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NUEVAS FIGURAS DE PROTECCIÓN AMBIENTAL: RESERVAS NATURALES CONCERTADAS
© TEXTO:
JOSÉ JAVIER MATAMALA
GARCÍA © FOTOGRAFÍA:
JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA y FCO. JOAQUÍN AGUILAR DELGADO Artículo publicado por la revista Foco
Sur (1997) : nº 3: 44-47 Durante los últimos
tres lustros, la Junta de Andalucía ha creado una Red de Espacios
Naturales Protegidos compuesta por 81 enclaves, lo que supone más de un
17% del territorio de la Comunidad Autónoma y uno de los porcentajes más
elevados dentro de la Unión Europea en cuanto a territorios con regímenes
específicos de protección y conservación. Almería cuenta con tres
Parques Naturales (Cabo de Gata - Níjar, Sierra Nevada y Sierra María -
Los Vélez), cuatro Parajes Naturales (Punta Entinas - Sabinar, Desierto
de Tabernas, Sierra Alhamilla y Karst en Yesos de Sorbas) y dos Reservas
Naturales (Albufera de Adra y Punta Entinas - Sabinar), que constituyen el
7,6 % del total de la superficie protegida en Andalucía. La Consejería
de Medio Ambiente está ultimando los trámites para la declaración,
durante este año, y por primera vez en Almería, de dos Reservas
Naturales Concertadas: la Cañada de Las Norias en El Ejido y la
Desembocadura del Río Antas en Vera. Las
Reservas Naturales Concertadas constituyen un régimen de protección
acordado, mediante convenios de colaboración, entre la Consejería de
Medio Ambiente (C.M.A.) y los propietarios de determinados terrenos de
interés ecológico. La Ley 2/1989, de 18 de julio, por la que se aprueba el Inventario de
Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y se establecen medidas
adicionales para su protección, prevé en su artículo 2.C. que para
los predios que sin reunir los requisitos objetivos que caracterizan a
otras figuras declarativas como Parques, Parajes y Reservas Naturales y
que, no obstante, sean merecedoras de una singular protección, pueda
establecerse un régimen de protección concertado. A tal fin y previo
acuerdo del Consejo de Gobierno, la C.M.A. puede establecer convenios de
colaboración con los interesados, particulares o personas jurídicas o
privadas, con los cuales se concertarán los distintos regímenes de
protección aplicables y los usos permitidos, en atención a las características
del espacio en particular. Los objetivos generales que persigue este tipo de figura son la protección
y conservación de los valores ecológicos, faunísticos y botánicos del
espacio, así como el desarrollo de programas de educación ambiental e investigación científica. Con
este fin se desarrollan planes generales y programas específicos para la
conservación y gestión del espacio, que incluyen el control y manejo de
las especies protegidas, la creación de infraestructuras, el desarrollo
de itinerarios y actividades ligadas al uso público, la dotación de
vigilancia o la limpieza del área y donde cada parte firmante del acuerdo
asume las responsabilidades que se reflejan dentro del convenio en cuestión.
La
Cañada de Las Norias: una isla en el mar de plástico
El
origen de este humedal, que actualmente tiene una extensión aproximada de
150 Has., se remonta tan solo al comienzo de los años ochenta. La
tremenda demanda de arcilla, como componente básico del suelo de
enarenados e invernaderos, encontró en los limos rojos del
"corredor" Las Norias - La Mojonera (procedentes de
materiales sedimentarios del cuaternario) un enorme “filón” que aún
continua explotandose. La escasa profundidad a la que se encuentran en
esta zona las aguas subterráneas del Acuífero Superior Central, provocó
la pronta inundación de las áreas excavadas lo que motivó el
desarrollo de extracciones superficiales muy extensas, observables incluso
desde el espacio a través de las imágenes que nos proporcionan los satélites
artificiales. La zona de las Norias forma una cuenca endorreica cerrada,
de unos 6 Km. de longitud por 1,5 Km. de anchura. El principal aporte de
agua proviene del acuífero antes citado, al que hay que añadir la
procedente de las precipitaciones que desembocan en la cuenca a través de
diferentes ramblas. El acuífero se recarga por infiltración del agua de
lluvia y por los retornos de la usada en riegos y en los núcleos urbanos
aledaños, descargándose por bombeos o mediante salidas naturales subterráneas
hacia otros acuíferos colindantes, lagunas salobres del litoral o hacia
el mar. Para los usos agrícolas y de abastecimiento urbano la calidad química
del agua es mala por su elevado gradiente de salinidad, lo que ha
contribuido a que sus reservas medias no hayan variado en los últimos años
e incluso sean ligeramente excedentarias en áreas como la Cañada de las
Norias.
Comunidades
de flora y fauna La presencia de agua a
lo largo de todo el ciclo anual constituye un factor condicionante de las
comunidades, tanto vegetales, como animales. Esta situación ha favorecido
el desarrollo de un cinturón vegetal cuya distribución no es homogénea,
dependiendo de la profundidad (existen lagunas de hasta 10 m. de hondura),
y de la antigüedad de las extracciones. Actualmente, la superficie
vegetal ocupa el 40 % del área inundable en las canteras más antiguas y
consolidadas. Este cinturón de vegetación está constituido por los
denominados carrizales entre los que destacan el carrizo y la enea. También,
aunque en menor proporción, aparecen cañaverales y juncadales.
El taray es el arbusto más
abundante constituyendo, al igual que las anteriores, un lugar ideal para
el cobijo y nidificación de diversas especies de aves. En cuanto a las
comunidades algares, destaca la presencia de especies pertenecientes a las
familias Potanogetoncaeae
y Ruppiaceae,
fuente de alimento de multitud de anátidas (patos). Sin duda, los
vertebrados más representativos de la Cañada de Las Norias son las aves
y en especial las acuáticas que suponen el 55% del total; su diversidad y
abundancia han hecho de esta localidad uno de los aguazales andaluces más
singulares y conocidos a nivel internacional. Desde 1988 hasta la
actualidad hemos registrado un total de 160 especies de las que 52
nidifican en la localidad, siendo
muy importantes los contingentes invernantes y la presencia de aves
durante los pasos migratorios. La focha común es la especie más abundante a lo largo del ciclo
anual y en cuyos densos bandos puede aparecer la amenazada focha cornuda; otros rállidos
presentes en la localidad son la polla
de agua, nidificante al igual que el rascón,
o el ocasional calamón común
muy escaso en la Península Ibérica. Entre los zampullines
destaca el chico de carácter
sedentario; durante el invierno pueden observarse de forma esporádica al somormujo
lavanco y al zampullín
cuellinegro, especie que nidificó en La Cañada en 1994,
constituyendo la primera cita de cría de este ave en la provincia. Las garzas
están ligadas a los pasos migratorios y a la invernada, observándose
pequeños bandos de garcetas
comunes, garzas reales e imperiales, martinetes y
avetorillos comunes;
ocasionalmente puede aparecer la rarísima garcilla
cangrejera, contrastando con la abundancia de las bueyeras que permanecen todo el año, formando durante el invierno
importantes bandos de dormidero en la localidad. Las cigüeñas comunes visitan el área durante la migración
postnupcial, siendo más rara la presencia de cigüeñas
negras y grullas comunes.
En los últimos años es frecuente la presencia invernal del morito, el único ibis de nuestra fauna ibérica. Los ánades
forman importantes contingentes durante la invernada y los pasos
migratorios en los que aparecen especies como el
tarro blanco, la cerceta común,
los ánades silbón y friso,
el pato colorado y otros más
escasos como los porrones pardo
y moñudo o el tarro canelo. Algunos se han hecho sedentarios como el ánade
real o azulón y el porrón común,
mientras que otros nidifican ocasionalmente como el pato cuchara o el ánade
rabudo. Las "joyas" de la avifauna acuática de La Cañada
son la malvasía
Algunos mamíferos como el erizo común,
el zorro o la rata
campestre o anfibios y reptiles como la rana,
el sapo y la salamanquesa comunes, la lagartija
colirroja o las culebras
bastarda, de herradura, de escalera y de collar
completarían esta síntesis zoológica.
Desembocadura
del Río Antas: a orillas del Mediterráneo El
Río Antas desemboca en el mar entre las localidades de Garrucha y
Villaricos
La importancia de este
pequeño humedal no solo radica en las poblaciones de aves acuáticas y
marinas que lo visitan, sino en la singularidad y rareza de alguna de
ellas y en su situación geográfica como último bastión para alcanzar
otros aguazales del levante peninsular. Los datos ornitológicos que se
exponen están basados en 54 censos que he realizado en la localidad desde
1981. Durante estos 16 años se han registrado un total de 100 especies de
aves (61 acuáticas y 39 terrestres) de las que 30 nidifican en el área,
alcanzándose la mayor diversidad y abundancia de individuos durante el
paso postnupcial (agosto - noviembre), así como durante la invernada.
Entre las más singulares destaca la malvasía cabeciblanca, invernante desde 1995-96 y que utiliza a
este aguazal como punto de contacto entre las poblaciones almerienses y
levantinas (El Hondo - Alicante); cabe destacar que de este pato tan solo
quedaban una veintena de ejemplares en Europa a mediados de la década de
los setenta. Similar comportamiento exhibe la cerceta
pardilla, que llegó a nidificar durante 1996. Otros ánades que crían en la zona son el pato cuchara, el ánade real
y el porrón común que alcanza
concentraciones superiores a los 200 individuos durante la invernada.
Entre los rállidos destacan por su abundancia fochas
comunes y pollas de agua,
ambas sedentarias en la localidad. Los zampullines
chico y cuellinegro también
están presentes a lo largo de todo el ciclo anual, siendo ocasional la
nidificación de la segunda especie. El grupo más diverso es el de los
limícolos que aparecen representados por 24 especies. Aunque más ligados
a la linea de playa algunos llegan a nidificar en la desembocadura como la
cigüeñuela o el chorlitejo patinegro. Uno de los ilustres visitantes invernales es
el morito cuya población está
amenazada a nivel mundial. La cercanía del litoral influye en la
abundancia de gaviotas y golondrinas de mar que utilizan estas someras
aguas como lugar de descanso; entre estas destaca la gaviota
de Audouin o corsa cuya
conexión con las poblaciones del Delta del Ebro queda manifiesta tras la
lectura de anillas; también merece mención especial la presencia
invernal de bandos de la rara gaviota
picofina y de la gaviota sombría,
la más abundante en la localidad en el invierno. No es rara la presencia
de flamencos que visitan el área durante sus trasiegos migratorios por
estas costas mediterráneas. Entre las aves terrestres las más frecuentes
son los pequeños paseriformes como los carriceros,
currucas y mosquiteros,
bien adaptados a este tipo de hábitats, aunque también menudean rapaces
como el aguilucho lagunero cuyo nombre desvela sus hábitos. Algunas especies de
peces como el mujo, anfibios como el sapo
corredor o la rana común, reptiles como
la culebra de agua o el lagarto
ocelado y mamíferos como el conejo,
el zorro o el erizo común, forman también parte integrante de los vertebrados
de este pequeño pero singular ecosistema litoral.
Problemática
ambiental y actuaciones administrativas Tanto las actuaciones
llevadas a cabo por las diferentes administraciones, como los principales
problemas ambientales de ambos aguazales difieren substancialmente.
La problemática
ambiental de este aguazal está directamente asociada a su entorno. El
vertido ilegal de residuos urbanos y agrícolas como plásticos y
materiales vegetales en descomposición inciden negativamente en la
conservación del humedal; especialmente peligrosos son los últimos cuyo
elevado contenido en biocidas está potenciando el desarrollo de procesos
de eutrofización similares a los que acontecen en las albuferas de Adra.
En este sentido, pueden ser reveladores los resultados que se obtengan de
los muestreos que el Departamento de Química Analítica de la Universidad
de Almería está realizando en éste y otros humedales almerienses. Por
otro lado, la presencia de una empresa destinada al acopio de vehículos
usados, que ha ocupado ilícitamente terrenos de uso agrícola (huertos
familiares), produce vertidos de metales pesados (aceites y combustibles fósiles),
constituye un impacto paisajístico de primer orden y amenaza la salud
publica de esta barriada ejidense con la proliferación de roedores y
otros vectores de contagio. La planta de reciclado de plástico, propiedad
de la Junta, ofrece un aspecto lamentable, pululando plásticos usados por
doquier que invaden la laguna
situada en su margen Norte. Además de la problemática actual existen
riesgos futuribles como el Plan
Contra Avenidas del Campo de Dalías que supondría la degradación
irreversible del área. Propuesto por la Confederación Hidrográfica del
Sur y dependiente del Ministerio de Medio Ambiente es un proyecto tan
obsoleto como su propio nombre (fue realizado en 1984), presenta un paupérrimo
nivel técnico y científico, así como un evidente desconocimiento del
“Poniente Almeriense” en su situación actual; solo cabe esperar que
alguna mente lúcida se percate de la insensatez del proyecto en su actual
estructura antes de que se ponga en práctica. La Desembocadura del Río Antas presenta, a priori, un menor número de
actividades impactantes. Entre estas cabe destacar la práctica ilegal de
deportes náuticos (motos de agua y "windsurf") dentro de la
propia desembocadura, promovida por empresarios locales y que ha sido
repetidamente denunciada por la Delegación de Medio Ambiente y por el
Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil. Otros
problemas son la existencia de vertidos incontrolados de escombros y
basuras, la presencia de una depuradora de aguas residuales y granjas de
cerdos que vierten directamente al cauce sus detritus.
En este sentido parece necesario realizar
un control riguroso de la calidad de estas emisiones y del agua de la
laguna con el objetivo de minimizar las posibles alteraciones. La declaración de
estas dos Reservas Naturales Concertadas contribuirá positivamente, por
un lado, al mantenimiento de la biodiversidad que caracteriza a nuestra
provincia y , por otro, al ensayo de nuevas fórmulas de protección y
conservación del medio ambiente, basadas en la coparticipación de
diferentes administraciones y/o particulares y en el acercamiento a la
población de los valores naturales de estos rincones almerienses dentro
de esa gran asignatura pendiente denominada educación ambiental.
Consideramos que después de más de cincuenta años de destrucción de
los humedales ibéricos, tenemos el deber moral y legal de obsequiar a los
habitantes del siglo XXI con el fantástico legado que estos auténticos
laboratorios de la naturaleza salvaje nos ofrecen. Quiero dar las gracias a todos aquellos que con su esfuerzo, trabajo e ilusión han hecho posible esta empresa y, especialmente, a D. Francisco Aguilar Delgado y a D. Carlos Zugasti Enrique a los que nunca les ha importado nadar contra corriente siempre que la causa fuera merecedora de su generosidad, sabiduría y simpatía. |