LOS ALJIBES ALMERIENSES
©TEXTO
Y FOTOS: JUAN ANTONIO MUÑOZ MUÑOZ
Artículo
publicado por la revista Foco Sur (diciembre-2000) : nº 53: 46-47 Si
tuviese que simbolizar a la Almería tradicional, lo haría sin duda con
un aljibe. Creo que es el elemento más emblemático de nuestra cultura y
el que mejor representa la adaptación humana a nuestro medio. La lucha
por la vida, aquí se traduce en la lucha por el agua, y sobrevivir en un
espacio árido, sin fuentes y alejados de un manadero natural es un logro
que refleja el espíritu almeriense, conseguido tradicionalmente gracias
al empleo del aljibe. Más que un invento, es el resultado práctico de la
observación natural. Almacenar para sobrevivir; ese sena el lema extraído
de la propia naturaleza, tal como lo hacen los pitacos, chumberas y otras
muchas especies de nuestra tierra que son capaces de asimilar gran
cantidad de agua en los escasos minutos del aguacero, para luego
dosificarla a lo largo de todo el año. Desde
muy antiguo, en nuestra zona se ha desarrollado toda una cultura matenal y
simbólica del agua, habiendose encontrado restos de depósitos de agua en
yacimientos pertenecientes a la Cultura Argárica y de los Millares. Los
romanos también los construyeron, tal como lo demuestra el Aljibe
Bermejo, cerca de Campohermoso. Los
musulmanes los utilizaron sobre todo para abastecer a sus ciudades. En la
Edad Moderna, con la expansión de los cultivos cerealísticos de secano
propiciados por los repobladores y el posterior aumento demográfico que
obliga a colonizar espacios baldíos y alejados de las fuentes, el aljibe
se extiende por el Desierto de Tabernas, Campos de Dalías, Bajo Almanzora
y sobre todo por los Campos de Níjar; territorios estos, que verán
aumentados sus aljibes. En la primera mitad del s. XX, todos los aljibes
estaban en funcionamiento e incluso se siguen consrmyendo. A la postguerra,
le sigue una fuerte emigración que conlleva el abandono de nuestros
campos y la decadencia, cuando no desaparición, de nuestra cultura hidráulica
tradicional. El
aljibe, además de cumplir la función vital de abastecer de agua a la
comunidad y a los animales, funciona como aglutinante social. Alrededor de
él se crea un espacio agradable donde crecen chumberas, higueras,
pitacos, algarrobos, ..., el resultado es agua, sombra y verde, los tres
elementos mas valorados en un espacio árido. Pero además, su entorno lo
conforma el sestero, espacio comunal para personas y ganado. También está
el lavadero donde las mujeres se reúnen a lavar y charlar; el abrevadero,
donde por la tarde acuden los pastores con sus rebaños, el aguadero del
aljibe donde las mozas van a por agua y filtrean con los mozos y pastores.
Es también la zona de juegos de los críos y el rincon donde se reúnen
los abuelos para trenzar esparto y charlar. El aljibe se convierte así en
el centro de relación y de la vida. En el eje vital. Los
aljibes ganaderos también son los puntos de referencia para la
transhumancia y funcionan como abrevaderos en las largas estancias
invernales, ya que los Campos de Nijar, Tabernas, Dalias y el del Bajo
Almanzora fueron extensos pastizales a los que bajaban los ganados de las
Sierras de Nevada, Gádor, Filabres y María siguiendo unos recorridos
anuales que discurnan por nuestra extensa red de cañadas, veredas y
caminos reales, que hoy por desgracia están siendo invadidos y labrados
por avispados propietarios, ante la pasividad de muchos ayuntamientos y
administraciones. Aún
en nuestra Almería quedan unos pocos pastores que se resisten a perder
sus derechos de paso y aguada. Por desgracia cada año lo tienen más difícil.
Pedimos desde aquí la reconstrucción de los grandes aljibes ganaderos,
la devolución de sus amplios sesteros y la protección de las vías
pecuarias que los enlazan, por que son obras públicas de interés etnológico,
por un derecho elemental de justicia para con los afectados y porque nos
pertenecen a todos. Como
dato curioso, cabe recordar que los Campos de Dalías hoy del Ejido fueron
famosos en el mundo musulmán gracias al queso de "Dalayya" (Dalías),
y que éstos, y otros pastizales almerienses, incluido el derecho de uso
de los aljibes, se subastaban anualmente en Almería. El agua es la vida y la vida se guarda en el aljibe. El agua es el tesoro y el aljibe el cofre que lo protege. Quizá por eso, la mitología más extendida en torno al aljibe es la que los relaciona con fabulosos tesoros escondidos en su interior. Cuando hace unos años, J. Ramos, arqueólogo del Campo de Níjar, realizaba una prospección en la antigua aljibe ganadera de Bermejo, comprobó sorprendido que durante la noche habían destruido la escalera interior de acceso y parte del suelo, en busca del supuesto mítico tesoro escondido.
En
cuanto a sus características, se dan diversos tipos de aljibes. Según su
función los hay domésticos, situados en el interior de la vivienda, que
captan el agua de los terrados o tejados. También los hay agropecuarios,
situados cerca de la vivienda y que abastecen a la casa y a los animales.
Ganaderos, de grandes dimensiones situados en las cañadas, vías
pecuarias y en las llanuras; militares, en el intenor de fortificaciones y
castillos; mineros, de gran capacidad, consauidos sobre todo a tínales
del siglo pasado con el auge de la minena almeriense, y de almacenaje y
abastecimiento urbano, que funcionaron como los actuales depósitos. Según
su situación los hay de barranco, muy eficaces y de pequeño tamano; de
vaguada o cañada, asociados a zonas llanas, de uso comunal o ganadero; de
ladera, de pequeño y mediano tamaño, que recogen el agua de largos
surcos transversales practicados en las laderas; de rambla, de gran tamaño,
captan el agua mediante un azud o un pequeño dique. Este último es un
tipo de aljibe poco usual. Según su forma los hay de diferentes fisonomías
y tamaños si bien los más conocidos y comunes son los aljibes de bóveda
alargada y los tanques, que se cierran con una cúpula. Todos
tienen en común un vaso excavado en el suelo en torno a cinco metros de
profundidad, sus paredes impermeabilizadas, su cerramiento para evitar
accidentes y descomposición del agua, su amplio sistema de captación de
las aguas que corren tras los breves aguaceros tormentosos, su balsa de
decantación para posar el material de arrastre y su posición estratégica
en los pasos de agua. Son además fundamentales e imprescindibles ya que
suelen ser la única provisión de agua disponible en asentamientos
humanos alejados de fuentes o cursos estables. Cabe recordar por último, que las Consejerías de Cultura y Medio Ambiente están en tramite de declarar como bienes protegidos a un numeroso grupo de aljibes del P.N. de Cabo de Gata-Níjar, iniciativa elogiable, pero que creo debería extenderse a otros grandes aljibes ganaderos, históricos o singulares de nuestra provincia. |