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CABO DE GATA: ENTRE EUROPA
Y ÁFRICA
© TEXTO Y FOTOS: JOSÉ
JAVIER MATAMALA GARCÍA Artículo
publicado por la revista Foco Sur (1996) : nº 5: 42-45 Aridez
y mar; sierra volcánica y salinas; acantilados y dunas. Un lugar
arrancado de África y bañado por las mansas y aquí límpidas aguas
del Mediterráneo. Los navegantes fenicios bautizaron a esta sierra con
el nombre de Charidemo,
promontorio de las ágatas, Gata para el almeriense, recortando sílabas
y ahorrando el esfuerzo que el implacable sol recomienda durante el
caluroso estío. Pueblos blancos, casi cegadores, testigos vivos de un Al
- Andalus perdido y omnipresente. Jarapa, esparto y cerámica en el
interior. En la costa pesca artesanal. Hombre y naturaleza, armónicamente
entrelazados han configurado el aspecto actual de uno de los lugares mas
bellos y singulares del Mediterráneo. Lo
primero que sorprende al adentrarse en estos parajes es su aridez. A
aquellos que hayan visitado algunas áreas del Norte de África, el
paisaje presenta ciertas similitudes a los del vecino Continente. A
primera vista nos encontramos con una vegetación rala y austera, donde
tan solo destacan algunas "pitas" o ágaves, chumberas
(ambas introducidas), arbustos
espinosos, además de grandes extensiones de
palmitos, tomillares y espartales. El resto de los seres vivos pasan
casi desapercibidos, tan
solo las Salinas de Cabo de Gata nos ofrecen la oportunidad de observar
el vuelo del "Ave Fénix" (flamenco
rosado o europeo), que
con sus alas escarlatas inundan el azul del cielo y el de estos someros
aguazales. Sin embargo, la realidad,
como podremos comprobar es muy diferente a la que nos ofrece esta
primera impresión. Uno
de los factores decisivos, en la configuración de la vida dentro de
estos parajes es la aridez. El clima, de tipo subtropical
mediterráneo desértico, se caracteriza por presentar
precipitaciones medias anuales inferiores a los 220 l/m ², normalmente
torrenciales y concentradas entre octubre y mayo, siendo prácticamente
inexistentes durante el estío. Realmente no existe un invierno térmico
siendo las temperaturas mínimas medias superiores a los 12ºC. La
humedad relativa es elevada, superior al 72%, lo que contribuye junto a
la presencia habitual de calimas, nieblas y rocíos, a contrarrestar la
falta de agua y son factor condicionante del tapiz vegetal que se
desarrolla en la zona. El prolongado tiempo de insolación, en torno a
las 3.000 horas anuales, completaría esta síntesis climatológica.
Cabe destacar que los índices de aridez obtenidos en la en la región
de Cabo de Gata son los más elevados de Europa y similares a los de
amplias zonas del Norte de África y Oriente Medio.
Sierra
y costa volcánicas La
Sierra de Cabo de Gata constituye el macizo de origen volcánico más
importante del Continente europeo. Su génesis es compleja y se remonta
a la Era Terciaria (Neógeno), durante la cual se sucedieron varios
episodios de emisiones volcánicas. Los materiales magmáticos
principales de dichas emisiones, son las dacitas
y andesitas, que constituyen
el elemento básico de esta serranía.
Sus rocas se han visto alteradas por procesos hidrotermales, que
han provocado la formación de una gran cantidad de minerales. Existen
minas abandonadas de plomo, plata, cobre e incluso de
oro, como las de Rodalquilar
que ya eran explotadas durante la época romana. Algunos minerales como
la bentonita, originados por
la degradación de ciertas rocas volcánicas, aún se explotan en
canteras a cielo abierto. En ciertos puntos coincidentes con antiguos
conos de eyección son muy ricos en distintas rocas y minerales volcánicos,
como el cuarzo (ágatas, amatistas, etc), el jaspe sanguíneo o la hornblenda.
También existen primitivas fumarolas donde se puede encontrar a la obsidiana,
un cristal negro de origen magmático. Para finalizar esta síntesis
geológica debemos mencionar la existencia de algunos depósitos fosilíferos,
que se originaron durante los movimientos orogénicos con la entrada y
retirada del mar del actual complejo serrano.
La
vegetación está adaptada a las condiciones edáficas y a la aridez
climática, y su flora es una de las más ricas del continente europeo,
habiéndose catalogado más de 1.000 especies. Entre las formaciones mas
características de esta sierra destaca el palmito,
muy abundante en la zona y única palmera originaria del continente
europeo. Otras comunidades de matorral como el cornical
se sitúan en los acantilados y roquedos. Azufaifares,
coscojales y lentiscares suelen encontrarse en los barrancos más húmedos, donde
aparecen diseminados algunos acebuches
y olivos. Los espartales, tomillares y romerales,
son también un elemento casi permanente del tapiz vegetal en el que
destacan las siemprevivas azules que florecen a la llegada de la primavera.
Camuflado en el suelo, al abrigo de alguna grieta o roca suele aparecer
el chumberillo de lobo; ésta
asclepidacea, en su evolución
La
fauna serrana aparece mimetizada dentro del paisaje, pasando
desapercibida para el observador poco experimentado. Entre los reptiles
que encuentran en estos hábitats áridos y templados un lugar óptimo
para vivir destaca por su tamaño y belleza el lagarto
ocelado. Más pequeña, pero mucho más rápida es la
lagartija colirroja. El eslizón
tridáctilo, de diminutas extremidades, parece una pequeña culebra
aunque está más emparentada con los lagartos. La víbora
hocicuda es el único reptil de picadura ponzoñosa existente en la
provincia; de pequeño tamaño y con un característico "zig - zag"
de color oscuro sobre su espalda, permanece escondida a la sombra de los
matorrales durante el día esperando el paso de algún incauto
ratoncillo. Más abundantes son las inofensivas culebras
como la bastarda, de
herradura o de escalera, autenticas expertas en la predación de huevos y pollos
de aquellas especies de aves que nidifican en el suelo. Los lluvias
torrenciales y la formación consiguiente de pequeñas charcas, suelen
producir la eclosión masiva de los huevos de algunos anfibios, como el sapo
corredor y el común que comienzan entonces un nuevo ciclo de vida.
El
grupo más abundante y rico de vertebrados terrestres es el de las aves.
Las águilas perdiceras, colonizan algunos barrancos de la serranía que
no suelen compartir con las pocas parejas de búho real aún existentes. La rapaces más abundantes de la zona
son el cernícalo vulgar y el
mochuelo común que, aunque
de carácter nocturno, puede observarse fácilmente
durante el día dentro de sus territorios de caza. Más escaso,
pero también nidificante, es el
halcón peregrino, la más veloz de todas ellas. Los pequeños pájaros
están ampliamente representados destacando algunas especies íbero-africanas
como las
Llanura litoral
Estas
zonas tienen un alto valor desde el punto de vista ornitológico; en
ellas se asientan las denominadas aves esteparias, cuyo hábitat ideal
son estos paramos de rala vegetación donde encuentran alimento y cobijo
para la construcción de sus nidos. La familia mejor representada es la
de los aláudidos; cogujadas
montesinas, terreras marismeñas
y comunes, convierten los
amaneceres primaverales en una algarabía de cantos diferentes. Durante
este período construyen sus nidos bajo la protección de algún
matorral, orientándolos normalmente hacia el Norte para amortiguar a la
implacable radiación solar. Un canto más agudo y sibilante, anuncia la
presencia de la alondra de Dupont, una de las especies más singulares de las
"estepas" almerienses. Otras aves características de este hábitat
son el alcaraván, la ortega
y el sisón. La predación sobre los nidos y polluelos de las aves
esteparias en esta zona es muy elevada, superior al 80%. Tanto el zorro,
como la culebra bastarda y el lagarto
ocelado localizan con habilidad los nidos y polluelos que
constituyen, durante este período, parte importante de su dieta.
Algunos limícolos como el chorlitejo
patinegro, nidifican en la franja más litoral; sus pollos nidífugos
abandonan el nido a las pocas horas de su eclosión, aunque seguidos
estrechamente por sus padres. Alrededor
de la Ermita de Torregarcía, en dirección hacia la Rambla de las
Amoladeras y colonizando dunas fósiles costeras, se asienta la
comunidad de vegetación climática actual más árida del Continente
europeo, encabezada por el azufaifo; este alto matorral espinoso de distribución íbero-norteafricana
desarrolla profundos sistemas radiculares que, en ocasiones, alcanzan
cotas superiores a los 50 metros en busca de niveles freáticos subterráneos.
En torno a él se desarrollan diversas comunidades de matorral, entre
las que destaca el salado negro,
estos micro ecosistemas ofrecen cobijo a los pequeños invertebrados y
vertebrados que habitan en la zona. Entre los primeros destaca la
mariposa endémica Tarucus theophrastus que en se alimenta de las hojas del
azufaifo durante su fase de oruga. En este sentido, cabe destacar que en
la sierra y llanura litoral de Cabo de Gata se han detectado 30 especies
endémicas. Algunos de los invertebrados más conocidos son el alacrán
o escorpión amarillo y la "tarántula"
o "araña lobo". El
primero, de hábitos crepusculares y nocturnos pasan el día bajo las
rocas, protegiéndose del sol; durante la noche entran en una frenética
actividad dentro de sus territorios de caza; al localizar una presa
clavan su aguijón ponzoñoso que se aloja en el vértice del abdomen,
paralizando a su víctima que es devorada posteriormente. La "arañas
lobo" construyen orificios en el suelo forrados en su parte
exterior por materiales vegetales. Su sistema de caza consiste en
aprovechar la curiosidad de otros insectos que al introducirse o
acercarse a su nido son atacados rápidamente por la araña, que clava
sus poderosos quelíferos. Reptiles
como la lagartija colirroja y
mamíferos como el erizo moruno
o el conejo son algunas de
las especies más frecuentes. El grupo mas abundante dentro de la fauna
son las aves, entre las que destacan los sílvidos
como las currucas cabecinegra,
capirotada, mirlona y tomillera que
nidifican entre los intrincados espinos de estas formaciones vegetales,
asegurándose así un sistema eficaz contra sus predadores potenciales.
Los alcaudones como el real y el chico, además
de nidificar en los azufaifares los utilizan como despensa alimenticia,
clavando en sus afiladas espinas los pequeños reptiles e insectos que
componen su dieta. En los taludes arcillosos de las ramblas colindantes,
nidifican durante la primavera dos especies que pasan el invierno en África:
el abejaruco y la carraca. Estas aves multicolores excavan galerías en dichas
paredes, llegando en ocasiones a profundidades superiores a los dos
metros para proteger así sus nidos. Fondos marinos Los
mares costeros poco profundos que bordean a los continentes albergan
casi a las cuatro quintas partes de los seres vivos de nuestro planeta.
La densidad de población de las costas solo puede expresarse mediante números
gigantescos. Una sola gota de agua en suspensión puede contener miles
de animales y plantas microscópicos cuyo conjunto forma el plancton,
primer y vital eslabón de la cadena trófica de los mares. La
costa almeriense en general y la de Cabo de Gata en particular presenta
aun una gran biodiversidad (más de 1.300 especies) y unos índices de
contaminación que, en cualquier caso, son menores a los de la mayor
parte del Mediterráneo. Frente a las costas de Cabo de Gata confluye un
nudo de corrientes marinas atlánticas y otras propiamente mediterráneas
que se desplazan en sentido Sureste, confiriendo a esta costa unas
características y riqueza ecológica únicas. Lo
primero que llama la atención de estos fondos es su belleza paisajística,
donde los roquedales y cantiles volcánicos van progresivamente sumergiéndose
en sus transparentes aguas. Sin embargo, una de las principales características
de esta costa es precisamente la variedad de sus fondos, que dan lugar
al establecimiento de diversas comunidades. Los
fondos rocosos constituyen una prolongación del macizo volcánico y
en ellos se asientan gran cantidad de comunidades animales y vegetales.
La cubierta vegetal de algas es muy densa sobre todo a poca profundidad,
dando cobijo y alimento a multitud de anélidos, crustáceos, moluscos,
estrellas de mar, erizos,
anémonas, madréporas, etc. Entre los peces destacan los rascacios,
abadejos y meros, en franca regresión por su sobreexplotación. A menor
profundidad aparecen los peces
verde y músico, el verrugallo, la morraja,
la babosa, etc. los
pulpos, habitantes característicos de estos roquedos submarinos,
son el molusco que presenta el cerebro más complejo dentro de los
invertebrados; poseen una desarrollada capacidad de camuflaje que le
sirve, tanto para esconderse de sus predadores, como para dar caza a los
peces y crustáceos que componen su dieta; durante el día permanecen
escondidos en alguna pequeña grieta desarrollando su actividad por la
noche, siendo su único enemigo natural la morena
sobre todo cuando eligen la misma grieta para pasar el día. Los fondos de arena son los más
abundantes de este litoral; aquellos asentados sobre substratos limosos
suelen estar colonizados por algas
fanerógamas entre las que destaca Cimodocea
nodosa. Camuflados bajo la arena aparecen las coquinas,
las chirlas y otros moluscos
bivalvos. Las "chañaillas"
son uno de los gasterópodos más abundantes, concentrándose en
ocasiones por millares en áreas cercanas a la costa. Entre la ictofauna
más representativa de estos fondos destacan los peces planos como el lenguado
que aparece mimetizado con la arena o bien, oculto bajo la misma desde
donde tan solo asoman sus vigilantes ojos.
La araña de mar muestra
su aleta dorsal con espinas ponzoñosas cuando se ve amenazada por algún
predador. Otros peces frecuentes en la zona son el tordo,
el salmonete, la herrera
y un largo etcétera. Algunos
cefalópodos como el pulpo o
la jibia depositan sus huevos bajo la arena. También aparecen diversas especies de crustáceos y
equinodermos como la gran
estrella de arena . Uno
de los fondos más singulares del litoral almeriense son las praderas
submarinas de Posidonia oceánica, las más extensas de Andalucía. Esta fanerógama
posee rizomas, hojas que llegan a medir más de un metro, flores y un
sistema radicular como si de una planta terrestre se tratara;
contribuyen positivamente a la oxigenación del agua, parecen estar
relacionadas incluso con el movimiento de ésta, pero sobre todo,
mantienen una elevada biodiversidad, comparable a los bosques tropicales
de las tierras emergidas. Los suelos donde se asientan suelen ser de
tipo rocoso y de profundidades inferiores a los 30 metros. Entre sus
hojas viven y se refugian crustáceos, multitud de moluscos,
equinodermos como la estrella
roja, gusanos marinos, la nacra,
un bivalvo gigante que llega a alcanzar casi un metro de longitud, cefalópodos
y alevines de peces. Entre las algas
macroscópicas destacan las verdes como la lechuga
de mar, algas pardas y algas rojas de aspecto coralino por su
elevado contenido en calcio. Además
de las anteriores existen multitud de especies que viven entre dos aguas
sobre todo de zooplancton y fitoplancton, así como medusas. Aunque de
carácter principalmente pelágico hay que destacar, entre los peces, a
las concentraciones de gran número de túnidos
que se producen en algunas épocas del año coincidiendo con sus
desplazamientos migratorios. Entre los reptiles sobresale la tortuga
boba cuya población en el Mediterráneo es cada vez. Dentro de los
mamíferos, no es rara la presencia de calderones
y otros zifios o del delfín
listado, especie amenazada por una epidemia vírica que a diezmado
su población mediterránea en los últimos años. Población y accesos
Los
accesos al espacio pueden realizarse a través de la red de carreteras
que conducen a San Miguel de Cabo de Gata, Pozo de los Frailes, Fernán
Pérez y Carboneras, a partir de la A-340. Régimen de protección
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