9.0.- BIOTOPOS ARTIFICIALES

Los medios antropizados ocupan gran parte de las partes medias y bajas de la sierra. JJ Matamala

Sierra Nevada, al igual que el resto de los macizos montañosos de la Península Ibérica, no ha estado exenta de la intervención directa del hombre a lo largo de los últimos milenios. En este sentido debe recordarse que gran parte de la serranía está fuertemente antropizada, ya sea por repoblaciones y caminos forestales, pastoreo, producción agrícola, instalaciones deportivas, roturaciones del terreno, caza u otras actividades humanas, que de una u otra forma han contribuido a su aspecto actual. Las comunidades relícticas tan solo se conservan en algunas zonas de alta montaña, roquedos y primitivas manchas boscosas.

Cuando la presencia humana se incrementa suelen producirse curiosos ecotonos (zonas de tránsito entre ecosistemas), donde las especies domésticas y las salvajes comparten y compiten por ocupar los mismos nichos ecológicos. Algunas especies animales salvajes suelen aprovechar los recursos alimenticios humanos como fuente de alimento, en un proceso adaptativo sin precedentes en la historia natural. Quizá el caso más representativo sea el del Gorrión común (Passer domesticus), cuya adaptación al medio humano es tan elevada que es raro encontrarlo en zonas agrestes o salvajes. Otras especies de etología (comportamiento) similar son el Ratón casero (Mus musculus), la Rata común (Rattus norvegicus), La Paloma zurita (Columba oenas), cuya dependencia del hombre es cada vez mayor. 

Jilguero. JA Oña Sin embargo, otras como la Perdiz común (Alectoris rufa), el Jilguero (Carduelis carduelis), la Codorniz (Coturnix coturnix), la Urraca (Pita pita), el Conejo común (Oryctolagus cuniculus), el Topillo europeo (Pitymis subterraneus) y el Ratón de campo (Apodemus sylvaticus), luchan por encontrar un lugar dentro de estos medios antrópicos, aun manteniendo su estado salvaje. 

Entre los insectívoros y carnívoros, que cumplen un papel fundamental en el control poblacional de invertebrados y roedores, Erizo. JJ Matamala favoreciendo por ende a las actividades agrícolas, destacan en este biotopo la Salamanquesa (Tarentola mauritanica), el Sapo común (Bufo bufo),  la Golondrina común (Hirundo rustica), la Golondrina dáurica (Hirundo daurica), el Avión común (Delichon urbica), el Vencejo común (Apus apus), la Totovía (Lullula arborea), la Alondra común (Alauda arvensis), el Alcaudón real (Lanius excubitor), Alcaudón común (Lanius senator) o el Cernícalo primilla (falco primilla) especie cada vez más escasa, y entre los mamíferos la Musaraña común (Crocidura russula), el Topo común (Talpa europaea) y el Erizo común (Erinaceus europaeus) entre otros.  

Lagarto ocelado. JJ MatamalaAlgunos predadores aprovechan la presencia de presas potenciales en estos hábitats, efectuando a su vez un control sobre la dinámica poblacional de los mismos, sobre todo en cuanto a roedores se trata. Es el caso del Lagarto ocelado (lacerta lepida spp. nevadensis),  la Culebra de escalera (Elaphe scalaris), la Lechuza común (Tyto alba) cada vez más escasa en los campanarios de las iglesias de los pueblos de Sierra Nevada,  y entre las aves el Ratonero común (Buteo buteo), la Comadreja (Mustela nivalis), el Zorro (Vulpes vulpes) o la Gineta (Genetta genetta) especie aportada a la fauna ibérica durante la colonización islámica de la Península, o el Tejón (Meles meles) aunque este tiene una dieta prácticamente omnívora, entre otros.  

Tejón. A Herrerías

Lechuza común. JJ Matamala

En resumen, se puede afirmar que Sierra Nevada constituye actualmente uno de los hábitats europeos que aportan una mayor biodiversidad, y de cuya conservación, protección y acertada gestión dependen multitud de especies de fauna y flora adaptadas a esta macroecosistema, sin parangón en el viejo mundo.