrechamente emparentado con el Gato doméstico (Felix felix), pudiendo llegar a confundirse con razas específicas del segundo como el gato europeo de pelo corto, aunque la primera especie es más corpulenta, de tamaño algo mayor, con una cola más larga y poblada de pelo, entre otras diferencias morfológicas. 

Jabalí. JJ Matamala

Ardilla común. JJ Matamala

Gineta. JJ Matamala

Gato montés

Otros pequeños carnívoros y también hábiles cazadores como el Zorro (Vulpes vulpes), la Comadreja (mustela nivalis), la Garduña (Martes foina), la Gineta (Genetta genetta) y el turón común (Putorius putorius), aun son frecuentes en este ecosistema nevadense. Entre otros mamíferos cabe destacar la presencia del Erizo común (Erinaceus europaeus), el Topo común (Talpa europaea), la Musaraña (Aocidura russula), la Musarañita (Suncus etruscus), el Tejón (Meles meles) y distintas especies de Murciélagos. La Ardilla común (Scirurus vulgaris), es escasa y la mayoría de su población procede de repoblaciones de la especie.

Sapo corredor. FJ AguilarLos vertebrados de sangre fría están aquí representados por la lagartija cenicienta (Psammodrormus hispanicus), el Lagarto ocelado de Sierra Nevada (Lacerta lepida ssp. nevadensis), la Culebra de escalera (Elaphe scalaris) y la Culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus), entre los reptiles, y por el Sapo común (Rufo bufo), el Sapo corredor (Bufo calamita) y la Salamandra (Salarnandra salamandra) entre los anfibios.