NUEVOS MÉTODOS PARA LA CONSERVACIÓN DEL ENTORNO: EL VOLUNTARIADO AMBIENTAL EN ANDALUCÍA

 

© Autores :  José Javier Matamala García y Aurora Montoya Barea          

© Fotos: José Javier Matamala García Fco. Joaquín Aguilar Delgado y Eloy Gil González                   

ARTÍCULO PUBLICADO POR LA REVISTA FOCO SUR (1997), Nº 12: 22 - 23.

¿Que es el voluntariado? 

La participación desinteresada del hombre en tareas sociales, culturales o cívicas, al servicio de un individuo o de la colectividad ha sido una práctica más o menos extendida en las diferentes etapas de la historia de la humanidad. El altruismo como tal no es un fenómeno nuevo, sino una característica psicológica a la que responde un reducido número de seres humanos que experimentan sensaciones de satisfacción en la complacencia del bien ajeno, aún a costa del propio. No se trata evidentemente de ninguna manifestación masoquista del carácter, sino de una actitud solidaria, responsable y comprometida con el entorno.

El voluntariado, como forma organizada de participación social, es un fenómeno sociológico más reciente, cuyo nacimiento en el ámbito europeo se remonta al inicio del Siglo XX, como consecuencia de los cambios y necesidades sociales que supone el impacto de la Revolución Industrial y de las desoladoras guerras que han marcado nuestra reciente historia.

El voluntario puede definirse como aquella persona que libremente, sin mediar obligación ni deber, dedica parte de su tiempo a la realización de actividades de carácter cívico o social sin contraprestación económica, no en favor de si mismo o de sus asociados (a diferencia del asociacionismo), sino en general de los demás o de intereses sociales colectivos, participando solidaria y responsablemente. Si algo caracteriza a este movimiento es su carácter  vanguardista y de anticipación frente a las instituciones en la detección de las necesidades sociales y en la elaboración de alternativas y soluciones. En cualquier caso no se trata de mano de obra barata ni constituye una acción de intrusismo profesional; no es una forma de hacer prácticas y nada tiene que ver con la objeción de conciencia, ni pretende acumular méritos curriculares.

La evolución del voluntariado en España no es ajena al del resto del continente y aparece con un carácter fundamentalmente benéfico y asistencial. Ante el paternalismo dictatorial y la paranoia antiasociacionista poco o nada pudo avanzarse en este sentido, sino era bajo la tutela de la sacrosanta iglesia católica. De esta época existen notables excepciones como Cruz Roja o Cáritas.

La vuelta del Estado de Derecho provocó, durante la década de los setenta, la proliferación de diferentes asociaciones de voluntariado, acalladas durante el régimen anterior y orientadas genéricamente en tres líneas de actuación diferenciadas:

- Educación, salud y servicios, bienestar y desarrollo sociales.

- Cooperación internacional, derechos humanos y educación para la paz.

- Cultura, deporte, ocio y tiempo libre, protección civil y conservación del medio ambiente.

El voluntariado ambiental

El voluntariado ambiental es un fenómeno reciente en nuestro país. La toma de conciencia de la responsabilidad intransferible del hombre con respecto a la protección y conservación de la naturaleza y el nacimiento del movimiento ecologista y conservacionista a través de Organizaciones No Gubernamentales, han sido el campo propicio para la realizaciones de acciones de voluntariado encuadradas dentro de programas estructurados, que permiten la coordinación de esfuerzos frente a las alteraciones ecológicas que caracterizan la realidad actual y cuya solución efectiva pasa, necesariamente, por la participación del conjunto de la sociedad.

Como principio fundamental las administraciones públicas deben reconocer al voluntariado como un interlocutor social importante y cuyas actuaciones repercuten directa y positivamente en la comunidad, por lo que es fundamental su colaboración en el mantenimiento, desarrollo, promoción y reconocimiento social de estos y evitar que el desarrollo de la labor ocasione gastos al voluntario. En este sentido algunas Comunidades Autónomas como Cataluña, Valencia, La Rioja o Murcia han sido pioneras en España en la planificación, formación y colaboración en programas de voluntariado Ambiental.

El Plan de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía establece entre sus Programas de Participación, el Subprograma de Voluntariado Ambiental. Su objetivo específico es promover la participación voluntaria de personas que, individualmente o a través de grupos sociales, de forma libre, altruista y sin ánimo de lucro, dediquen parte de su tiempo libre la mejora del medio ambiente y a la conservación de los recursos naturales. Para este fin se ha procedido durante los dos últimos años (1995-96) al diseño, desarrollo y evaluación de un Plan de Voluntariado Ambiental que contempla acciones de formación para voluntarios. Entre los campos de actuación propuestos destacan las actividades orientadas a defensa del medio forestal (mantenimiento y conservación, información y sensibilización a población rural o visitantes, reforestación participativa, vigilancia), Espacios Naturales, protección del litoral, zonas urbanas, contaminación y conservación de recursos, conservación de la biodiversidad o conservación de aguas continentales.

Almería y sus voluntarios ambientales

Durante 1995 y 1996, el Programa de Actividades de Voluntariado Ambiental, promovido por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, ha estado orientado a la participación de la sociedad en la prevención y corrección de los problemas ambientales de su entorno. Los destinatarios han sido por un lado, las entidades sociales andaluzas entre cuyos fines estén la conservación del medio ambiente, la educación ambiental o la promoción del medio rural y, por otro, los entes locales. Para la realización de estas actividades se han establecido sendas convocatorias de subvenciones, con una cuantía máxima de 500.000.- ptas., a proyectos concretos regulados por la Orden de 22 de junio de 1995 (BOJA de 6 de julio de 1996) y la Orden de 21 de marzo de 1996 (BOJA de 16 de abril de 1996).


 

Durante este período se han subvencionado un total de 35 proyectos en provincia de Almería, desarrollados por 22 entidades (7 asociaciones y 15 ayuntamientos). Esto ha supuesto una inversión de 9.489.000 ptas. (subvención media por proyecto de 271.114 ptas.) que han sido destinadas a sufragar los gastos realizados por cada entidad, previa justificación de los mismos, en concepto de desplazamiento y manutención, seguro de los voluntarios, edición y compra de material y jornada de clausura. Además de estas aportaciones económicas, la Consejería de Medio Ambiente ha colaborado también en aspectos de asesoramiento técnico a través de la realización de Seminarios de Formación dirigidos a los coordinadores de cada uno de los proyectos o en el seguimiento y el apoyo de los mismos mediante su propio personal; además ha facilitado la distribución de diferentes materiales, como la dotación de un pequeño equipamiento para cada voluntario (camisetas, sudaderas, gorras, banderolas, carnets de identificación, pints, pegatinas, folletos, cuadernos, etc) o la aportación de plantones, semillas, herramientas, transporte, sistemas de riego, etc.

En estas actividades han participado un total de 675 voluntarios a los que hay que sumar aproximadamente 134 colaboradores; en este sentido cabe destacar que, aunque el número de voluntarios por proyecto viene limitado según la Orden a 20 personas, estos actúan a su vez como agentes dinamizadores (por ejemplo en centros de enseñanza), por lo que la población que actúa de hecho en cada proyecto es muy superior a la inicialmente prevista y muy difícil de cuantificar. El “perfil” de estos voluntarios ambientales se corresponde, a grandes rasgos, con las siguientes características: su edad media es de 26,7 años, con un 37,6 % de mujeres y un 62,4 % de hombres; principalmente son  trabajadores (51,5%) o estudiantes (44%), seguidos a distancia por personas en paro, amas de casa y jubilados (4,5%). En cuanto a los objetivos, las acciones las más apetecidas por estos voluntarios son las ligadas al medio forestal (65,7%), seguidas de las urbanas (14,3%), protección del litoral (11,4%) y conservación de la biodiversidad (8,6%).

A continuación se enumeran las entidades subvencionadas indicando, entre paréntesis, el número de proyectos realizados: Asociación Astronómica y Cultural de Almería Orión (2), Asociación Cultural El Boj (1), Asociación Ecologista Cóndor (1), Federación Almeriense de Asociaciones de Vecinos “Espejo del Mar” (2), Grupo Cultural Ecologista Gaviota (1), Grupo Ecologista Mediterráneo (3), Sociedad Almeriense de Historia Natural (1), Ayuntamientos de Abrucena (1), Adra (2), Albanchez (2), Albox (2), Benahadux (1), Cuevas del Almanzora (2), Dalías (3), Fondón (1), Laujar de Andarax (1), Ohanes (1), Pulpí (2), Sorbas (1), Tabernas (2), Vélez Rubio (2) y Vera (1)

En líneas generales se puede realizar una valoración positiva de estas experiencias pioneras en Andalucía. La repercusión social y las expectativas que abre esta línea de subvenciones son realmente considerables. Hemos aprendido como la solidaridad y el altruismo que caracterizan al voluntariado llegan más directamente, que otros colectivos, a la concienciación en temas de conservación tan íntimamente ligados a la protección de nuestra Andalucía herida. Sin embargo, se han de reconocer y solventar problemas como,  la escasez presupuestaria para este tipo de actividades, la excesiva burocratización y lentitud administrativa que a todos desespera, la falta de recursos humanos para agilizar y potenciar esta labor y el excesivo centralismo a la hora de solventar estos problemas, situaciones que esperamos que se solventen en la convocatoria prevista para este año.

Tras el seguimiento personal durante dos años de esta experiencia nos gustaría realizar algunas consideraciones que, aunque pueden ser tachadas de subjetivas y sin “base estadística”, responden  a apreciaciones directas. Los voluntarios ambientales, en su mayoría, no pertenecen inicialmente a asociaciones. Poseen en común una especial sensibilidad por los temas sociales en general y medioambientales en particular. Tienen un conocimiento medio o elevado de los problemas ecológicos puntuales de su entorno inmediato y de los principales que afectan al planeta azul. Disfrutan colaborando en equipo y su mayor recompensa es el enriquecimiento que les proporcionan sus nuevas relaciones y el aumento de su propio grado de autoestima. Lo más loable es que pese a las trabas administrativas suelen recaer. Tan solo esperan que la sociedad y los poderes fácticos, al menos aprecien su generosidad para poder continuar trabajando libremente en aquello que les motiva y que a todos nos beneficia.