TABERNAS: UN DESIERTO AL SUR DE EUROPA

© Texto y fotos: José Javier Matamala García

ARTÍCULO PUBLICADO POR LA REVISTA FOCO SUR (1996): nº 7: 40 - 43 

Cárcavas, taludes, torrenteras y ramblas. Desierto y desolación. Paisaje transportado desde los ricos fondos marinos del Mediterráneo hasta estas calcinadas y áridas llanuras almerienses, donde una paradójica sensación de incertidumbre, desasosiego y asombro se apodera de gran parte de sus visitantes. Cuna de los primeros pobladores de la Península Ibérica, y único por sus condiciones ecológicas dentro de Europa, al Desierto de Tabernas le precede su fama de "marco incomparable" para la realización de multitud de películas, spots publicitarios, etc. que, en cualquier caso, son ajenos a su entorno más íntimo y a su incalculable valor biológico y antropológico. Estos prados, que se ofrecen yermos e inertes ante una primera mirada, obsequiarán a sus más osados visitantes con una visión única dentro de nuestro Continente. 

Aspectos paisajísticos, geológicos y climáticos

El subdesierto de Tabernas constituye el único desierto, propiamente dicho, dentro de Europa. Un conjunto sumamente complejo de factores climáticos, edáficos, geológicos, geográficos y antropológicos han contribuido a modelar este sobrecogedor paisaje, el cual nos evoca algunos parajes Saharianos. Los "BadLands" de Tabernas (como denominan a estas zonas los anglosajones) son un conjunto de cárcavas, ramblas, barrancos, torrenteras y planicies,  de  austera vegetación, sometidos a continuos procesos de grave erosión. Asentado sobre materiales terciarios (Mioceno Superior) y cuaternarios, procedentes de depósitos sedimentarios de las cercanas sierras de Alhamilla y Filabres, se ubica dentro de la depresión formada por el corredor Tabernas - Sorbas, donde son frecuentes grandes fracturas del terreno y mantos de corrimiento.

Entre los materiales más característicos destacan, por un lado, las areniscas, las margas y los conglomerados de origen marino cuyo alto contenido en sodio y la escasa profundidad de sus suelos constituyen factores limitantes de su tapiz vegetal y , por otro, las gravas, las arcillas y las arenas que se depositan en el lecho de las ramblas, donde la humedad contrasta con la aridez circundante potenciando el asentamiento de diferentes comunidades de fauna y flora.

Existen referencias históricas según las cuales esta calcinada depresión presentaba en otras épocas un aspecto menos árido, con la presencia de pequeñas manchas de encinares y otros árboles y arbustos mediterráneos que, sometidos a una excesiva explotación, fueron desapareciendo y favoreciendo los procesos de desertización. Por otra parte, es indudable que la situación geográfica del Desierto de Tabernas, emplazado en el punto de la Península Ibérica más alejado de las borrascas atlánticas, contribuye a la escasez de precipitaciones dentro del área y favorece los fenómenos de continentalidad propios de las regiones desérticas. Además se encuentra rodeado por una sucesión de pasillos montañosos (las cordilleras béticas y penibéticas) que se interponen frente a las nubes, dificultando su avance y contribuyendo a que lleguen secas y exhaustas a estos llanos. Las precipitaciones, que raramente superan los 300 l/m² anuales, suelen ser torrenciales,  provocando importantes avenidas que arrastran miles de toneladas de suelo hacia el mar, lo cual contribuye a la erosión del mismo. La barrera montañosa formada por Sierra Alhamilla favorece el aislamiento de la zona de la influencia mediterránea y provoca un efecto fohën a escala reducida, lo que hace disminuir la humedad relativa del aire y contribuye a extremar las oscilaciones térmicas (-5ºC/48ºC).

Principales características de su flora y fauna

Vivir en el desierto no es tarea fácil; animales y plantas han de adaptase a los rigores que ofrecen  estas áreas.  La insolación (superior a las 3.000 horas anuales), el viento, la pobreza del suelo y sobre todo la escasez de agua, condicionan directamente a las comunidades vegetales que colonizan estos eriales. Sin embargo,  la flora del Desierto de Tabernas es muy rica, contando con diversos endemismos. Apenas unas gotas  del preciado líquido son la ración anual de cada planta, conseguida ésta a través de la utilización de toda clase de adaptaciones específicas. Algunas plantas efímeras carecen de los mecanismos suficientes para sobrellevar los largos períodos de sequía, sin embargo disponen de un metabolismo muy acelerado y de períodos vegetativos muy cortos; así sus semillas germinan y crecen con suma rapidez, completando su desarrollo en breve tiempo, suficiente como para florecer y generar nuevas semillas a la espera de otro período húmedo, como en el caso del raspalengua, el matagallo o la gamonita. La floración coincide con el "despertar", casi sincrónico, de multitud de insectos que las polinizarán, presentando entonces el desierto un aspecto tan espectacular como efímero. Otras especies afrontan el rigor del medio mediante la suculencia o capacidad de almacenar agua en su interior, como la chumbera, especie foránea pero bien adaptada a estos medios. Otro procedimiento consiste en desarrollar amplios sistemas radiculares para captar agua, bien de carácter superficial, lo que produce el distanciamiento entre las plantas, o bien horizontales aprovechando la existencia de aguas subterráneas y dotándose de órganos ajenos a la radiación solar, como bulbos, tubérculos y rizomas. Algunas formas vegetales suelen desarrollar hojas duras y muy pequeñas para reducir la evotranspiración, llegando incluso a realizar la fotosíntesis durante la noche, como la salicornia, que coloniza gran parte de los márgenes de las ramblas. Frente al sediento ganado y fauna que pulula por estos páramos, la formación de espinas es uno de los sistemas defensivo que presentan gran número de matorrales y arbustos. También existen plantas parásitas que aprovechan los fluidos de las raíces de otros matorrales o arbustos, como el jopillo de lobo. 

Entre las especies más frecuentes destacan la escobilla, el esparto y diferentes aromáticas como la artemisia o el tomillo, que contribuyen a fijar el suelo. En los bordes de las ramblas y aprovechando las corrientes subterráneas se asientan diferentes especies como el taray, la retama, la adelfa, la higuera y diferentes matorrales como la clavelina, la siempreviva morada o la jarilla blanca almeriense, endemismo provincial muy extendido en la zona litoral. Quizá la "joya" botánica del Desierto de Tabernas es Euzomodendron bourgaenum, una crucífera monoespecífica, única representante de su género, y que se encuentra tan solo en estos eriales, aumentando así su singularidad.  

Los animales capaces de vivir en este tipo de hábitats necesitan, al igual que la vegetación, adaptarse a los rigores del medio.  Las precipitaciones juegan un papel fundamental en los ciclos biológicos del desierto. Cuando éstas aparecen se produce una explosión en la población de insectos, lo que es aprovechado por animales superiores. Se han catalogado hasta quince clases de mamíferos, setenta de aves, once de reptiles y tres de anfibios, así como un número muy elevado de invertebrados.

La distribución espacial de la fauna está condicionada por diversos factores. La presencia de manantiales de agua o la propia humedad de las ramblas atraen a la mayor parte de estos. Asimismo, las zonas de solana y las de umbría condicionan su distribución, siendo estas últimas las que atraen los mayores contingentes.  

Podrían distinguiese fundamentalmente dos clases de hábitats: montes y ramblas. En los primeros abundan las plantas labiadas (como el tomillo o el espliego), constituyendo la base de la cadena alimenticia. La abundancia de  abejas y otros insectos que liban sus néctares conforman la dieta principal de especies como el Abejaruco, que construyen sus nidos en profundas cavidades horadadas en los taludes de las ramblas para así protegerlos de predadores como la culebra de herradura. La Perdiz Roja anida junto a los espartales del monte. Algunos Halcones Peregrinos y Águilas Perdiceras y Reales que viven en la vecina Sierra Alhamilla utilizan estas zonas como territorios de caza, no obstante ocupados durante la noche por el Búho Real en busca de conejos y otros pequeños roedores. También hay zorros, que caminan al atardecer entre los atochares, en busca de algún nido que sacie su hambre.

Las ramblas y los barrancos ofrecen una mayor diversidad de especies. En los taludes que rodean las ramblas nidifican gran cantidad de aves como la Paloma Zurita, la Carraca, el Cernícalo Vulgar, el Mochuelo Común, la Grajilla, los Avión Roquero, el Vencejo Real, la Collalba rubia, el Gorrión Chillón o el Camachuelo Trompetero, que merece una mención especial por su singularidad y por habitar normalmente los oasis saharianos. Los bosquecillos de tarayes y la vegetación de los márgenes del cauce son el lugar elegido por diversas especies de pájaros entre los que destacan Currucas, Jilgueros, Verdecillos y Oropéndolas e incluso aves acuáticas como Andarríos, Chorlitejos y Garzas. La presencia de aves esteparias cómo Cogujadas, Terreras, Alcaravanes, Sisones y Ortegas aumentan la riqueza ornitológica de estas no tan desoladas tierras. Por último, los mamíferos se encuentran más limitados por la aridez climática, aunque abundan conejos, liebres, lirones, erizos europeos y morunos, etc.

Hombre y desierto

 

           

Los asentamientos humanos se remontan a la prehistoria, como así lo demuestra la presencia de diferentes yacimientos arqueológicos como Cueva Negra, perteneciente al Paleolítico, o la acrópolis de Terrera Ventura, que corresponde a la Cultura de Almería (Neolítico). La "Edad del Cobre" (Eneolítico) aparece representada en diferentes puntos,  tales como Los Pocicos, Los Liniales, Los Rulialillos o la Loma de las Eras. Distintas civilizaciones y culturas se asentaron en el desierto, alcanzando su mayor esplendor durante la colonización musulmana, cuyas sofisticadas técnicas de cultivo fueron capaces de aprovechar los escasos recursos hídricos de la región, dando lugar al cultivo de árboles frutales, olivos, parrales y algo de cereales. Otro árbol muy abundante era la morera, por la tradición desde la época califal de la cría del gusano de seda, que reportaba buenos beneficios. Actualmente el riego por goteo está permitiendo el desarrollo de la rica vega entre Turrillas y Tabernas, abandonada durante los últimos siglos.

Sin embargo, el Desierto de Tabernas es famoso principalmente por haber servido de escenario a multitud de películas ambientadas en el Oeste americano. Poblados, ranchos, fuertes y otros escenarios, todos de historieta, jalonan estos páramos desérticos. El esplendor de la industria cinematográfica se centró en las décadas de los sesenta y setenta. Pero también el temible General Patton persiguió por estas ramblas al astuto "Zorro del Desierto", mientras que años después un osado arqueólogo encontró el Santo Grial huyendo de las tropas nazis. Actualmente, y tras un período de letargo motivado por el encarecimiento de la mano de obra, nuestro desierto vuelve a ser escenario de spots publicitarios, videos musicales, series de TV y algún que otro largometraje.

Hombre y desierto han continuado juntos, en una singular simbiosis, en la que aquél ha respetado y conservado los escasos pero valiosos recursos que su entorno le ofrece. La era tecnológica en la que estamos  también está dejando su huella en el desierto almeriense. La más moderna planta de energía solar de Europa se encuentra en Tabernas, aprovechando de forma eficaz nuestro mayor y más barato recurso: el sol. Al mismo tiempo, el desierto de Tabernas está siendo utilizando como "laboratorio natural" para el estudio de los graves procesos de erosión que sufre España en general y Almería en particular, como lo demuestran entre otros el proyecto de Lucha Contra la Desertificación del Mediterráneo (LUCDEME), dirigido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Rutas de interés 

- Tabernas: Es el mayor núcleo de población del entorno. Entre sus monumentos destaca la Ermita de San Sebastián del siglo XVI, anterior Mezquita del barrio donde se sitúa. La Parroquia erigida en 1.505 que fue quemada durante el levantamiento morisco de 1.568; la Alcazaba construida durante el siglo XI y que quedó prácticamente derruida en 1522 por un terremoto que asoló la zona; desde ella se obtienen unas impresionantes vistas tanto del pueblo como del desierto. La acrópolis de Terrera Ventura se localiza a la derecha de la entrada del pueblo desde Almería. Tabernas posee varios bares, ricos en "tapas", y algunos restaurantes donde se puede comer bien por un módico precio. Sin embargo carece de infraestructuras hoteleras pese a contar con un buen número de casas deshabitadas que podrían servir de albergue frente a un creciente turismo rural y naturalista. 

- Subida a Sierra Alhamilla: Para obtener una visión real de la magnitud de este desierto es recomendable ascender por la pista que conduce al repetidor de T.V.E., al que se llega desde el primer poblado del "Far West" situado a la derecha de la N.340 en dirección a Murcia, superado el cruce de Gérgal. La pista es peligrosa (recomendándose su acceso a pie o en "bici") pero el resultado final bien merece la pena. 

- Ramblas: Estos cauces habitualmente secos, aunque con intermitentes afloramientos de agua salobre, han constituido las tradicionales vías de comunicación entre los diferentes núcleos de población que se distribuyen en la comarca. Un excelente punto de partida para su visita es "Venta de Alfaro" situada en el cruce entre las carreteras que conducen a Gérgal y Murcia  desde Almería (N-340 y C-3326); en él se sitúa el punto de intersección entre las Ramblas de Verdelecho y de Tabernas. En dirección descendente pronto encontraremos un "oasis" de palmeras y diferentes barrancos laterales que conducen a manantiales de aguas permanentes. Subiendo hacia Tabernas nos sorprenderán los altos taludes que flanquean las ramblas a modo de pequeños cañones y los cursos intermitentes de agua, donde se concentran carrizales y pequeños bosquetes de tarayes. Las visitas deben ser realizadas a pie y la época aconsejada es la primavera. 

- Poblados del "Far West": Existen diversos decorados rehabilitados para su uso turístico que ofrecen espectáculos "en vivo" realizados por "especialistas" (tiroteos, peleas, persecuciones, etc.), paseos a caballo, restaurantes y otros servicios. Seguro que los más pequeños agradecerán esta parada.

- Central Solar de Tabernas: Es una de las pioneras y mayores de Europa. Su tecnología vanguardista investiga diversos modos de aprovechamiento de la energía solar: depuración de aguas residuales, hornos solares, generación de electricidad, construcción de materiales cerámicos de alta resistencia para los módulos espaciales, desalinización de agua, etc. Existen visitas guiadas dentro del recinto previa solicitud a la empresa. Se accede a través de la carretera local que une a Tabernas con Macael.

Régimen de protección

Parte de las zonas descritas (11.625 Has) fueron declaradas en 1989 por la Junta de Andalucía como Paraje Natural, incluyendo áreas de los municipios de Alboloduy, Gádor, Gérgal, Santa Cruz y Tabernas. También constituye una de las Zonas de Especial Protección para las Aves U.E, estando en estudio su posible declaración como Parque Nacional. Sin embargo, aún existen importantes deficiencias en la ordenación de sus recursos naturales. La presencia de vertederos incontrolados en los alrededores de Tabernas, la recogida de toneladas de plantas aromáticas (sobre todo tomillo) que se realiza anualmente en la comarca con la consiguiente denudación del suelo, la circulación de vehículos todo-terreno por sus lugares más frágiles o la presencia de "escopeteros" que cazan tras la puesta del sol, constituyen algunos ejemplos de la necesidad de establecer las medidas correctoras oportunas. A las puertas del siglo XXI, se abren nuevas expectativas encaminadas a fórmulas de ecodesarrollo, desarrollo sostenible o, en definitiva, desarrollo armónico entre hombre y naturaleza, dirigido hacia un nuevo enfoque entre el aprovechamiento de los recursos naturales y nuestra calidad de vida. Hemos sido capaces de convivir y sobrevivir al desierto. Quizá, en un futuro próximo, nuestra experiencia milenaria no sea tan solo un accidente etnológico, sino que se transforme en fuente de conocimiento y guía dentro de una España donde los procesos de desertización, desgraciadamente, avanzan por doquier.

Por último, deseo agradecer la colaboración de D. Antonio Escobar Sánchez y D. José Luis Pérez Campos, cuya aportación de datos y correcciones han contribuido decisivamente a la conclusión de este artículo.