ALJIBES

© Juan Ant. Muñoz Muñoz (1996): Viviendo con nuestra tierra: "Aljibes".Rev. Paraíso Natural, Nº 1. Págs. 14-15.

Al viajero que llegue por primera vez a los campos de Níjar le extrañará el ver esas cúpulas blancas o esas bóvedas alargadas ancladas al suelo que se repiten junto a cada cortijo o barriada como un elemento más del paisaje. 

En un principio puede pensarse que son corrales, almacenes de aperos de labranza u hornos de pan. Pero no, son tanques o aljibes donde se guarda el tesoro más preciado de esta tierra, EL AGUA.

Porque esta es una tierra que vive pendiente del agua, tanto de la que no llueve como de la que llueve. Cuando no, porque falta y cuando cae, porque suele hacerlo de golpe. Por eso se ha adaptado las circunstancias aprovechándose de las trombas para acumularla con multitud de sistemas, pudiéndose hablar de una verdadera arquitectura popular del agua. Ribazos escalonados, barrancos, boqueras, cocones, y sobre todo tanques y aljibes. 

Almacenar para sobrevivir, ese es el lema, extraído de la propia naturaleza. Plantas cuyas especies más representativas son los pitacos y las chumberas, así lo hacen, acumulando en sus hojas el agua caída en poco tiempo, para dosificarla durante el resto del año. No se concibe, pues, un cortijo sin aljibe, lo mismo que nosotros no concebimos una casa moderna sin agua corriente. 

 

Estos edificios emblemáticos que caracterizan el Campo de Níjar son tan antiguos como la propia historia de esta tierra, como lo demuestra el hecho de la existencia de aljibes en la cultura argárica, hace ya 3.600 años. Pero veamos más detenidamente qué son estos depósitos:

 

Los aljibes, propiamente dichos, son de una planta rectangular, alargados y cubiertos por una bóveda. Las dimensiones varían según las necesidades, pero podríamos establecer como aljibe tipo para una familia y sus necesidades el de 10 metros de largo por 5 metros de ancho y 4 de profundidad, entendiendo estas medidas como las interiores del vaso, es decir, una capacidad máxima de 200.000 litros, lo que significa, a "grosso modo", que si está cuenta con una buena red de captación de agua y consigue llenarse aprovechando las tormentas de otoño, principalmente, sería capaz de suministrar alrededor del medio metro cúbico diario, cantidad aceptable para dar de beber al rebaño, a los animales de corral y para el consumo familiar.

En cuanto a su construcción, se excava un hoyo en el suelo de las dimensiones deseadas, luego se ahonda en los cimientos y se va subiendo el muro a base de piedra, generalmente volcánica y cal, hasta llegar a la superficie.

Para la bóveda, se utiliza un molde de madera en forma de arco de medio punto, de unos 50 cm. de ancho, sobre el que se encajan las piedras que luego se rellenan y enlucen con cal, o a veces con cal hidráulica que es una especie de cemento rápido y también se puede utilizar el yeso. Una vez acabado el arco, se pasa el molde al siguiente tramo.

Las bóvedas son de diversos tipos, de cañón, de cañón apuntado, elíptica, etc. Las paredes suelen llevar contrafuertes, interiores o exteriores y por dentro están pintadas con almagro para evitar filtraciones. Junto a la puerta, en la parte interior, existe una pila donde de se vierte el agua que luego sale a los pilares ,externos y su al abrevadero.

En la parte trasera se ubica una balsa de decantación donde se posa el lodo que arrastra el agua que llega a o través del terreno o de conducciones.

La situación de los aljibes y tanques se elige buscando lugares en los que exista un se buen paso de agua en caso de fuertes lluvias.

Junto a estas edificaciones a suele existir un espacio baldío, donde juegan los niños, descansa el ganado y se charla tras la dura jornada a la sombra de alguna higuera o algarrobo. El agua es alegría y vida y su simple presencia gratifica.

PARA SABER MÁS:

* Gil Albarracín, Antonio (1989),"Arquitectura y tecnología popular en Almería ".

* "Un modelo de captación de aguas: el aljibe rupestre", El agua en las zonas áridas.,

* Arqueología e Historia. Actas del I Coloquio de Historia y Medio Físico. Almería 14, 15 y 16 de diciembre de 1.989.