UNA PRIMAVERA ÚNICA: FLORES DEL DESIERTO ALMERIENSE

© Texto:      José Javier Matamala García

© Fotos:       José Javier Matamala García y Fco. Joaquín Aguilar Delgado

Artículo publicado por la revista Foco Sur (1998) : nº 24: 46-47

En esta época del año, mediada ya la primavera, pasear por los secarrales almerienses puede convertirse en una experiencia única o, al menos, sorprendente. Frente a la aridez que caracteriza a gran parte de su territorio donde un interminable mosaico de tonos ocres dominan el paisaje, los “desiertos almerienses”esconden a la flora más rica y variada de la Península Ibérica. Aparentemente inertes, estos eriales dan cobijo a más de 2.000 especies de plantas, convirtiendo a Almería en la capital europea de la biodiversidad.

En este auténtico paraíso botánico conviven especies de amplia distribución, con otras circunscritas al ámbito mediterráneo, ibérico o al andaluz. Entre éstas destaca un elevado número de especies endémicas o exclusivas cuyo hábitat natural se restringe a áreas muy delimitadas; así,  aparecen plantas ligadas a accidentes geográficos determinados, como la Boca de Dragón que solo vive en la Sierra de Cabo de Gata, o a sectores geográficos concretos, como la Siempreviva Morada ligada al Sureste Peninsular.

Estas joyas botánicas no hacen más que aumentar el extraordinario valor florístico de esta región que para los fitosociólogos tiene nombre propio, la Provincia Corológica Murciano-Almeriense (Sector Almeriense), y que a groso modo ocuparía las cotas inferiores a los 800 metros de altitud (Piso Termomediterráneo), incluyendo a gran parte del litoral, llanos de Tabernas y de Sorbas y Cuenca del Almanzora. Esta gran superficie, la más árida del continente europeo, se caracteriza por registrar precipitaciones anuales inferiores a los 300 l/m ², que no llegan a los 200 en algunas áreas de Cabo de Gata o del Bajo Almanzora donde se puede hablar con propiedad de auténticos desiertos. A esta escasez de lluvias le acompaña el elevado tiempo de insolación, con más de 3.000 horas de sol al año, y una tremenda evapotranspiración que constituyen factores condicionantes del paisaje vegetal.

El aprecio y disfrute de este gran tesoro biológico ha de pasar necesariamente por un mayor conocimiento del mismo y por la divulgación efectiva de sus caracteres y valores más notables. La botánica ha sido tradicionalmente una disciplina elitista, con una jerga propia que complica aún más su comprensión y el acercamiento del profano en la materia. Con la intención de variar esta tendencia, intentaremos desde estas páginas conocer alguna de estas joyas vivientes, animando a nuestros lectores a salir al campo, a observar y a disfrutar de estos singulares habitantes de los desiertos almerienses, antes de que el implacable estío marchite momentáneamente su esplendor y haga aconsejable buscar otros destinos para gozar de nuestro tiempo de ocio.

Euzomodendron bourgeanum

Auténtica joya biológica del desierto almeriense, esta brasicácea está representada por un género monoespecífico y endémico circunscrito al área de Tabernas. Es un arbustillo, de hasta 50 cm. de altura y muy ramificado que crece sobre margas y calizas, soportando bien la salinidad y presencia de yeso en el suelo, siendo localmente abundante en los márgenes de alguna de las ramblas de estos secarrales. La floración se produce entre febrero y mayo; las flores, que aparecen situadas en el ápice de las ramillas, son de un llamativo color amarillo cremoso, mientras que los frutos (mayo - junio) de forma oblonga llegan a medir hasta 1 cm. Incluida en el Catálogo Andaluz de Flora Silvestre en Peligro de Extinción en la categoría de Rara, su protección in situ y la recolección de semillas para su almacenamiento en bancos de germoplasma parecen, en principio, medidas suficientes para garantizar su conservación.

Boca de Dragón del Cabo (Antirrhinum charidemi).

Precioso endemismo almeriense exclusivo de la Sierra de Cabo de Gata de la que recibe el nombre la especie (en el siglo II Tolomeo denominó a esta serranía Promontirium Charidemi). Descubierta en 1882 por el botánico danés J. Lange es una planta rupícola que crece sobre roquedales volcánicos cercanos a la costa, en altitudes comprendidas entre los 50 y 350 metros. Las llamativas flores de corola rojiza y paladar amarillo aparecen entre marzo y junio, aunque pueden ser observadas fuera de este período. Es una de las 24 especies de flora andaluza que aparecen catalogadas en la categoría de en peligro de extinción según del Anexo I de Convenio de Berna; en este sentido, cabe destacar que en 1978 se realizó con éxito un refortalecimiento de su población lo que abre expectativas esperanzadoras para su conservación in situ. 

Clavelina del Cabo (Dianthus charidemi

Endemismo exclusivo de Cabo de Gata, donde llega a ser localmente abundante, esta cariofilácea suele localizarse en valles y barrancos húmedos del interior del complejo serrano, aunque también se encuentra cerca de acantilados marinos. Su relación con estos suelos volcánicos es muy evidente, apareciendo en zonas donde es frecuente la presencia de dacitas y andesitas. Dentro de la flora andaluza se la considera como una planta rara por su distribución tan localizada, aunque sus poblaciones actuales no parecen estar amenazadas. La floración se produce entre los meses de mayo y julio; la corola presenta cinco pétalos de color blanco rosáceo que la hacen inconfundible. 

Siempreviva Morada (Limonium insigne) 

Endemismo español distribuido ampliamente por el Sureste Peninsular, alcanza también algunas localidades del levante ibérico. En Andalucía aparece ligado a las áreas litorales de Granada y de Almería, siendo especialmente abundante en el desierto de Tabernas, aunque también es frecuente en las costas más septentrionales y en la Cuenca del Almanzora. Descubierta por Eugène Boergeau en 1851, en la localidad almeriense de Vera, esta hermosa plumbaginácea aparece constituida por un conjunto de tallos grisáceos, frágiles y de aspecto retamoideo. Sus profundas raíces y su capacidad de soportar condiciones de extrema aridez y de colonizar terrenos salinos le confieren un importante carácter como protector del suelo frente a los procesos erosivos. Las llamativas inflorescencias que aparecen durante la primavera están constituidas por un tallo principal,  rodeado de ramillas curvadas hacia abajo desde donde penden sus características flores rosadas, formadas por cinco apretados pétalos.  

Jarilla Blanca Almeriense (Helianthemum almeriense) 

Pequeño matorral de 20 a 40 cm. de altura que posee un sistema radical somero y poco profundo. Las flores hermafroditas aparecen entre marzo y abril; su corola está formada por cinco sépalos blancos y tiene un diámetro aproximado de 2,5 cm. La reproducción se realiza a través de pequeñas semillas ovaladas. Este endemismo del Sureste de la Península Ibérica, aparece dentro de Andalucía en las provincias de Almería y de Granada, siendo localmente abundante en las áreas litorales áridas de la primera localidad. Esta cistácea coloniza cualquier tipo de suelo excepto los extremadamente salinos, desde el nivel del mar hasta cotas inferiores a los 1.000 metros de altitud.

Chumberillo de Lobo (Caralluma europaea)

En 1826 el naturalista ingles Phillip B. Webb descubrió en la costa almeriense una de las plantas más raras de la flora europea. Esta asclepiadácea que, por su aspecto,  parece más un pequeño cactus, constituye un claro ejemplo de especie de distribución ibero-africana, apareciendo al Norte del vecino continente y en el Sureste Ibérico. En Andalucía, donde está catalogada como vulnerable, solo se localiza en algunos arenales y roquedales costeros de Almería. Sus suculentos tallos de forma prismática presentan diminutas hojuelas en las aristas y suelen permanecer ocultos bajo piedras o matas leñosas, lo que junto con su color verde manchado las hace pasar casi siempre desapercibidas. Las flores, de hasta 1,5 cm. de diámetro, son de color burdeos ralladas de tonos crema y se localizan en el extremo de los tallos, pudiendose observar desde abril hasta noviembre. 

Jopo de Lobo (Cynomorium coccineum

Planta carnosa que parasita sobre varias especies de quenopodiáceas, apareciendo al igual que sus huéspedes sobre terrenos salitrosos. Ampliamente distribuida, desde las costas atlánticas (incluyendo a las Islas Canarias), hasta Asia Central, es la única representante europea de la familia cynomoriáceas y en el Catálogo de Flora Silvestre en Peligro de Extinción en Andalucía se la da como extinguida. Sin embargo, en Almería se localiza en algunas ramblas de Tabernas, Río Aguas y llanuras litorales, siendo localmente abundante entre los azufaifares que rodean a la Ermita de Torregarcía. La parte superior, que corresponde a la inflorescencia y que está rodeada por diminutas florecillas de distintos tipos (hermafroditas, masculinas y femeninas), aparece al inicio de la primavera y se marchita con los primeros calores; de forma cilíndrica, puede superar los 25 cm. de longitud y los 5,5 de diámetro. 

Jopo o Rabo de Cordero (Cistanche phelypaea) 

Otro de los parásitos de los “desiertos almerienses” aparece representado por esta planta de distribución ibero-africana, que se localiza en Arabia y Norte de África, alcanzando las Canarias Orientales y el Sur de la Península Ibérica. Esta orobancácea de carácter perenne y característica de lugares áridos vive a expensas de los jugos de otras plantas leñosas, en concreto de especies halófilas que habitan sobre suelos ricos en sales, como el Salado (Atriplex halimus). El tallo carnoso, que puede llegar a alcanzar los 50 cm de altura, presenta grandes y vistosas flores de color amarillo cuyos cálices van unidos a la estructura del mismo que se secará rápidamente con la llegada de las altas temperaturas estivales. En Almería es relativamente frecuente en los lechos arenosos de las ramblas de Tabernas, así como en las zonas basales de Sierra Alhamilla, en especial en su vertiente Norte.