LA ALMERÍA HERIDA III: LA ESPECULACIÓN DEL LITORAL

© TEXTO Y FOTOS: JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA

Artículo publicado por la revista Foco Sur (1997) : nº 18: 8-11

Nuestra provincia no está exenta de uno de los principales problemas que afectan al Mediterráneo español, la especulación. Los terrenos situados en la franja costera producen una fuerte atracción sobre empresas inmobiliarias, que ven en éstos un codiciado recurso, en una costa como la Española donde encontrar unos kilómetros de litoral sin urbanizar es la excepción que confirma la regla. Conservar y proteger nuestro patrimonio natural en estas áreas es una tarea compleja y siempre sujeta a fuertes presiones, que actualmente tienen su mayor expresión a nivel provincial en el intento de destruir uno de los aguazales mediterráneos más emblemáticos, las Salinas de Guardias Viejas.

Salvemos Guardias Viejas o la lucha contra la especulación

Bajo este eslogan se constituyó en 1994, una plataforma social que en la actualidad está formada por más de 200 entidades y cuyo objetivo es la conservación y protección de las Salinas de Guardias Viejas (El Ejido) frente al proyecto urbanístico de la promotora alicantina Ejido-Beach y ante la falta de actuaciones administrativas. Una década antes, algunos de sus más fervientes defensores en la actualidad, contribuyeron directamente desde la Comisión Provincial de Urbanismo a la exclusión deliberada del enclave dentro del Plan Especial de Protección del Medio Físico de la Provincia de Almería, en un acto de irresponsabilidad política sin precedentes. Se pretendía mediante esta actuación “negociar” con Unión Salinera de España, S. A. el incierto futuro de otros saladares almerienses de su propiedad como las Salinas de Cabo de Gata, las de Cerrillos y los Charcones de Entinas, que podrían ser protegidos a cambio de la “liberalización” de éstos y otros terrenos como las Salinas de San Rafael (Roquetas de Mar) para su venta y especulación urbanística. Aceptar las condiciones de este chantaje fue un craso error que nadie quiere asumir,  pero que evidentemente debe solucionarse dentro del más estricto marco legal existente. Difícilmente puede avanzarse en el ámbito de la conservación y protección de la naturaleza si se pierden la objetividad y los objetivos principales y se cae en la diatriba, en la confrontación política y en la descalificación, tanto personal, como institucional, que no hacen más que diluir, eludir y distraer las energías necesarias para corregir el desaguisado cometido. 

Las Salinas de Guardias Viejas fuera de producción desde 1936 y cuyo origen probablemente se remonte a los primeros asentamientos fenicios, aunque existen yacimientos arqueológicos de la época romana en su entorno, poseen una extensión aproximada de 47 hectáreas. Su lámina de agua salobre depende en gran medida de los regímenes de precipitaciones al estar dentro de una cuenca endorreica, nutriéndose también de infiltraciones marinas y aportes subterráneos de los acuíferos colindantes. La vegetación está dominada por la salicornia o sosa y otras plantas halófilas, con presencia de manchas de carrizal y cañaveral en su perímetro Norte. Desde 1981 hemos censado en la localidad a más de un centenar de especies de aves acuáticas y marinas, lo que constituye uno de los índices de diversidad ornítica más elevados del Sureste peninsular. Asimismo, muchas de estas especies están incluidas en la Lista Roja de Vertebrados de España (ICONA 1992) en diversas categorías de amenaza. Entre éstas destacan algunas aves amenazadas a nivel mundial como la Cerceta Pardilla o la Gaviota de Audouin o Corsa, cuya sola presencia obliga al Estado Español a la toma de medidas para la conservación del hábitat. A modo de ejemplo, la nidificación en el área de más de 25 parejas de Cigüeñuelas, situación común en el aguazal, la harían acreedora del reconocimiento como Humedal de Importancia Internacional dentro del Convenio Ramsar, al que nuestro país está adscrito desde 1982. 

En este sentido existe un amplio marco legal que puede aplicarse tanto a este hábitat como a sus especies y del cual destacamos algunas de las reglamentaciones más significativas. A nivel Autonómico destaca el Decreto 4/1986, de 22 de Enero, por la que se amplia la lista de especies protegidas y se dictan normas para su protección en el territorio de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Dentro del ámbito nacional serían de aplicación la Ley 4/1989 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres y Reales Decretos 1095/1989, por el que se declaran las especies objeto de caza y pesca y se establecen normas para su protección y Real Decreto 439/1990 por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas y el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres; cabe destacar la Ley de Aguas de 2 de agosto de 1985, que contempla no solo la protección de los actuales humedales existentes, sino también la posibilidad de restaurar aquellos que fueron desecados.

Dentro de la Unión Europea el marco jurídico está establecido mediante las Directivas 79/409/CEE sobre Conservación de las Aves Silvestres, que en sus artículos 4.1 y 4.4 afirma: (4.1) "...1. Las especies mencionadas en el Anexo I serán objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución (...). Los Estados miembros clasificarán en particular como zonas de protección especial -ZEPA- los territorios más adecuados en número y superficie para la conservación de estas últimas dentro de la zona geográfica marítima y terrestre en que es aplicable la presente Directiva." (4.4)  "...4. Los Estados miembros tomarán las medidas adecuadas para evitar dentro de las zonas de protección mencionadas en los apartados 1 y 2, la contaminación o el deterioro de los hábitats que tengan un efecto significativo respecto a los objetivos del presente Artículo ...". también destacan la Directiva 91/244/CEE que modifica a la anterior y la 92/43/CEE sobre Conservación de los Hábitats Naturales y la Fauna y la Flora Silvestres. Así mismo, los Convenios de Berna (Art. 3) de 19 de septiembre de 1979, relativo a la conservación de la vida silvestre y de medio natural en Europa y el de Bonn (Art. 3), establecen un amplio marco de colaboración, protección y estudio de especies amenazadas de extinción y vulnerables, así como de sus hábitats.

Por otro lado el desarrollo de un proyecto urbanístico de este tipo en la zona presenta algunos serios interrogantes de viabilidad económica y de seguridad ciudadana. En primer lugar, como ya se ha comentado, la zona afectada está situada dentro de una cuenca endorreica proclive a los efectos de avenidas o riadas características de este área mediterránea y sobre las cuales existen sobradas referencias históricas y actuales, por lo cual la ubicación de un núcleo urbano dentro de esta zona podría acarrear siniestras consecuencias. En segundo lugar, debe de tenerse en cuenta el ingente gasto de agua potable que un núcleo de este tipo requeriría dentro de un contexto donde la sobreexplotación y contaminación de los acuíferos es la nota característica.

Así mismo, cabe preguntarse desde el punto de vista turístico y económico cual es la necesidad y viabilidad de implantar una nueva urbanización dentro del área. En este sentido, cabe destacar que el proyecto urbanístico de Almerimar está consiguiendo durante este último lustro un cierto grado de consolidación de un turismo estacional, que está contribuyendo a compensar y justificar las inversiones económicas llevadas a cabo en urbanización, por lo que parece obvio la necesidad de consolidar y promocionar el área, como actualmente se está haciendo, en vez de aventurarse a crear un “Almerimar II”, que ha nadie beneficiaría. Por otro lado, parece paradójico la poca atención que se le presta a otros núcleos urbanos costeros como Guardias Viejas, Balerma y Balanegra. En estas localidades se podría potenciar un turismo rural que no entrara en colisión con los intereses de las urbanizaciones colindantes, lo que requeriría fuertes inversiones y el desarrollo de una estrategia común económica y turística del Poniente Almeriense, antes de atropellar y destruir ese gran recurso, turístico, didáctico y científico que son los humedales.  

Ejido Beach está jugando el papel más inteligente dentro de este revuelo que atenta directamente contra la conservación de un ecosistema privilegiado. Mientras la contestación social aumenta y se va haciendo insostenible y las presiones que recibe la administración abocan necesariamente a la toma de medidas urgentes, las posibilidades de enriquecimiento a costa de estos terrenos van creciendo y multiplicando su valor inicial. Creemos que dicha empresa nunca ha tenido la intención real de urbanizar las salinas, atendiendo a dos principios básicos: su improcedencia turística y la falta de recursos económicos propios. Sin embargo, la capacidad de especulación de los terrenos afectados justifica por si mismo este “montaje”, donde el primer beneficiario será la urbanizadora alicantina. En este sentido habrá que seguir con suma atención una supuesta permutación de los terrenos por otros de menor valor ecológico. Es conocida la antigua intención y el deseo de los gestores de Almerimar de extenderse hacia el Este, ocupando parte del la Reserva Natural de Punta Entinas-Sabinar. La recalificación de una pequeña franja costera en esta zona a cambio de la protección efectiva de las Salinas de Guardias Viejas, sería una de las posibilidades que podrían plantearse. Sería incongruente que tras el desmantelamiento de la plataforma Salvemos Guardias Viejas se formara otra bajo el eslogan Salvemos Punta Entinas, como ya existiera al principio de los 80.

El hecho de que organizaciones de la categoría de BirdLife International y su representante en España, la Sociedad Española de Ornitología, hayan catalogado a la zona como Área Importante para las Aves, no es una situación gratuita o anecdótica, sino el resultado de profundos estudios de la localidad realizados por expertos, tanto nacionales, como internacionales. Expuestos estos términos solo cabe calificar a la situación actual como correspondiente más a un país del Magreb que a uno europeo. Sería bochornoso que el Alto Tribunal Europeo tuviera de nuevo que denunciar al Estado Español, como lo hizo en 1993, por un intento de urbanización de las Marismas de Santoña (Cantabria) dentro de un proceso similar al que está aconteciendo en las Salinas de Guardias Viejas. Es necesario en definitivas acabar con este movimiento especulativo aplicando la legislación vigente y, en cualquier caso, no abonar más el campo para que otros “listillos” aprovechen este tipo de precedentes.             

Punta Entinas-Sabinar 

Pero esta situación dentro del Poniente Almeriense, no es exclusiva de las Salinas de Guardias Viejas. Muy cerca, el Paraje y Reserva Natural de Punta Entinas Sabinar constituyen el blanco perfecto de especuladores y promotores. Acosada y adosada entre dos urbanizaciones, Almerimar y Roquetas y flanqueada al Norte por un mar de plásticos, este pequeño reducto de vida del Mediterráneo español subsiste a duras penas. La paralización de la actividad salinera a finales de los ochenta, con la venta ya comentada de las Salinas de San Rafael (situados también dentro de un área inundable), produjo la disminución de la lámina de agua que quedó reducida a un 30% de su capacidad, con la consiguiente pérdida de biodiversidad a nivel cuantitativo, que no cualitativo. La extracción de arenas para su uso en invernaderos, comentada en anteriores capítulos, el incumplimiento de los planes de restauración, en muchos casos obsoletos y ecológicamente improcedentes, la ocupación ilegal de vías pecuarias al Nordeste del enclave por invernaderos sobre los que existen expedientes de intrusión en zona pública, algunos propiedad del primer edil roquetero, han convertido a este humedal en uno de los más amenazados dentro del ámbito provincial. 

Albuferas de Adra

Mención aparte merecen las Albuferas de Adra, declaradas a mediados de los ochenta Reserva Natural, máximo grado de protección ambiental de la Junta de Andalucía, que no ha sido capaz de contener el desarrollo asfixiante de los invernaderos que durante la última década se han multiplicado en el contorno (también Reserva Natural) de estas dos pequeñas lagunas que suman en conjunto 66 hectáreas. Paradigma de la conservación y reconocidas a nivel mundial como Área de Importancia Internacional para las Aves están acogidas al Convenio Ramsar y constituyen una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la U. E. Parece que unos metros cuadrados de cultivo bajo plástico pueden con el más prestigioso de los reconocimientos internacionales. En este caso concreto parece necesaria la actuación contundente de la Administración liberando al menos el terreno que separa la Albufera Honda de la Nueva de la presión agrícola, garantizando así cierto grado de amortiguación de la Reserva del que actualmente carece.

Las Salinas de Terreros 

Uno de los más desconocidos saladares almerienses son las Salinas de Terreros situadas en el término municipal de Pulpí. Con una superficie inundable de 37,4 hectáreas fueron puestas en funcionamiento en 1923 y estuvieron en explotación hasta 1974. El último plan de labores realizado por la empresa bilbaína Almacenes Ortega, S. A., indicaba una producción anual de 3.000 toneladas de cloruro sódico. 

Entre los valores botánicos del enclave destaca su vegetación halófila y la presencia de la rarísima especie Halocnemun strobilaceum, que en la Península Ibérica tan solo se halla representada en las Salinas de Santa Pola, El Alet, Los Balsares, el Hondo y Elche (Alicante), Totana y Águilas (Murcia) y dentro de la Comunidad Andaluza en las Salinas de Terreros. A pesar de ser un taxón muy raro no ha sido incluido hasta la fecha en el Catálogo Andaluz de Flora Amenazada y en Peligro de Extinción. Sin embargo, a nivel de la U. E. esta especie está incluida en el Anexo I de la Directiva 92/93 del Consejo de la CEE, que tiene por objeto garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres en el territorio de la U. E., donde se considera a las Salinas de Terreros como un hábitat natural de interés comunitario. En concreto, las fitocenosis de esta especie se incluyen, dentro de dicho Anexo I, en el epígrafe de marismas y pastizales salinos mediterráneos y termoatlánticos: matorrales halófilos.

Entre los vertebrados descritos en el área destacan 3 especies de anfibios, 17 de reptiles, 14 de mamíferos y 81 de aves de las cuales el 33,3% están incluidas en el listado de Especies del Anexo I de la Directiva 79/409/CEE (ver párrafo dedicado a las Salinas de Guardias Viejas). Ambas situaciones son motivo suficiente como para que se tomen las medidas legales oportunas que garanticen la protección y conservación del espacio.

Sin embargo, actualmente existe un Convenio Urbanístico suscrito entre el Ayuntamiento de Pulpí y la empresa IMES, S. A., para el desarrollo del denominado Plan Parcial Costa 1. En dicho acuerdo se indica explícitamente que los terrenos de las salinas podrán destinarse a explotaciones piscícolas, construcción de parques recreativos y otros usos que entran en colisión directa con la conservación del espacio. Recientemente la empresa adjudicataria del proyecto ha colocado una serie de carteles anunciadores de la construcción de un campo de golf que afecta directamente al área, además de requerir para su realización la catalogación de suelo urbanizable, por parte del Ayuntamiento de dichos terrenos. En ningún caso se hace referencia a la vía pecuaria que atraviesa el espacio por la costa y a la existencia de áreas de dominio público como las ramblas que recorren las salinas.

Aguazales: pocos y castigados

Haciendo un pequeño ejercicio de memoria, cabe destacar que desde mediados de los años cuarenta hasta la actualidad, han desaparecido aproximadamente la mitad de los humedales españoles, y que tan solo el 1 por 100 de la Península Ibérica puede catalogarse bajo esta denominación, o solo el 0,2 si prescindimos de las zonas marismeñas. Algunos datos históricos permiten cuantificar la extensión perdida por algunos humedales como las Marismas del Guadalquivir o la Albufera de Valencia, ambas hoy en el 40 y 10 % respectivamente de su extensión inicial. Esta situación ha sido favorecida en ocasiones por la propia Administración, como lo demuestra la tristemente famosa la Ley de 24 de junio de 1.918 y que ha estado en vigor hasta 1986, conocida popularmente como "Ley Cambó", sobre desecación de lagunas, marismas y terrenos pantanosos, bajo pretextos de garantizar la salud pública. Actualmente aunque pocos y aislados son de vital importancia para un grupo cada vez mayor de aves acuáticas y marinas amenazadas. Según un estudio realizado a principios de esta década por la Sociedad Española de Ornitología, en la que se utilizaron a las aves como bioindicadores, se catalogaron un total de 171 humedales  españoles, 58 de importancia internacional y 113 de importancia nacional. De éstos tan solo 24 están protegidos legalmente, mientras que los 147 restantes carecen siquiera de un mínimo grado de conservación formal. La desecación, contaminación, explotación abusiva de los acuíferos, sustitución por áreas de cultivo de cuestionable rendimiento y urbanización incontrolada, son algunas de sus consecuencias que tanto daño han hecho al patrimonio natural de estos privilegiados y acosados ecosistemas.

Pese a los esfuerzos de la Junta de Andalucía en la conservación y protección de nuestros últimos aguazales, parece justo recordar que las marismas, que constituyen el 80% de las 113.339 Ha. de humedales andaluces, solo por la calidad de sus aguas, raramente superan la calificación de pésima, según datos oficiales. "De ahí que resulte tan poco esperanzadora una protección sobre el papel si no va acompañada de una firme voluntad de respetar, ya para siempre, la extensión actual y la intimidad de los humedales del litoral andaluz" (Araujo, 1.992). Hoy, a finales del siglo XX simplemente no podemos permitirnos el lujo de aumentar esta lista de despropósitos si pretendemos mirar con la conciencia tranquila a los ojos de nuestros hijos.

 Vías Pecuarias y Campos de Golf 

Aunque el plan quinquenal de la Junta de Andalucía prevé el deslinde progresivo y metódico de las Vías Pecuarias andaluzas, que constituyen terrenos por definición legal inembargables, imprescriptibles e inalienables, la realidad indica cierta inadecuación del importante esfuerzo administrativo en cuanto a la priorización de las áreas afectadas. Parece necesario  actuar cuanto antes en aquellas más conflictivas como la línea de costa almeriense. Esta situación comentada ya en las Salinas de Cerrillos es tremendamente preocupante en términos municipales del levante almeriense cono Pulpí y Vera donde la falta de corresponsabilidad política está propiciando la apertura hacia un campo tremendamente especulativo y donde las actuaciones legales de hoy día se están postergando a una dinámica de echos consumados donde los precedentes pueden hacer ley. Si bien hemos de reconocer que se trata de actitudes y acciones a priori impopulares, no es menos cierto que su incumplimiento por omisión está haciendo un flaco favor al medio ambiente almeriense permitiendo, por ejemplo, que el renombrado parque eólico de Enix, con la participación directa de una de las empresas más contaminantes del Mediterráneo español como es Endesa, esté situado sobre una Vía Pecuaria. No se trata ya de establecer ilegalidades manifiestas, sino de evitar en lo posible el que estas u otras situaciones irregulares vuelvan ha producirse en el futuro.   

Almería cuenta con las mayores densidades por habitante de campos de golf dentro del contexto del litoral mediterráneo. Situación al menos paradójica, que contrasta con la debilidad de la Federación Nacional de Golf a nivel provincial y con la inadecuación manifiesta de este tipo de instalaciones dentro de un tipo de clima Subtropical Mediterráneo Desértico como es el que caracteriza a nuestra costa y donde el agua es un bien escaso. El grupo de nobles y caballeros escoceses que dieron forma al golf como deporte en el siglo XVIII no podía imaginar que España se convertiría a finales del siglo XX en el paraíso de los golfistas. Para la autorización de este tipo de infraestructuras, que requieren de calificaciones municipales de suelo urbanizable, tendrían que tenerse en cuenta ciertas restricciones tan obvias como su propia inadecuación a un entorno árido y el gran consumo de agua pese a la presencia de depuradoras que reutilizan el líquido elemento. En este sentido España en general y Almería en particular explotan una serie de adecuaciones impropias para estos lares y paradójicamente improcedentes dentro de ámbitos más proclives en el contexto comunitario. La facilidad que la administración española ofrece para la realización de este tipo de instalaciones y la facilidad para obtener informes de impacto ambiental positivos que se efectúan, no tiene parangón en el ámbito europeo a excepción de Portugal y Grecia. La tendencia en alza de importar hábitos y costumbres alienadas en sus países de origen es algo que, turística y económicamente, establece aún claras dicotomías entre Norte y Sur por mucha unificación política que el evento parece producir.

La especulación ha existido, existe y seguirá existiendo siempre, en el contexto de un país donde la picaresca tiene su más arraigada referencia etimológica. Sin embargo, como hemos demostrado en estas líneas existe un amplio marco legal para evitar y erradicar este tipo de tropelías, así como la posibilidad de desarrollarlo y endurecerlo aún más a través de nuestros representantes parlamentarios. La toma de conciencia, la participación y el aumento del conocimiento en temas medioambientales de la ciudadanía continuará siendo un elemento básico e imprescindible en el mantenimiento y conservación de inmenso patrimonio natural de nuestra querida Almería herida.