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LA
CAÑADA DE LAS NORIAS (ALMERÍA): CRÓNICA
DE UN NUEVO HUMEDAL ©
AUTORES: JOSÉ J. MATAMALA GARCÍA,
JOSÉ M. LÓPEZ MARTOS y F. JOAQUÍN AGUILAR DELGADO
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FOTOGRAFÍA: JOSÉ J. MATAMALA GRACIA, F. JOAQUÍN AGUILAR
DELGADO ARTÍCULO
PUBLICADO EN “LA GARCILLA”, Nº 87 (1993); PP: 14-17 Hablar de la aparición
de nuevas zonas húmedas dentro de países como España, tras siglos de
destrucción y degradación de las mismas, y donde tan solo, el 0,4 % del
territorio puede integrarse bajo esta denominación, resulta por lo menos
gratificante. Esta problemática ha sido aun más grave en la vertiente
mediterránea, donde todavía se conservan algunos importantes humedales
relícticos y en su mayoría altamente antropizados y amenazados en cuanto
a su conservación. Su situación estratégica dentro de una ruta de
migración mediterráneo costera, utilizada por multitud de especies de
aves acuáticas en sus desplazamientos entre los continentes europeo y
africano, los hace ser los últimos reservorios de vida de gran parte de
la avifauna acuática europea, que los utilizan durante sus pasos pre y
postnupciales, como áreas de invernada y "veraneo", o como
lugar de reproducción.
EL
NUEVO HUMEDAL A todas estas
localidades hemos de sumarle La Cañada
de las Norias (objeto de este artículo), situada en la barriada
ejidense de las Norias de Daza, de más de 80 hectáreas de terrenos, lo
que la convierte en la cuarta en extensión de las existentes en la costa
de Almería. Su novísima creación y origen merece algunos comentarios.
El "milagro"
de la agricultura almeriense el enarenado y el cultivo bajo
plástico o invernadero, se
ha desarrollado durante las últimas décadas, en una gran llanura
litoral, antes conocido por el topónimo "Campo
de Dalías" y en la actualidad por el eufemismo "Poniente Almeriense". Pero la pobreza de los suelos para su uso
agrícola, hicieron necesaria la fabricación de sustratos artificiales
compuestos por arcilla, estiércol y arenas; a estos se les añadió
durante la década de los 70 una cobertura plástica que aprovechado la
bonanza climática, aumentó así la frecuencia y productividad de las
cosechas. De esta forma, la inicial "estepa" litoral (exponente
relíctico de ecosistemas áridos del sureste peninsular) se ha convertido
en un inmenso mar de plástico de más de 14.000 has, que mantienen bajo
sus techos la mayor despensa hortícola de Europa. Pero este "gran
desarrollo económico" no hubiera sido posible sin la presencia de un
complejo sistema de acuíferos
o aguas subterráneas capaces de regar la totalidad del área cultivada,
ni sin la extracción de arenas y limos para la generación de suelos
artificiales. Uno de los puntos de
extracción de limos se
encuentra en la barriada ejidense de las Norias
de Daza que se ha transformado en una amplia zona de canteras a cielo
abierto. Estas extracciones de limos rojos en las zonas conocidas como Cañada
del Puerco, Balsa del Sapo y La Molina,
se remontan al inicio de los años 80. Las excavaciones, que en algunos
puntos superan los 10 metros bajo el nivel inicial de los terrenos han
permitido el afloramiento de las aguas procedentes del Acuífero
Superior Central, también denominado de Balanegra - Las Marinas. Las características
del suelo y la presencia de agua potenciaron la aparición de vegetación
palustre entre las que destacan las actuales comunidades de carrizal,
juncadal y tarayal; de
esta forma se produjo una rápida evolución del biotopo pasando de un
paisaje de canteras encharcadas, a algo más parecido al concepto de zona
húmeda. La "mala"
calidad de sus aguas, con un elevado contenido en sales, provocan una
descarga mínima del acuífero por bombeos para regadío, pudiendose
afirmar que el nivel de recarga del mismo es superior al de su demanda y
por lo tanto, en la actualidad, es excedentario en diversos puntos como la
Cañada de las Norias. De esta forma se consigue el mantenimiento, a lo
largo del ciclo anual, de una lámina permanente de agua incluso durante
el implacable estío almeriense. La aparición de aves
acuáticas en la localidad es muy reciente, remontandose las primeras
observaciones a 1988. La evolución tanto cuantitativa como cualitativa de
las mismas ha seguido una rápida progresión, pasando de 2 especies
durante los primeros controles a más de 50 durante 1.992. La localización
del área, cercana a otras zonas húmedas litorales, le ha ido
confiriendo, de forma progresiva, un estatus de zona de paso, invernada,
"veraneo" y reproducción, de algunas de las aves acuáticas más
comunes dentro del ámbito provincial.
También sedentario, el
Zampullín Chico se reproduce con regularidad desde 1.989, aunque en pequeño
número (5 parejas), siendo el Zampullín Cuellinegro de carácter
ocasional. Las Garzas están
ligadas a los pasos migratorios, durante los que pueden observarse pequeños
bandos de Garcetas Comunes, Garzas Reales e Imperiales, Martinetes y
Avetorillos. Las Garcillas Bueyeras permanecen también durante el
invierno observandose entonces en bandos de dormidero de más de 150
individuos. Las Cigüeñas Comunes
también visitan el área durante la migración postnupcial.
APARICIÓN
DE LA MALVASÍA
El grupo más
variado y heterogéneo es del de los "Limícolos", formado por
25 especies distintas. Destaca la población sedentaria de Cigüeñuelas,
que se reproduce en torno a las 25 parejas. Reproductoras, aunque en menor
número, son el Alcaraván, Chorlitejo Patinegro y Chico. El resto de
Agujas, Andarríos, Correlimos, Archibebes, Vuelvepiedras, están ligados
a los pasos, alcanzandose las máximas concentraciones durante el
postnupcial. Algunos como el Archibebe Común, Combatiente, Avefría,
Correlimos Común y Menudo permanecen en pequeños bandos de invernantes
entre los que, ocasionalmente, puede observarse el Correlimos de Temmimck. Las Gaviotas (3
especies) son poco representativas de este biotopo, sin embargo entre los
Charranes (4 especies), destacan las concentraciones postnupciales de más
de 300 Fumareles Comunes, o la presencia de la rara Pagaza Piconegra
durante el paso prenupcial. A este abanico de aves
acuáticas habría que sumarles 41 especies no acuáticas, algunas tan
singulares como el Águila Pescadora, divagante invernal en la localidad. A modo de resumen se
puede afirmar que la comunidad de aves acuáticas de la Cañada de Las
Norias presenta un fenograma bimodal común para los valores de
abundancia, riqueza específica y diversidad estudiados, caracterizado por
la presencia de dos cotas máximas, una coincidente con la culminación
del paso prenupcial en mayo y la otra en septiembre en plena migración
postnupcial. Durante el invierno se obtuvieron valores intermedios,
mientras que los mínimos registros se alcanzaron durante el estío. Esta casual "simbiosis" entre la actividad industrial y la "creación" de un ecosistema tan peculiar, dentro de un medio tan fuertemente antropizado como este, merece sin duda ser conservado. Actualmente se ha conseguido la prohibición cautelar de la caza de aves acuáticas en la localidad por parte de la Administración, a petición de miembros de la SEO. Nuestra Sociedad ha firmado un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de El Ejido, por el cual SEO se encargará de la gestión de la reserva ornitológica. Se está estudiando la paralización del vertido de escombros y residuos vegetales procedentes de invernaderos y la elaboración de programas de Educación Ambiental que es quizá, hoy por hoy, una de las principales asignaturas pendientes de nuestra sociedad. Esperamos, pues, la pronta consolidación de estos proyectos, y vuestra visita a tan peculiar humedal que, sin duda, no os defraudará. |