AGUAZALES:
EL PARAÍSO DE LAS AVES ©
Texto y fotografía: José Javier
Matamala García Artículo publicado por la revista Foco
Sur (1996) : nº 3: 42-45 Enmarcada
dentro del Sureste peninsular, la provincia de Almería oferta a sus
habitantes y visitantes una diversidad ecológica, paisajística y
antropológica llena de fuertes contrastes, que transcurren desde las
cumbres alpinas de Sierra Nevada, al bosque mediterráneo de Sierra María
o a la costa y sierra volcánica del Cabo de Gata. Sin embargo, la más
conocida de sus múltiples facetas la constituyen, sin duda, sus zonas
áridas que ocupan la mayor parte del litoral y cuyo exponente más
emblemático es el desierto de Tabernas. Dentro
de este contexto árido, contrasta la presencia de un pequeño rosario
de humedales costeros que suman en conjunto más de un millar de hectáreas
y que son de vital importancia para multitud de aves acuáticas y
marinas, que los utilizan en sus movimientos migratorios entre Europa y
África, durante la invernada y el estío, o como zonas de reproducción
durante la primavera. La singularidad de las zonas húmedas almerienses puede resumirse en tres parámetros fundamentales. En primer lugar, destaca su situación estratégica que coincide con las rutas migratorias empleadas por multitud de aves durante sus pasos pre y postnupciales, lo que añadido a la practica ausencia de otros humedales costeros hasta el Estrecho de Gibraltar, confieren a estos aguazales una gran importancia como áreas de alimento y descanso. En segundo lugar, características climatológicas como la ausencia de un invierno térmico y el elevado número de horas de insolación, convierten a estos hábitats en áreas idóneas para la invernada de un importante contingente de zancudas, anátidas y larolimícolos; en este sentido cabe destacar que en los humedales almerienses han llegado a observarse más de 120 especies de aves acuáticas y marinas. Por último, pese a la aridez circundante, estos humedales mantienen niveles hídricos óptimos, incluso durante el implacable estío almeriense. Esta situación debida a la presencia de acuíferos subterráneos o a la inundación artificial (salinas),contrasta con la desaparición o disminución de las láminas de agua de la mayoría de las lagunas andaluzas en el verano, lo que aumenta su valor ecológico como auténticos reservorios de vida durante los prolongados períodos de sequía que caracterizan a esta Comunidad.
Las Albuferas de Adra Con
una extensión aproximada de 75 Has. y divididas en dos lagunas
principales (albufera Honda y albufera Nueva), este humedal es uno de
los más degradados de la provincia de Almería. Las láminas de agua
están literalmente embutidas entre invernaderos (cultivos bajo plástico)
y separados de estos por un estrecho cinturón de vegetación
perilagunar compuesto por carrizos, cañas y eneas. Situadas dentro de
una cuenca endorreica, se nutren principalmente por las aguas de lluvia
procedentes de las ramblas de "Las Adelfas" y "la
Estanquera", así como, por infiltraciones marinas; en este sentido
cabe destacar, que se originaron a partir de una primitiva bahía
separada del mar por una franja de depósitos endorreicos. Es el humedal
que aporta los mínimos niveles de salinidad en comparación con el
resto de los aguazales almerienses.
Declaradas
Reserva Natural por la Junta de Andalucía y humedal de importancia
internacional dentro del "Convenio
Ramsar", es necesario obtener un permiso de la Delegación
Provincial de Medio Ambiente para acceder a los observatorios de uso
científico, instalados en la zona. Sin embargo, pueden obtenerse vistas
generales del área e incluso observaciones ornitológicas (con
telescopio), desde la carretera nacional 340 que bordea la Reserva por
su perímetro Norte.
Salinas
de Guardias Viejas Dentro
del municipio de El Ejido, al Oeste de la urbanización de "Almerimar",
aun subsisten unos antiguos charcones, abandonados desde 1936, y cuyo
origen probablemente se remonte a los primeros asentamientos fenicios al
igual que el resto de las salinas almerienses. Con una extensión
aproximada de 47 Has., su lámina de agua salobre depende en gran medida
de los regímenes de precipitaciones, aunque también se nutren de
infiltraciones marinas y aportes subterráneos (acuíferos), dominando
en su vegetación la salicornia o sosa, con presencia de manchas de
carrizal y cañaveral en su perímetro Norte. Constituyen el extremo
oriental de los humedales de carácter salino en la provincia de Almería.
Es
el humedal más amenazado de esta provincia. Su exclusión, durante la década
de los ochenta, del Plan Especial de Protección del Medio Físico de
Almería, ha propiciado la especulación de los terrenos, dando lugar al
inicio de la construcción de una urbanización por parte de la empresa
valenciana "Ejido-Beach". Desde luego, una situación anacrónica
e inconcebible dentro de un país europeo que, pese a los actuales
esfuerzos de la Admón., parece seguir su curso. Para
visitar el humedal se puede acceder desde la cercana urbanización de
Almerimar, hacia la carretera comarcal que la une con la población de
Guardias Viejas. Las salinas están valladas por la empresa constructora
que prohíbe el paso al interior de su propiedad; sin embargo aun pueden
observarse desde su perímetro éstas y otras especies de aves acuáticas.
Charcones
de Entinas y Salinas de Cerrillos y Viejas
Los
Charcones de Entinas,
coinciden con una llanura litoral asentada dentro de una cuenca
endorreica limitada al Norte por antiguas terrazas marinas (los
"Alcores") y hacia el Sur, por una barrera de dunas fósiles
fijadas por sabinas y lentiscos que las separan del mar Mediterráneo.
Con una extensión de hasta 100 Has. de terrenos inundables en los años
lluviosos, son el humedal menos antropizado y mejor conservado de Almería.
Sus aguas salobres reciben también aportes endorreicos subterráneos e
infiltraciones marinas. Están también catalogadas como Reserva Natural. Además
de las anteriores merece la pena resaltar la existencia de pequeñas
lagunas originadas por la extracción ilegal de arenas en el paraje, y
que se sitúan junto al Golf de Playa Serena, en la urbanización de
Roquetas de Mar, donde podemos observar al cisne
vulgar, procedente de parejas asilvestradas de la propia urbanización,
o permitirnos el lujo de dar de comer pan a las malvasías
cabeciblancas de carácter sedentario en la zona al igual que las
anteriores y otras a especies como el porrón
común, la cerceta carretona,
el martinete o el rascón. Por otro lado, visitar las lagunas artificiales del Golf de
Almerimar pueden depararnos sorpresas, como el asentamiento de
importantes contingentes invernantes de malvasías y otras especies. En
cuanto a la ornitofauna acuática, ambos humedales comparten especies,
si bien las Salinas de Cerrillos y Viejas concentran una mayor riqueza y
abundancia de las mismas. Además de los larolimícolos descritos en las
Salinas de Guardias Viejas, sobresale la presencia de dos especies
sedentarias como la avoceta y el flamenco rosa,
aunque este último no nidifica en la localidad. Durante el invierno y
los trasiegos migratorios son frecuentes las concentraciones de cormoranes
grandes, gaviotas, charranes, fumareles y garzas
de distintas especies que utilizan la zona como dormidero; entre las últimas
destaca la gacilla cangrejera
cuyas observaciones son cada vez más frecuentes en la localidad. Entre
estas rarezas, no podemos obviar, la presencia del águila
pescadora y del morito,
que algunos años nos obsequian con su presencia. Más frecuentes son
los chorlitos dorados y grises,
zarapitos reales, sisones
y alcaravanes, alguno de los cuales permanece durante la primavera
para nidificar en la zona. Otras especies nidificantes son el charrán
común, la canastera o el zampullín
chico entre otros. Para
adentrase en el interior de estos humedales es necesario un permiso de
la Delegación Provincial de Medio Ambiente. Sin embargo, existen
caminos que rodean el perímetro Sur de las salinas. Si se pretende
obtener una vista panorámica de estos últimos, existen varios carriles
que conducen al borde de los "Alcores", desde la comarcal que
une las urbanizaciones de Roquetas y Almerimar.
Cañada
de las Norias Sin
duda es el humedal más singular de la provincia de Almería. Su origen
reciente (principio de la década de los ochenta) se ha debido a la
extracción masiva de arcillas (limos rojos), para su uso dentro del
suelo artificial de las más de 16.000 Has. de invernaderos situados en
el "Poniente almeriense". Estas canteras han permitido el
afloramiento de aguas procedentes del Acuífero Superior Central de El
Ejido, de mala calidad para el riego por su alto gradiente de salinidad.
El resultado final ha sido la aparición de una zona húmeda de casi 200
Has., de aguas permanentes, con un denso cinturón de vegetación
compuesto por comunidades de eneas, carrizos, cañaverales, juncadales y
tarajes, así como, la existencia de playas de escasa profundidad e
islotes, que confieren a este hábitat la calidad de refugio ideal para
multitud de aves acuáticas. A
su impresionante riqueza ornítica contribuyen no solo la cercanía de
otros aguazales, si no sus propias particularidades como biotopo. La
especie emblemática de este humedal es la malvasía
cabeciblanca, que desde su aparición a principios de los noventa,
ha colonizado la zona convirtiéndola en punto de referencia obligado a
la hora de hablar de la conservación y protección de esta especie en
Europa; los períodos de prolongada sequía han otorgado a estos
humedales, la responsabilidad intransferible de mantener las poblaciones
de ésta y otras especies amenazadas. lo mismo ocurre con la, también
en peligro de extinción, cerceta
pardilla nidificante en 1993 y 1995. Otras especies menos
espectaculares como las gaviotas
patiamarilla y reidora,
la pagaza piconegra, la avoceta,
los chorlitejos chico y patinegro,
los zampullines chico y cuellinegro,
el porrón común, el
pato colorado, los ánades
rabudo y la focha común, la polla de
agua, etc. son nidificantes habituales en la localidad, destacando
por el elevado número de parejas reproductoras las cigüeñuelas. Durante la invernada y los pasos migratorios, la
presencia de multitud de anátidas, larolimícolos y garzas confieren a
este ecosistema un estatus de "laboratorio ornitológico" de
primer orden; es en esta época cuando pueden observarse, fochas
cornudas, correlimos de
Temminck, moritos, tarros canelos y otras especies raras dentro de la Península Ibérica. Propuesta
su declaración como ZEPA de
la U.E., probablemente la solución a corto plazo pase por la declaración
de este hábitat como "Reserva
Natural Concertada", figura jurídica que garantiza
el apoyo económico y técnico por parte de la Junta de Andalucía. Dentro
del laberinto de caminos que circundan el área, el más aconsejable es
la carretera comarcal que une las poblaciones de Roquetas de Mar con la
pedanía ejidense de las Norias de Daza, pasando previamente por La
Mojonera. El espacio queda al margen Norte de dicha carretera existiendo
diversos puntos de observación desde su periferia. También se puede
acceder directamente desde la A-340, en su desvío hacia las Norias de
Daza.
Salinas
de Cabo de Gata El
más oriental de los saladares almerienses se sitúa al Suroeste de la
Sierra de Cabo de Gata, promontorio "Charidemo" o de las
"Ágatas" como lo bautizaran los fenicios, atendiendo a su
origen volcánico. Sus 300 Has. de terrenos inundables lo convierten en
una de las zonas húmedas más importantes en extensión y ornitofauna
del sureste peninsular. Enmarcadas dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, como "área
de reserva", y a nivel internacional como ZEPA
de la U.E. e incluidas dentro del convenio RAMSAR,
constituyen las únicas salinas mediterráneas en producción dentro de
la provincia. Actualmente se recolectan unas 40.000 Toneladas de sal al
año. La procedencia del agua es principalmente marina llegando a través
de un complejo sistema de canales, desde un grupo de estanques situados
en la base de unos acantilados próximos, aunque también reciben
aportes por escorrentía superficial (lluvias), en su vertiente Norte
donde desembocan diferentes ramblas y
se asientan algunas formaciones de juncadal y carrizo, aunque la
especie más abundante en todo el saladar es la salicornia o sosa.
La
entrada a ciertos lugares de las salinas requiere autorización de la
Admón. Posee un observatorio de uso público al que se accede desde la
carretera comarcal que une las barriadas almerienses de San Miguel de
Cabo de Gata y La Almadraba de Monteleva, donde se asienta el poblado
salinero. Antes de iniciar
la carretera de subida hacia el Cabo de Gata, se sitúa el charcón más
occidental, fuera del "Área de Reserva" donde pueden
observarse importantes contingentes de gaviotas entre las que destaca la
de Audouin. Por último, consideramos necesario enumerar otros humedales que, aunque de menor importancia ecológica, contribuyen a completar esta síntesis de los aguazales almerienses. Citándolos de Este a Oeste, aparecen: Salinas de Terreros (Pulpí, 35 Has.), Desembocadura del Río Almanzora (Vera del Almanzora, 12,6 Has.), Pantano de Cuevas del Almanzora (Cuevas del Almanzora y Huercal-Overa, 453 Has.), Salar de los Carros (Vera, 100 Has.), Desembocadura del Río Antas (Vera. 15 Has.), Desembocadura del Río Aguas (Mojácar, 10 Has.) Lagunas de oxidación de Retamar (Almería, 5 Has.). Pantano de Benínar (Berja y Darrícal, 73 Ha.). |