ESPECIES SINGULARES ALMERIENSES: LA MALVASÍA CABECIBLANCA

© TEXTO Y FOTOGRAFÍA: JOSÉ JAVIER MATAMALA GARCÍA

Artículo publicado por la revista Foco Sur (1997-98) : nº 20: 44-45

La Malvasía Cabeciblanca (Oxyura leucocephala) es un ave singular, tan curiosa y extraordinaria como su propia historia sobre el planeta. De aspecto rechoncho este pequeño pato buceador  tiene la cabeza grande, las plumas del cuerpo de color castaño, la cola normalmente alzada y el pico abultado que se torna azul celeste en los machos durante el período nupcial.

Originaria del Continente Asiático presenta actualmente dos poblaciones bien diferenciadas, tanto a nivel geográfico, como genético. La primera y más numerosa,  en donde parece haber tenido su área inicial de distribución, se sitúa en Kazajstán desde donde se dispersa durante el invierno a Turquía, Israel, Egipto y Pakistán, estando compuesta por unos 12.000 individuos. El segundo grupo ocupa el  Mediterráneo Occidental; mucho más reducido (en torno a 1.000 ejemplares) se concentra principalmente en los aguazales de la mitad Sur de la Península Ibérica, presentando también poblaciones en recesión en Argelia y Túnez. Según datos históricos la población mediterránea ocupó antaño humedales de otros países ribereños como Italia, Francia y Marruecos, incluyendo a las islas de Cerdeña, Córcega y al Archipiélago Balear.

Distribución y evolución en la Península Ibérica 

La primera cita de la especie en España corresponde a un macho en S'Albufera de Mallorca (1784) al que D. Bonaventura Serra dibujó en su Compendio de Historia Natural, denominándolo "Anade rarissima". Dentro de la Península hubo que esperar casi un siglo para Saunders (1871) la observara en las Marismas del Guadalquivir, clasificándola como "Pato Tarro".

Fueron los británicos Chapman y Buck los que a finales del siglo XIX (1891) identificaron taxonómicamente a la especie en la Laguna de Santa Olalla (Huelva) y en la de Medina (Cádiz). Sin duda, debió constituir una gran sorpresa para estos naturalistas pioneros que la  definieron como “la más extraordinaria ave que habían visto nunca”. Posteriores observaciones a comienzos del siglo XX circunscriben su localización a las marismas y aguazales de Andalucía Oriental y a otros puntos de la geografía peninsular donde siempre ha sido un pato raro y muy escaso.

Durante los años cincuenta el núcleo principal de reproducción se concentraba en las Marismas del Guadalquivir con no más de 400 aves, desapareciendo del área a finales de los sesenta (1968). La siguiente década fue la más crítica para la especie; en 1977 solo quedaban en Europa 22 ejemplares, mientras que se daba por extinguida en Marruecos. A lo largo de este período la exigua población ibérica se distribuía en algunos aguazales de Cádiz, Huelva y Sevilla. Sin embargo, la mayor parte se trasladó a las zonas húmedas del Sur de Córdoba.

La década de los ochenta fue fundamental para el mantenimiento de la Malvasía en Europa. La compra de la Laguna del Rincón (Córdoba) por parte de la Asociación de Amigos de la Malvasía en 1983 supuso un hito histórico en la conservación de la especie. Un año antes el ICONA puso en marcha un Plan de Cría en Cautividad en el Parque Nacional de la Tablas de Daimiel, trasladado desde 1984 a Doñana donde continua en la actualidad, actuando como reserva genética frente a posibles derrumbes de la población en libertad y posibilitando la reintroducción de la especie en las áreas donde se extinguió. A partir de 1984 la Agencia de Medio Ambiente comenzó ha elaborar la Red de Espacios Naturales Protegidos, favoreciendo sin duda a ésta y otras especies en peligro en Andalucía.  

Los años 90 se han caracterizado por la colonización y asentamiento en nuevas áreas y por el crecimiento poblacional que, aunque importante, no garantiza por si solo el futuro de la especie. Actualmente, el núcleo principal de reproducción se encuentra en Almería, donde nacen más del 70% de los polluelos europeos. Cabe destacar la importancia de algunos aguazales de la Comunidad Valenciana y Castilla La Mancha, dentro de esta dinámica de expansión.

Crónica de la Malvasía en Almería 

A lo largo de la última década la Malvasía se ha convertido en la especie más emblemática de los aguazales almerienses, donde actualmente concentra su mayor núcleo reproductor dentro del Mediterráneo Occidental. 

En 1984 la especie superó el límite andaluz más oriental conocido hasta entonces, observándose en las Albuferas de Adra, donde nidifica desde 1988. Un año después, se cita en la Salinas de Cerrillos y Viejas, nidificando regularmente desde 1991; este mismo año se controló en los Charcones de Entinas, Pantano de Beninar, desembocadura del Río Antas y Cañada de las Norias donde nidifica desde 1992. A partir de 1994 inverna en las lagunas del Golf de Almerimar (El Ejido) y de1995 nidifica en unas lagunas artificiales situadas junto al Golf de Playa Serena (Roquetas de Mar), donde niños y adultos alimentan con pan a estas y otras aves acuáticas, situaciones curiosas si tenemos en cuenta los requerimientos ecológicos que apuntaba la bibliografía existente hasta la fecha. Desde1995 inverna en la desembocadura del Río Antas, donde ha llegado a nidificar durante el presente año.

Problemática actual de la Malvasía en España

La Malvasía a sufrido nuestras peores agresiones. A la desaparición progresiva de los aguazales ibéricos (desde los años 40 hasta la actualidad se han desecado la mitad), hay que sumar las auténticas matanzas que se ha realizado sobre este pequeño pato.

Pese a estar protegida internacionalmente, nuevas amenazas se ciernen sobre esta rara anátida. La presencia en Europa de otra especie del mismo género, la Malvasía Canela (Oxyura jamaicensis), introducida por vez primera en Gran Bretaña en 1952 como ave ornamental y extendida actualmente por gran parte de Europa amenaza directamente a la población autóctona del Mediterráneo con la que es capaz de hibridar, produciendo una deriva genética de la especie. En 1992 ya se habían detectado individuos híbridos de primera y segunda generación. La reacción de la administración conservacionista española está consistiendo en la localización y eliminación tanto de los elementos de la especie foránea, como de los híbridos, habiéndose abatido desde 1989, a 88 ejemplares (45 puros y 43 híbridos), 20 de los cuales han sido eliminados durante el presente año. Pese a estos esfuerzos y otros de carácter internacional que comenzaron Arundel (Reino Unido) en 1993, la solución al problema parece cada vez más distante al haberse desmarcado los británicos, donde se encuentra el núcleo principal de la especie, de las políticas tendentes al control de estas poblaciones. 

Por último, cabe destacar la suelta deliberada de ciprínidos como la Carpa (Ciprinus carpio) en los humedales donde habita la Malvasía, que favorece el proceso de eutrofización de los mismos al producir un progresivo enturbecimiento del agua. Esta situación Las Lagunas del Rincón y de Zoñar (Córdoba) son un ejemplo reciente de esta relación interespecífica. En la Cañada de Las Norias (El Ejido) se han detectado durante el último año a estos ciprínidos (Mariano Paracuellos, com. pers.), lo cual supone un hecho potencialmente peligroso y que debe de ser analizado para evitar problemas ulteriores.  

Como hemos podido comprobar se ha producido una notable recuperación de la población mediterránea de la Malvasía Cabeciblanca a lo largo de los últimos años. Sin embargo, pese a los esfuerzos conservacionistas, ésta continua amenazada de extinción a nivel global, por lo que se deben de actualizar, ampliar y corregir las actuaciones tendentes a su protección y conservación. Mantener la  integridad efectiva de los aguazales almerienses será fundamental para el futuro de este singular pato.