GESTIÓN FORESTAL EN SIERRA DE FILABRES-BAZA

Encuadre.- El área definida por la Unidad Territorial de Sierra de los Filabres se sitúa en el centro de la provincia y se extiende desde  el limite provincial de Granada hasta las proximidades de la costa mediterránea, estando delimitada, al Norte, por el río Almanzora, y al Sur, por Sierra Nevada y el campo de Tabernas. Ocupa una unidad de gestión de 180.000 ha, con la tasa de población más baja y de dinámica más regresiva desde el punto de vista  demográfico, de toda la provincia (de acuerdo Plan Especial de Protección del Medio Físico).

La altitud máxima corresponde al Calar Alto con 2.168 m y la mínima a las proximidades de Zurgena con 298 m. Una altitud media de 1500 m.

Términos municipales afectados: 37.

Geología.- La mayor parte del territorio lo componen micaesquistos, cuarcitas, gneis, etc. del paleozoico pertenecientes al complejo nevado-filabride, encontrándose en su  interior islotes  de calizas, dolomías, filitas, etc. del Triasico pertenecientes al complejo alpujárride. Como pie de monte destacan los materiales sedimentarios más recientes, cuaternario, margas, limos y arenas.

Climatología.- Se dispone de  escasos datos a nivel meso y microclimatico, sobre todo teniendo en cuenta la variedad de alturas y exposiciones existentes. A nivel macroclimático, observándose variaciones según los distintos modelos, se puede distinguir desde el submediterráneo o mediterráneo continental de la zona occidental y cumbres de la parte central hasta el termomediterráneo y mediterráneo continental subárido de la zona suroeste.

En general las condiciones de aridez se agravan hacia el sur (más templado y más seco) y al Nordeste (algo menos templado pero más seco),  así como en las áreas que se encuentran por debajo de la línea de 800 metros, en donde las precipitaciones no sólo son inferiores a 350 litros sino que además poseen una irregularidad mucho  mayor.

Las precipitaciones registran un máximo en  primavera seguido de invierno otoño. Las oscilaciones son muy extremas para una misma localización dependiendo de cada año hidrológico, como muestran las recogidas para el periodo 1966-84 en Monteagudo, con precipitación máxima den 1.200 mm y mínima de 200 mm.

Hidrología.- Es la divisoria esencial entre las dos grandes cuencas hidrográficas provinciales: Andarax y Almanzora.  Los cursos de agua continuos se sitúan todos en la vertiente Norte siendo cabecera del río Almanzora y,  por tanto, abastecen al pantano de Cuevas de Almanzora, se trata del  Río de los Santos, Bacares, Sierro y Laroya. Existen pequeños tramos de agua permanente distribuidos por todo el espacio pero con fuertes oscilaciones estacionales de caudal, que provocan en verano casi la desaparición de los mismos. Durante el pasado verano, por ejemplo, se han llegado a secar prácticamente todos los tramos y los cuatro ríos, quedando agua solamente en pozas aisladas o en los vasos formados  por determinados diques.

Vegetación.- El amplio gradiente altitudinal junto con su situación geográfica provoca que se encuentren presentes todos los pisos bioclimáticos desde el termomediterráneo al oromediterráneo, faltando crioromediterráneo. Si además tenemos en cuenta la variedad de composición edafica dentro de los distintos pisos, la compleja topografía y su posición geográfica (el extremo oriental por su aridez debe incluirse en la provincia murciano-almeriense) podemos entender algo que no deja de ser sorprendente: Sierra de Filabres cuenta con mayor número de endemismos de flora vascular que su vecina Sierra Nevada, según el trabajo de Rivas-Martínez "Endemismos vasculares en Andalucía"(1991), debiendo recordar que es la continuación natural del Parque Natural de Sierra de Baza, cuyos limites oriental coincide en buena parte con el limite provincial. Como endemismo emblemático aparece la Centaurea sagredoi y dentro del Catalogo de Especies Amenazadas el Erodium rupicola y la Linaria nigricans, aunque su distribución escapa de la zona propiamente serrana, situándose en el pie de monte.

Siguiendo el Mapa Forestal, nos centramos en la vegetación existente en la actualidad. En la zona basal, dentro de los pisos mesomediterráneo  y termomediterráneo, la vegetación ofrece un aspecto estepario. Como matorral destaca destacan la albaida y la bolina,  por su abundancia ya que prosperan tanto sobre suelos siliceos como calizos. Apareciendo igualmente retamas, esparto, espinos negros, coscojas y bojas, subiendo esta última al piso siguiente.

Por encima de la franja semiárida aparecen los primeros restos del encinar. En el extremo oriental esto ocurre casi en el piso supramediterráneo mientras que cerca de la provincia de Granada lo hace en el piso mesomediterráneo, con los encinares de Tahal, Bacares, Laroya en un extremo y Fiñana en el otro. Se conservan ejemplares centenarios, ligados al aprovechamiento como sesteros para el ganado, en  El Marchal y Los Sapos del término de Serón. Como matorral acompañante destaca,  fuera de las condiciones de aridez, el aznacho o rascavieja. En menor medida, y siempre como pies aislados, pueden encontrarse sabinas.

Destacar la presencia de restos de pinares naturales, tanto en el piso supramediterráneo con la especie nigra, con medio centenar de pies en el término de Bacares, como en  el piso mesomediterráneo con la especie halepensis en El Pinar de Bayarque.

Las formaciones de ribera aparecen ligadas a la humedad edafica en los barrancos presentando zarzales, mimbreras, choperas, etc. y refugiados en su ambiente más fresco serbales, nogueras, castaños y, en escasas representaciones, quejigos, arces y alcornoques. De estos últimos, aparecen un centenar de pies dispersos en el Barranco de apretones, Purchena, convirtiéndose en vestigios de lo que tuvo que ser una masa considerable puesto que la información histórica recoge que se realizaba aprovechamiento del corcho en esta sierra (García Latorre, 1996).

En el piso oromediterráneo destacan los piornales, de cojín de monja, y jarales de cistus laurifolius. En este piso destacan los elementos endémicos de las altas cumbres beticas como la digitalis, la vella espinosa o sempivirum minutum. Como curiosidad recoger los cultivos marginales de cereal en los llanos del General Rada, colindantes con el P.N. de Sª de Baza.

 

Normativa.- Carece de normativa de protección de acuerdo con la ley de 2/1989 de Inventario de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía, recogiéndose en la normativa  de ordenación del territorio provincial, Plan Especial de Protección del Medio Físico,  la calificación  de Complejo Serrano de Interés Ambiental  en una superficie aproximada de 71.300 has. Aparece igualmente la figura de Protección Cautelar para la Zona de Extracción de Mármol y la Vega Media del Almanzora.

En la actualidad esta propuesta la declaración como Lugar de Interés Comunitario la zona central, "Calares de Sierra de Filabres", con un total de 6.000 ha.

Régimen de propiedades.- Una tercera parte de la superficie, aproximadamente 60.000 has. es de titularidad pública, siendo la Junta de Andalucía  el principal propietario y destacando los ayuntamientos de Bacares y Bayarque entre las entidades locales. Las propiedades particulares están muy diseminadas, pero destaca recientemente la creación de grandes fincas al amparo del desarrollo de las "ayudas a la reforestación", localizadas, principalmente, en la vertiente sur y en la zona de Tahal.

Problemática forestal.-

1) Erosión: EL principal problema medioambiental del espacio, dada la degradación de las formaciones vegetales, sigue siendo la erosión y desertificación, en contra del cual se comenzaron las labores de reforestación en la década del 60, enmarcadonse en los programas de restauración hidrológico forestal, alcanzando en la actualidad a prácticamente toda la superficie de titularidad pública con aptitudes adecuadas. Sin embargo, 2/3 partes del territorio continúan demandando este tipo de actuaciones, tal y como se refleja para todas las unidades ambientales en el Plan Especial de Protección del Medio Físico.

Por otro lado, la lucha contra la erosión no puede quedarse en la implantación de la vegetación sino que ha de buscar la persistencia de los efectos perseguidos y, en este sentido, se puede afirmar que el trabajo realizado puede considerarse en peligro. Las reforestaciones se realizaron generalmente con densidades altas, con cifras entre 1.600 a 3.000 plantas por hectárea, para conseguir una cobertura del suelo lo más rápida posible, y requieren la realización de acciones selvícolas que controlen la competencia entre individuos a fin de asegurar su vitalidad, lo que redunda en un mejor estado sanitario. Estas intervenciones no hacen sino anticipar y regular el proceso de selección natural de muerte de unos para beneficio de otros, evitando que el material muerto favorezca la propagación de incendios o de plagas para el resto de la masa.

Una densidad inicial alta  no produce efectos negativos al poder soportar los individuos la competencia por el espacio vital debido a sus pequeños requerimientos hasta la edad de monte bravo, pero en la edad de latizal la forma cilíndrica del fuste, provocada por el crecimiento en espesura trabada, supone un riesgo añadido puesto que proporciona menor resistencia al viento y a la nieve que las formas cónicas propiciadas por el crecimiento sin competencia. La misma competencia por los recursos, principalmente nutrientes, provoca la progresiva debilidad de la masa, siendo más proclive al ataque de plagas y enfermedades. Por otro lado, la disminución de la competencia para los pies del estrato arbóreo, supone una mayor disponibilidad de recursos también para el estrato arbustivo, favoreciendo el aumento de la diversidad para estos espacios, con las ventajas de estabilidad que esto conlleva para todo el conjunto.

En Sierra de los Filabres-Baza prácticamente toda la superficie repoblada, aproximadamente 60.000 ha, se encuentra en edad de realización de las primeras claras, incluso ciertas zonas pueden estar rebasando el período aconsejado con lo que aumenta el riesgo de abatimiento por condiciones adversas (viento, sequías, nevadas, plagas), factores que unidos al poco desarrollo de semillas, provocado por la falta de vigor, nos hacen dudar de su persistencia en caso de no realizarse de forma prioritaria y con un ritmo de trabajo adecuado con la magnitud de la extensión a tratar.

2) Explotaciones mineras y canteras: Ambos aspectos, pasado uno y actual el otro, son controvertidos desde el momento que pueden considerarse como problemas o como recursos, dependiendo del punto de vista que se adopte. Evidentemente, tanto en la actualidad como en el pasado más reciente han sido los motores de la economía de la zona y, sin embargo, o quizás precisamente por esto, son las actividades que más impacto directo sobre el medio han generado en este periodo. En estos casos el aprovechamiento del recurso implica un impacto inevitable, no existe alternativa, y curiosamente con el transcurso del tiempo el impacto se convierte en un recurso etnográfico (zona minera de las menas), pero en la actualidad la actividad de explotación del mármol supone el mayor impacto, tanto paisajistico como contaminante de este espacio (la zona de Olula esta recogida como prioritaria en el plan nacional de descontaminación de suelos).

La  restauración paisajistica de estas zonas, en su sentido más literal, es del todo imposible por lo que han de desarrollarse planes, que aun con ese nombre, mitiguen los impactos producidos, en la medida de lo posible, planteándose interpretaciones alternativas para las limitaciones existentes, como la aparición de nuevos hábitats en las escombreras.

3) Sobreexplotación de recursos renovables: principalmente ganadería y aromáticas sobre terrenos particulares. Mientras la recolección de especies vegetales silvestres ha sido regulada recientemente por la Junta de Andalucía, la regulación de la carga ganadera soportable por un determinado espacio no parece tener el mismo tratamiento a corto plazo. Debemos dejar claro que ambos aprovechamientos se han realizado de forma tradicional, con más  o menos intensidad dependiendo de las coyunturas económicas, y que son compatibles con la conservación e incluso mejora  del medio, en determinadas condiciones de realización. No obstante una sobreexplotación, tanto de uno como de otro, agrava los procesos erosivos.

La reforestaciones particulares que se vienen realizando en la actualidad van a incidir de forma positiva sobre la reducción del pastoreo, pero van a conllevar un problema añadido para la gestión, debido al reducido número de recursos humanos dedicados a vigilancia y la previsible resistencia de los titulares de las nuevas plantaciones hacia su mantenimiento.

Ejecución de actuaciones dentro del PLAN FORESTAL: 

1. - Programa de restauración de ecosistemas degradados y lucha contra la erosión: Estado de  ejecución parcial, principalmente en cuanto a obras de hidrologia, del proyecto "Restauración Hidrológico-forestal vertiente derecha de la cuenca media del rio Almanzora". Elaborado el proyecto de "Restauración Hidrológico-forestal río Nacimiento y rambla de Tabernas", con proyectos parciales pendientes de aprobación económica.         

En ejecución el proyecto de "Refortalecimiento de una población residual de Quercus suber en ambiente semiárido" que pretende densificar la población existente mediante la producción en vivero de planta procedente de bellotas propias de la misma y posterior implantación, incluyendo localidades potenciales cercanas que puedan actuar como refugio genético en caso de perdida de la situación original.

Igualmente en fase de ejecución la propuesta de "Restauración de Riberas" que pretende recuperar antiguos bancales de cultivo que utilizaron ubicaciones de ribera en el Barranco del Alamo, Barranco de la Orapla y Río de los Santos, permitiendo el aprovechamiento principal en la actualidad de estas zonas como pastizales. 

Finalmente, también en esta línea se enmarcan los trabajos de tratamientos selvicolas que  en los últimos cinco años han afectado a unas 2.000 ha.

2.- Programa de utilización de los recursos renovables: Ordenación de Montes en 10.000 has. de la Vertiente Norte, incluyendo la revisión del único monte ordenado de este espacio, Monte Público nº 33 "El Coto y tres agregados"   del término municipal de Bayarque, con superficie total de 616 has. La revisión de esta ordenación se ha visto retrasada, entre otras causas, por una intensa nevada que abatió un gran porcentaje de la masa total, con los consiguientes trabajos de limpieza y eliminación de residuos de todos los árboles tronchados que se realizaron en 1991. Las modificaciones necesarias de rodalización  y  existencias provocan que el concepto de revisión pierda su sentido, convirtiéndose de hecho en una nueva ordenación.

 

3.-Programa de defensa de la vegetación frente a plagas, enfermedades y agentes contaminantes: Plan de lucha contra la procesionaria, provincial, afectando a todas las masas de pinares de titularidad pública o consorciados con la Administración, supone un seguimiento anual de la evolución del grado de infestación y una evaluación de las necesidades de tratamiento de acuerdo con el ciclo biológico de la especie, como se ha comentado anteriormente. 

4.- Programa de defensa frente a incendios forestales: Destacan, en cuanto a prevención, la ejecución de tratamientos selvicolas en fajas auxiliares para: vías de comunicación (carreteras Gergal-Bacares, Senes-Purchena, y parciales o previstas las de Serón- Las Menas, Toril-Chortal, Prado-Alamo-Lechera, Collado del Conde-Tetica), cortafuegos, áreas recreativas e instalaciones de uso público. Igualmente se ha elaborado el mapa de modelos de combustibles de acuerdo con el programa  de simulación del comportamiento del fuego, BEHAVE.

            En las labores de apoyo a la extinción destacar la realización de depósitos de agua de gran capacidad (San Pedro, Lechera, Coto Moreta, Sauco, Bº Agua, Rosariera y Silveria),  mantenimiento y construcción de torretas de vigilancia (Tetica, Calar del Gallinero y Morron), creación, mantenimiento y limpieza de cortafuegos y áreas cortafuegos. 

5.- Programa de uso público y recreativo: Diferenciar claramente entre proyectos que actualmente se encuentran en ejecución (mantenimiento y  limpieza de las instalaciones existentes, adecuaciones recreativas, miradores, refugios y vivac y señalización de las mismas, tanto de acceso como de normativa de uso) y propuestas, pendientes de aprobación: Acondicionamiento y mejora de estas instalaciones, además de la rehabilitación de los principales caminos de herradura como sendas de uso público, señalización e interpretación de itinerarios singulares, creación de nuevos miradores y pequeñas áreas de recreo cercanas a los núcleos urbanos y acondicionamiento del Campamento Juvenil de la Rosariera  para la adaptación de las instalaciones a la normativa sobre la materia en vigor. 

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